Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 31 de octubre de 2012

La investigación en la Europa de los mercaderes. ¿Tiene riesgo mi prima?

La fotografía que acompaña a esta entrada ilustra los obstáculos del investigador que a cada visita que hace le piden fotos, papeles, carnés, etc.; puede que sea normal si uno traspasa continentes; empieza a ser más molesto cuando lo que hace es deambular por ese espacio común que llamamos Europa –la de los mercados y los bancos, ya saben– que no admite tarjetas identificatorias de otros países y sube las tarifas de teléfono en cuanto cruzas los Pirineos; curiosa comunidad, con franquicia para los ataques de las multinacionales; pero que pasa de castaño oscuro cuando el ámbito es el mismo país e incluso la misma ciudad. 
RAE

Ayer sondée horarios y condiciones para visitar las valiosas bibliotecas del Congreso y del Senado: no me servirá para nada mi carnet de profesor universitario –me dicen– tampoco el de investigador de la BNE, tampoco los de la Comunidad de Madrid, tampoco el de catedrático de universidad... Ninguno de los diez que le cité al ujier. Hay que hacer uno nuevo, con tres fotos tamaño carnet, exposición de objetivos y horario que no interrumpa los plenos y otros quehaceres de las señorías. Me plegaré a todo, porque lo que yo voy a ver no lo habrán visto, me parece, las señorías y es causa de fuerza mayor. ¿Es posible que tenga que volver a hacerme otro carnet de investigador y que no sirvan los antedichos y aún otros? Propongo que sus señorías en la próxima sesión plenaria en la que yo pierda mi tiempo sin poder entrar, rellenando papeles o buscando una máquina de fotos, se reúnan y voten una ley sencilla para que exista un carnet de investigador, europeo, y que declaren la guerra e invadan, cruzando Cataluña, a las potencias amigas –Francia, Italia, Alemania....– que no lo respeten.

RAH en la calle del León
Hoy por la mañana he estado en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia y, claro, me he tenido que hacer tarjeta nueva de investigador –sin foto–; el próximo día me haré otra nueva, para el Congreso; y así seguiré coleccionando (expongo las que salen por los cajones a bote pronto, sin rebuscar mucho). Estoy por comprarme un álbum. He de apresurarme a decir que en la biblioteca de la RAE no me exigieron que me hiciera una nueva (¡viva!) y que me atendieron maravillosamente, bibliotecarios además competentes; lástima que la vieja, entrañable, acogedora biblioteca en donde antes se investigaba haya desaparecido y los investigadores bajen a los sótanos, aderezados, pero con olor temeroso. He preguntado lo que haya podido pasar con aquel otro lugar y me han dicho que es espacio para estas otras señorías. Malos tiempos para los investigadores, arrojados disimuladamente a los sótanos. Saldrá quintaesenciado y bienoliente lo que se investigue en los pisos de arriba; estaré atento.
Habrá una entrada en este "blog" para cada una de estas bibliotecas, con fondos maravillosos y personal muy por encima de las instalaciones, lo que es válido también para la vetusta biblioteca de la RAH.
Y ya, puestos a inquirir sobre estos extraños métodos y normas que rigen el destino de nuestro quehacer, el más inocente, implantados ¿por quién?, me pregunto, desbordado por la incompetencia, ¿tienen riesgo nuestras primas?
Un poco perplejo, después de haber gastado toda la mañana viendo manuscritos y dilucidando letras, me he ido a comer al figón de Quevedo –quizá el mejor de la zona–, bajo la lápida que dice que allí vivió don Francisco, en la calle del mismo nombre y frente a las trinitarias. No es del todo cierta la lápida, pero ya decía W. Benjamin –vamos a citar lo que todo el mundo cita– que uno recupera del pasado lo que puede y lo que le interesa, de modo sesgado siempre, que no hay otro modo. Don Francisco vivía en posadas y comía en figones madrileños, a veces iba a casa de su hermana, que vivía en la calle de la Madera.
En próxima entrada, para hacerme perdonar estos escarceos fuera de la Filología, daré una relación de manuscritos quevedescos en la Real Academia de la Historia, incluyendo autógrafos y libros suyos, cosa que creo que no se ha hecho.
Termino con una flor, para seguir endulzando: una anémona híbrida, todavía así de rozagante.




viernes, 17 de febrero de 2012

Los negocios de Quevedo con los frailes

Los negocios de los frailes con Quevedo y ambos con la villa de La Torre de Juan Abad, pues para lo que se reúnen en una notaría de Madrid en 1618 –tres días después de que por allí pasara el Conde de Villamediana; y dos antes de que lo hicieran los frailes de San Jerónimo– es para convenir qué hacían con el censo que la villa les había vendido a todos. Quevedo tiene dinero fresco, acaba de volver de Italia, y está organizando cabalmente su hacienda. Como explica este documento de julio de 1618, por el que se reúnen, como han por costumbre los mínimos del convento de la Victoria "llamados por son de campana tañida" con el regidor de La Torre, en representación del concejo, justicia y regimiento, ya que la villa vendió e impuso sobre los propios y rentas un censo a favor de María de Santibáñez, viuda mujer que fue de Pedro de Quevedo, escribano de cámara de la reina doña Ana.... en 1598.
María de Santibánez –la madre del escritor– murió y en la partición de sus bienes correspondió parte de esta renta a su hija María –la hermana menor– quien en una  de sus cláusulas testamentarias dejó una memoria de misas que habían de pagarse también con esas rentas de la Villa, de la que se hace cuenta, porque la deuda de los intereses corridos es grande y la Villa, arruinada, ha venido en quiebra y concurso de acreedores. Es entonces cuando "el señor don Francisco de Quevedo caballero del hábito de Santiago vecino de la villa de Madrid, por tener el resto" de la deuda, y por comodidad "y buena obra" compra el principal y corridos de la deuda que el convento posee...
El documento sigue, es largo y prolijo (12 folios, y apéndices), porque, como era costumbre reproduce además todos los documentos anteriores implicados. 
Está bastante claro que, a estas alturas, el escritor ya había pensado hacerse con el señorío y que estaba comprando las deudas de La Torre, para tener todo en sus manos, como así va a ocurrir un par de años después.
Otra curiosidad de este documento: uno de os firmantes es Lucas Montoya, afamado predicador en la corte y amigo de Quevedo.


jueves, 9 de febrero de 2012

Quevedo en Madrid (1621). Cuadrando fechas



El documento que publico ahora, procedente del AHPM, señala claramente la presencia del escritor el 21 de agosto de 1621, y no, como señalé –en una entradilla de hace unos días, en 1619 camino de Lisboa, a donde había ido la comitiva real. Hay documentos posteriores sobre Quevedo en Lisboa, y un poema, la silva en Casarrubios, cuando vuelve a Madrid. Esta documento es, por tanto, posterior a su viaje, y no anterior, como se decía –yo también–: por eso lo he buscado y cotejado con los documentos de ese legajo. Nótese que alude, a su vez, a una firma en 1620 de otro documento que precede a este.
Se trata de una "carta de pago", documento en letra excepcionalmente limpia esta vez, en la que Quevedo se hace llamar "clérigo de menores, pues esa era la condición para poder cobrar un beneficio, que había acumulado cinco mil quinientos reales de plata –cantidad nada despreciable– , del que se dice su origen:
.... por otros tantos que el señor don Gerónimo Pardo, canónigo de la Santa Iglesia de Burgos, abad de San Quirce, dignidad en la dicha santa Iglesia, le ha remitido.... por cédula de siete de noviembre del año pasado de mil y seiscientos veinte firmada de los dichos don Francisco de Quevedo Villegas y dotor don Gerónimo Pardo, hecha entre ellos sobre razón de casar y extinguir las pensiones de mil y quinientos reales en cada un año que el dicho don Francisco de Quevedo tenía por bulas apostólicas, reservados los mil reales dellos sobre la dicha abadía, y los quinientos reales restantes sobre los frutos del préstamo de Olmeda de las Varelas, del obispado de Cuenca, y sobre los frutos del archipectasgo de san Ibáñez del Arco, obispado de Burgos, que posee don Gerónimo Pardos, sobrino del dicho abad...."
Y con ese cobro el escritor da por satisfecho y extinguido para siempre ese beneficio, "y entrega con esta carta de pago las dos bulas de su santidad que tiene de las dichas pensiones par no pedir al dicho abad ni a su sobrino ni a sus bienes ni ninguno dellos cosa alguna agora ni en ningún tiempo...."

lunes, 17 de octubre de 2011

La prisión de Quevedo en San Marcos, datos curiosos


Entre los muchos datos curiosos que he ido recopilando sobre la prisión de Quevedo (1639-1643) en el convento de San Marcos de León, existe documentación al menos sobre dos aspectos que permite evocar circunstancias con mayor precisión. En cuanto tenga tiempo los organizaré para presentar unas páginas más completas, ya que creo que nunca se han manejado y, desde luego, no se han manejado correctamente. Así, por ejemplo, las explicaciones –incluyendo la mía, en una biografía de Quevedo del año 1998- sobre la actuación del arzobispo de Granada, al que se comunica que se va a detener al escritor y las razones de tal deferencia, porque era pariente lejano del escritor. No es tal. Formaba parte de todas las juntas que el Conde-Duque había organizado: aparece en toda la documentación de la época, desde la que recoge los avances en la construcción del Retiro hasta las que resuelven consultas de competencia. Va un ejemplo.
Quizá más importante sea el otro documento, que nos devuelve a un Quevedo, en 1642, en un convento empobrecido de religiosos mal vestidos y hambrientos –claro que hay exageración en el documento que reproduzco- en el que amenazan ruina la torre del campanario, los dormitorios y otras zonas. No sabemos –no lo sé todavía– si a Quevedo se le concedió la "no clausura", como dice el Rey de los dos caballeros catalanes que van a acompañarle; sospecho que esa es la diferencia entre los dos periodos que yo deduje por otras pistas (seis meses de clausura; luego sin ella; lo expondré en otro momento más despacio). El documento, que se lee bastante bien, informado por el rey al margen, lleva otra hoja complementaria algo repetitiva –los religiosos encarecen su pobreza– que añade un tercer dato también muy curioso, con el que voy a cerrar las noticias: va firmado por Francisco de Quevedo (se lee muy bien). Solamente que este Quevedo, ¡qué coincidencia!, es un homónimo que suele traer de cabeza a historiadores y quevedistas, un homónimo que era secretario del consejo de órdenes, y que por eso pone allí su firma.
Leo la nota del margen, que es algo más difícil: llévense a este convento para que estén fuera de clausura encargando al superior el cuidado de sus personas y acciones, y para sustentarse he mandado se les acuda con ciento y cincuenta reales cada mes a cada uno y se dé lo que fuere menester para llevarlos.
Los caballeros catalanes fueron compañeros de Quevedo en San Marcos durante más de un año.











lunes, 25 de julio de 2011

La edición de los bailes y el teatro de Quevedo


El ms. 108 de la BMPS, testimonio esencial de Cómo ha de ser el privado
Me ha llegado en la semanas pasadas una nueva edición del Teatro completo de Quevedo (a cargo de Ignacio Arellano y C.C. García Valdés; Madrid: Cátedra, 2011), oportuna a todas luces, ya que no existía ninguna edición actual de estas características. Por desgracia, he de añadir inmediatamente que la edición presenta graves fallos que no permiten acogerla como una de las cosas que faltaba para mejor leer a don Francisco. En reseña más extensa y pormenorizada, que ya he hecho y he enviado a revista profesional, intento señalar los más graves; ahora me voy a referir al, quizá, más peliagudo de todos, porque, además, era el que exigía trato más riguroso: el de los bailes. Y porque, en cierto modo, cuadra con las series de Métrica que voy dando en este cuaderno.

Fragmento de comedia del ms. 108 de la BMPS .
No se habían editado los “bailes” de Quevedo desde que lo hizo José Manuel Blecua, en el cuarto de su volúmenes de la Poesía Completa; edición que se empezó en 1962, y a mitad de la cual coincidió con la edición de la Poesía Original, en un solo volumen; hoy por hoy la mejor colección poética de Quevedo. Sobre cómo editar los llamados "bailes" pregunte a la doctora Lobato en su reciente comunicación en la AISO de Poitiers; e hice extensiva la pregunta a Álvaro Torrente, que se encontraba, como yo, entre el público. Sacamos entre todos poco en claro; pero lo que me resulta más que anómalo es que los editores actuales, entre otras cosas, no hayan empleado testimonios manuscritos  de algunos bailes, que se acompañan de notas de dramatización e incluso de tablaturas musicales (por ejemplo, en la HSA)
Cuatro párrafos dedican los editores a esta decena de composiciones, de enorme atractivo y complejidad. Y aun de esas veinte líneas sobra la mitad, con tantas imprecisiones (“fundamentalmente romances”) como comentarios críticos anodinos. Un auténtico retroceso en el conocimiento de la obra de Quevedo; del que ni siquiera parecen conocerse –no aparecen en la disparatada bibliografía– los dos últimos trabajos sobre el teatro y zonas afines: el de María Hernández (tesis doctoral, dirigida en Barcelona por Rosa Navarro, que está en la red, allí podrían haberse enterado de que puede que haya más testimonios de la comedia Cómo ha de ser el privado) y el de María José Alonso (varias publicaciones, algunas derivadas de su tesis doctoral y en revistas y monografías, en Santiago de Compostela, viejas ya de unos seis años).
Si uno lee “Los galeotes, baile III” en esta edición, por ejemplo, habría que señalar a los editores que entre el verso 80 y el 176, donde termina, no hay romance, forma con la que se abre el baile, sino una sucesión de redondillas, romancillos, seguidillas, estribillos, etc. que configuran la forma dramática y que hubiera sido necesario editar cambiando parlamentos, lo cual hubiera sido relativamente fácil persiguiendo metro y rima. Como va todo de cualquier manera, los editores no se dan cuenta de que en el v. 56 del baile IV, una seguidilla (de 6-6-7-5), marca el cambio de interlocutor, a partir de la cual y durante los más de cien versos que restan aparecen todo tipo de metros tradicionales –y no romances–, que en esta malhadada edición se amontonan en serie (¡). Pero es que hay incluso alguno, como el baile VIII (Boda de pordioseros) que no tiene ni un solo verso de romance: cien versos de romancillo, una silva de pareados, estribillos y un final de seguidillas.

BNNápoles, con las actas orginales del Parlamento
Lo más grave estriba en que, como no se han percatado de la forma métrica –ni naturalmente, de su valor dramático–, a veces cortan los versos mal y quedan cojos o disparatados, o admiten tetrasílabos como verso, lo que no ocurre nunca en la poesía antigua, a no ser cuando aparece la copla de verso quebrado, lo que por cierto también aparece en uno de los bailes (el II, vv. 93 y ss; tres coplas), de lo que tampoco parecen haberse percatado, a juzgar porque inmediatamente parten un octosílabo “Siente vuarced / Que ya siento”, como si fueran dos versos de cuatro sílabas. Esa escansión errónea se produce otras veces. Dada la precariedad con la que se edita esata decena de bailes, sería pedirles peras al olmo que nos explicaran la función de esas coplas, de algún eneasílabo (tres), un decasílabo, de las series de redondillas (baile IV), de las sextillas (VI), de los romancillos exasilábicos (VII y IX), de la silva de consonantes.... Así quizá encuentren el valor dramático de estos bailes y por qué suelen terminar con un festejo de seguidillas, la forma triunfante del baile desde principios del s. XVII (véase el final del baile I).
Muchos etcéteras, que no habrá más remedio que señalar detalladamente.
No sé yo para qué habrán servido las quince páginas de bibliografía, si lo que resulta más elemental e importante –que podamos leer a Quevedo– no se ha logrado. Y otras 124 páginas de introducción, a la que le sobran, por lo menos, cien, pues los editores se limitan a parafrasear y repetir los argumentos de cada una de las obritas –comedia y fragmentos, entremeses, bailes....
Hay que volver a editar el teatro de Quevedo. Y después de una edición correcta, se tiene que intentar reconstruir el panorama histórico (fecha, función, etc.) y ensayar una lectura crítica más adecuada, manejando mejor las fuentes (¿por qué no se han utilizado los testimonios escritos y manuscritos conocidos?) y utilizando todos esos elementos para una lectura mejor y una presentación adecuada del teatro de Quevedo

domingo, 26 de junio de 2011

Fondos quevedianos en la Biblioteca Nacional de Nápoles


Dos perspectivas de la entrada a la BNN, desde el llamado "jardín romántico"
Museo Arqueológico Nacional
El enunciado de esta entradilla es un poco pretencioso, pues la biblioteca posee una enorme riqueza, en su mayor parte todavía sin explorar y yo lo que he hecho ha sido –en unos cuantos viajes cortos– anotar lo más importante. Como no existe un catálogo de manuscritos actualizado, quizá mis notas puedan ayudar al próximo investigador a iniciar la tarea, que yo le aconsejo que vaya cubriendo con ayuda de personas cualificadas, sea bibliotecarios de aquella institución, sea de las universitarias que allí trabajan, particularmente de Encarnación Sánchez –profesora de la universidad de Nápoles– y de su equipo de investigadores.

Interior de la Escuela de Bellas Artes
Los viejos catálogos de manuscritos, que yo he podido consultar, contienen una información impagable, pero hay que recorrerlos de modo artesanal –aunque tienen índices, también artesanales– y en muchos casos la información que suministran se ha quedado anticuada; por ejemplo, dan como inédita y desconocida una obra manuscrita de Campanella (el ms. XI.E.23, Monarchia di Spagna; p. 251 del cat., "es a credere inedito"), publicado hasta en sus ediciones de OC; claro que ya no he visto si este manuscrito se ha manejado y situado como fuente). 

Los catálogos que se enumeran ocasionalmente en mi listado no agotan el tema, son sencillamente algunos de los que he ido encontrando, así el primero de ellos:
Carlo PADIGLIONE, La Biblioteca del Museo Nazionale nella certosa di S. Martino in Napoli..., Napoli, 1876.

Patio del Conservatorio de música
Todas las referencias son a manuscritos; recuerdo que en entrada anterior he dado noticia del expurgo y noticia de impresos que ya están haciendo los investigadores napolitanos, dirigidos precisamente por Encarnación Sánchez.

ð ACADEMIAS. Regole dell´Accademia degli oziosi..., ms. Bran- V, D. 14 
ð Arme di alcune famiglie napolitanae..., Bran., III, 6, 16.
ð AVVISI DI PARNASO. Raguaglio... sopro el movimiento dell´armi di Spagna contra el Duca di Nivers. Bran.-, V-E, 3.
ð  BARONIO, Cardenal. La polémica del Cardenal Baronio y el Cardenal Columna, en la obra del primero Tractatus de Monarchia Siciliae..., Parigi, 1609. Autentifica con su firma la carta el propio Cardenal Baronio en el el ms. l, 105. Y véase Epistola ad Regem Hispaniae, Bran.- IV, B, 13.
ð BONA, Obispo de. Copia de una carta [que] vino del Obispo de Gaeta para don Juan de la Sal, Obispo de Bona... 26 de junio de 1620... sobre la marcha del Duque de Osuna. Branc.-, 1, 113 (325).
ð CAMPANELLA, T. Discorsi a Principi d´Italia che... non debbano contradire alle Monarchia di Spagna..., Bran.-II, A, 20 (y el mismo, en español: Bran.- II, F, 5).  

Entrada y escalera al Palacio Real (la BNN forma parte del conjunto)
ð CARAFA, Decio: Relatione d´alcue cose della vita di... Card. Carrafa..., Bran.-II, C, 1.

ð CASTALDO, padre Andrés. Una de las eminencias del Nápoles virreinal, con una importante obra sobre la historia de la ciudad, era “preposito della chiesa di San Paolo Maggiore di Napoli”, y se corresponde con Osuna (ms. N 356-7 y N 160), que derivaría las cartas a Quevedo. Véanse unos Annali di Napoli en Bran.- 1, E, 9.
ð CATALUÑA: Relatione di Spagna fatta da un ambasciatore per Venetia in Madrid dal principio del regno di Filippo IV alla ribellione di Catalogna..., Bran. IV, B, 11
ð CERIMONIE. Avvertenze e formole relative al cerimoniale specialmente in Napoli al tempo degli spagnoli. Bran.- III, D.6

Detalle de la puerta del Castillo (Castil-Nuovo)
ð CERVANTES. Vita di Michele Cervantes. Bran.- III, A, 2.   

ð CUEVA, Alfonso de la: Relatione delle cose di Venetia... 1621. Bran.- IV.A.1
ð FETNIO, Horatio: Conatus initis Petri Gironis Osunae Ducis en a Regimine neapolitanae regni amoveretur..., Branc.- III, C. 14.
ð GIUSTINIANO, Benedetto. Lettera de 7 de marzo de 1614 relativa all´astrologia giudiziaria..., Bran.- V-D-14
ð Guerra tra Spagna e Savoja nel 1617. Bran.-IV.E.7
ð MESSINA. Copia d´una lettera della Beata Virgine scritta ai messinesi..., Bran., III,D, 6.
ð PAGANO, Valerio: Compromesso in nome di Parecchi nobili contra el Duca Ossuna..., carta en 2 f., Branc.-, 1, 112 (284).


ð PARLAMENTO GENERALE... Los originales ocupan siete vols. ms. de la Biblioteca. Bran.- 5-B, 4-9. Los más numerosos entre los que conciernen a Quevedo se encuentran en el vol. 7. Uno de los electos anteriores para llevar el donativo había sido el Príncipe de Esquilache. El Parlamento venía suplicando que los donativos sia l´imbasadore che l´ha d´apresentare a su M. cavaliero della piazze napolitanae,  lo que discutieron los estamentos populares para que fuera “ciudadano” y no solo “caballero”. 
El vol. 6º narra la entrada oficial del Duque de Osuna (f. 162v) el 21 de agosto de 1616. El 22, lunes, tedeum en el arzobispado. El vol. 7 (f. 147 y ss.) recoge el Parlamento extraordinario, el 4 de agosto de 1621, reunido por el Cardenal Zapata “per un servicio di 13000 docati fatto dal Baronaggio alla maestá del Re Filippo 4º, N.S.” Aunque casi siempre se decía que era en el lugar acostumbrado, a veces se señala que re reunían: “Il lunedi 3 di maggio anticipando un poco l’hora si ragunarono i ss. eleti in San Lorenzo... (f. 113v) El relevo del Cardenal Borja por el Cardenal Zapata se recoge en 132-4, el 25 de octubre de 1620. Las cuatro cartas que he recuperado de Quevedo son de 2 de 1617 y 1618, en Madrid. Su historia es bastante confusa, pues se trata de las cartas que Bustamante citaba en su Historia (en el vol. de Espasa-Calpe de la vieja Historia de España que dirigía Menéndez Pidal), y que luego, al parecer, publicó en un opúsculo (Santiago de Compostela, 1934) que yo no he visto y en el que se apoyó Astrana para copiarlas, como inéditas. Bustamante las encontró hacia 1920. Astrana nunca vio estas cartas; y yo las había buscado infructuosamente, porque los archivos que citaba Bustamante –eso me decían– se habían destruido durante la segunda guerra mundial. Curiosamente la fuente de Bustamante no son las Actas de este Parlamento, en donde tienen el carácter de originales, desde luego. En este mismo blog publicaremos los originales y su transcripción fiel (que es bastante difícil) para dar por asentado y establecido definitivamente el problema.

Cartuja de San Martín
ð Relazione di Spagna..., Bran. IV-B-13.
ð Relazione di Spagna... [en español], Bran.- IV-b-19. Otras relaciones interesantes en XI.1.6 (p. 287 del cat.)
ð Relación... dinero... galeras..., Bran.-II, C.5
ð SAL, Juan de la....V. BONA, Obispo de
ð TARSIA, Antonio de: De S Joannis Baptistae humanae salutis Prodomi Laudibus oratio Panegirica... Se trata del original del panegírico, publicado en Nápoles en 1643. Ref. 367 del Cat.
ð TURCOS. III, D, 6 // III-a 10// 1, E, 4// II, F, 2// II, a, 10// III, A, 2// VII, B, 13// II, A, 17//,  etc.

El Vesubio desde San Telmo, en primer plano, La Cartuja de San Martín
Viglieti del Duca agli Eletti.... risposta.... 1617-1620; en donde también se habla sin tapujos de la sublevación intentadas por el duque de Osuna a la llegada del Cardenal Borja.
ð ZAZZERA. Giornali..., Bran.-VI, A, 13.

Nápoles desde el castillo de San Telmo
Manuscritos de varios
ð En el ms. XI.B.31, de papeles varios, además de varias cartas procedentes de Madrid de 1644, que no he podido ver todavía, la copia del memorial que por parte del Duque de Osuna se dio a su majestad en Lisboa a 12 de julio de 1619, sobre el tiempo que gobernó en Sicilia (f. 490-5 y 496-505).
ð En el ms. xi.A.22 Cartas de Felipe II, 20 cartas, a virreyes, nobles y demás entre 1560 y 1596. ¿Alguien las ha controlado?

Almenas y cañones en Castil.Nuovo
Para que la entrada no resulte tan árida, la he adornado con algunas fotos inéditas de Nápoles, en donde "inéditas" quiere decir tomadas por mí y no empleadas en ninguna otra ocasión.




viernes, 24 de junio de 2011

El manuscrito 108 de la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander


Manuscrito que siempre ha resultado tan complejo como misterioso, aun cuando bien claro consta el nombre de los poseedores y compiladores. La guinda sobre su contenido y su valor la terminó de poner Robert Jammes, el gongorista de mayor prestigio, sin duda, en una de sus últimas publicaciones: la edición de las Soledades en la editorial Castalia. Allí sospecha que los poemas que en ese manuscrito aparecen versificando la enemiga entre Góngora y Quevedo pudieran no ser auténticos, pudieran ser apócrifos.


La autenticidad del corpus copiado en este famoso manuscrito, sin embargo, y también muy recientemente, se ha visto reforzada por la aparición de otros manuscritos que refrendan las atribuciones de otras series que solo contaban con el testimonio del santanderino, particularmente las versiones de los epigramas de Marcial y toda una serie de versos procaces. En ese sentido, muy importante ha sido la noticia que publicó después Fernando Plata, a partir de un manuscrito de la Biblioteca de Bartolomé March, sobe las atribuciones senequistas, que él confirma. Ni que decir tiene que este tipo de testimonios seguirán apareciendo en la medida que se vayan conociendo –si eso se hace– los fondos de otras bibliotecas.


Por mi parte he iniciado el periplo para estudiar unos y otros, en primer lugar desde el punto de vista "codicológico" (no me gusta emplear el término códice para manuscritos modernos, los que acompañan a la imprenta).


El ms. 108, que lleva tejuelo 139 (y olim, que no identifico, R-i-9-27; e: 108; M-139), es un códice unitario, bien formado, con encuadernación moderna en pasta española (¿del s. XIX?) y sellos de la propia biblioteca. La portada ha de ser clave, pues “es de la librería de Ambrosio de la Cuesta y Saavedra”, cuyo rastreo histórico hay que seguir. Quien lo formó no lo hizo al azar sino juntando obras, poemas o grupos de poemas, es decir, que hubo de tener a mano el corpus poético anterior de Quevedo, o hubo de irlo reuniendo, seleccionando o lo que reunía o lo que copiaba. No está formado al azar. Se distinguen, de esa manera, las siguientes partes, a veces corroboradas por la vieja numeración –subsumida en una moderna a lápiz–:

Cómo ha de ser el privado. Comedia famossa. de don Francisco de Quevedo y Villegas... (f. 1-70v). Fuente única de esta obra.
Bien aya quien a los suyos parece. Comedia de don Luis Cernúsculo de Guzmán (71-137). Lleva un colofón: “Acabose en Toledo a 24 días del mes de  abril de mill seiscientos y veytntydos años” (Con firma y rúbrica).
Una hoja en blanco.


Pero Márques de Escamilla. Representación española, por d. Francisco de Quevedo Villegas, señor de la villa de Juan Abad. Se pierde la numeración corrida anterior (que terminaba en el f. 137), aunque sigue la misma letra, el mismo sistema de copia y el mismo cuidado. Lamentablemente alguien ha arrancado una hoja después del folio numerado –modernamente, a lápiz– con 147. El reclamo, sin embargo, es correcto, por lo que hemos de pensar que no contenía texto. Una interesantísima nota final señala que está copiado de un borrador con mala letra, un autógrafo, cuyo “original tiene don Diego Arroyo y Figueroa, mi amigo” (f. 148).

[Sigue] Fragmento que de letra del autor estaba escripto en el reverso de una carta.... (f. 148v-149).


Después del f. 149v en blanco comienza la colección de Epigramas de Velaurensi Francés a los retratos que hizo Melozoque Ferrariense. Traducidos en castellano. Una nota marginal de la misma letra dice: “Son anagramas los nombres”. Esta colección, de la misma letra, formaba cuadernillo aparte, como indica la numeración antigua que se conserva, desde el f. 1,  y se trata notablemente de poesías originales (epitafios, madrigales.... hasta llegar a una colección de sonetos, de los hoy llamados satíricos). Es al final del f. 9v (moderno 158v) cuando añade nota en la que duda sobre la autoría de un poema; vuelve luego a los sonetos satíricos, romances y otros poemas. Sin perder la vieja numeración (que ya va por el f. 16v, nueva 165), el f. 17 comienza:
Serie de poemas “Contra don Luis de Góngora y su poesía....”, que así se encabeza el primero de ellos. Es notable que incluye la “Aguja de navegar cultos” (lo que nos da una fecha: 1629-1631 límite) y que inserta también (a partir del f. 24 diatribas del propio Góngora contra Quevedo, lo que permite entender el conjunto y sobre todo la sátira de Quevedo). Como en el f. 29v (=178v) se añade la observación de que “entre las obras de don Luis de Góngora andan impresas....” ya tenemos un nuevo dato sobre la formación de esta colección. El enfrentamiento poético se da por terminado en f. 33 (= 182) y constituye un corpus cerrado y coherente, en el que no se observan estridencias mayores.


En f. 33v (=183v) reaparece la colección de poemas satíricos de Quevedo, con textos muchas veces únicos (“Puto es el hombre que de putas fía....”, “Cuando tu madre te parió cornudo....”) y en tercer lugar la sátira contra Juan Ruiz de Alarcón (“Corcobilla”). Sigue el romance “A los moros por dinero....” y una impresionante colección de poemas satíricos, siempre con la vieja numeración corrida, hasta el f. 48 (= 197), en donde empiezan las

Traducciones de Marcial.... Esta sección manifiesta cierto cuidado mayor en el copista y en la trasmisión de los textos, con epígrafes latinos, cortes métricos no tradicionales, separación cuidada, etc.  Termina a mitad del f. 68 (=217), en donde detrás del correspondiente filete añade:


Epithaphio a Rodrigo Calderón... redondillas. Y dos romances, “Beneficiado en falsete...” y “...pareciéronme mugeres....”, después de los cuales termina el manuscrito y la segunda numeración.

La escritura comienza por ser muy cuidadosa, con capitales coloreadas de rojo, reclamos, filetes y rúbrica de fin de página. Se desvanece en algunos lugares, particularmente en la sección de epigramas y contiene pequeñas manchas de humedad, con algunas perforaciones que no dañan al texto. 
Es notable que el recopilador nos ha conservado obras auténticas de Quevedo en copia única; y es notable que las que tienen otras fuentes son también de Quevedo. Estos dos suelen ser signos inequívocos de la autoridad de un manuscrito. Lo que se acrecienta con que cuando duda sobre un texto, lo señala.

La copia se ha hecho en dos veces seguidas, o como mucho en tres, correspondiendo a las dos numeraciones más a la falta de numeración de otra sección. En la primera copia se reprodujeron las obras teatrales; en la segunda, las poesías. Las hojas sin foliar ni numerar corresponden  a fragmentos poéticos de carácter dramático: hasta eso tiene sentido en el lugar que ocupa (138-149v). El resto, la segunda numeración, recoge un corpus poético bastante armónico, en el que se han distinguido, por lo general mejor que en la mayoría de los códices de la época, temas o colecciones integradas (polémica con Góngora, epigramas de Marcial, epigramas satíricos, colección de sonetos....).

La fecha de la copia. La mayoría de los pocos datos que por ahora tenemos, los que saltan a flor de vista, sitúan la copia de la colección hacia la segunda mitad del siglo XVII; incluso algunos más sutiles, como cierta distancia ya con respecto al autor, al que se concede la autoridad de un solo manuscrito, con portada. Y particularmente que se antologuen poesías y se diga que son “fragmentos no impresos”; es decir, que se haya consultado la edición de El Parnaso.... y quizá, quizá incluso la de Tres Musas. El copista y su amigo, que tenía borradores de Quevedo, han cotejado lo que en ellos se conservaba, o habían copiado o reunido con lo que se había publicado. Es evidente que un estudio codicológico más riguroso, que no se ha hecho, nos va a dar la fecha exacta de su copia, tanto por las imágenes grabadas que se han utilizado en la portada, como por los dos nombres de poseedores que aparecen.


La autoría de los textos. Ya hemos señalado que los índices de autoría son todos muy altos: garantía de todo el códice cuando coinciden los textos con otras fuentes; garantía de otros parámetros cuando se trata de copia única (nadie ha dudado sobre la autoría de Pedro Vázquez de Escamilla, por ejemplo); confesión del copista de duda cuando copia algún texto.



miércoles, 22 de junio de 2011

Dos Lopes y dos Quevedos


Eso es lo que anuncio en esta entrada, de los dos libros nuevos de Lope uno de ellos es una extensa biografía: avisa su autor en las primeras páginas que se la limitado a conjuntar la multitud de datos dispersos que siguen estorbando el trazado limpio de su biografía, cuya última recopilación, en lo que se me alcanza, recogió Sliwa desde Estados Unidos, que hacía lo mismo con Góngora (editado en Córdoba) y con Quevedo (editado en Navarra), además de con Lope, desde luego. 
El otro libro tiene carácter de ensayo crítico sobre tema muy lopesco: la creación de una conciencia "nacional", a partir del análisis de varias comedias, según índice:


De los dos quevedos, merece la pena asomarse a la recopilación de los mejores trabajos de Antonio López Ruiz, que empezó investigando –con José Manuel Blecua– sobre Quevedo y los franceses y extendió sus pesquisas a otros muchos campos: Pellicer, Quevedo y Andalucía, las migajas sentenciosas, etc. Hubo hace más de diez años una primera recopilación, que supongo agotada, de esta batería de estudios imprescincibles, a los que acompaña –veo– la propia vieja tesis mentada.
El otro libro al que debo hacer mención es la nueva edición de Fernando Cabo Aseguinolaza de El Buscón. No voy a hacer ningún equilibro especial para decir lo que es justo: el editor –aunque no sea un quevedista a tiempo completo y se le escapen muchos detalles– es un fino investigador que hace las cosas bien, como demostró en una primera edición de la obrita picaresca ya hace tiempo, de la que la de la RAE es hijuela crecida y comprometida. Merece una reseña sesuda, que irá en otro lado. 
Lo de hacer justicia es porque la edición ha venido a formar parte del extraño negocio que la RAE se está montando a costa de los clásicos, que también merecerá párrafo aparte, porque, como era de esperar, la edición es una más en el mercado –y muchos juzgarán que no es la recomendable– y no creo que en el ánimo del editor haya estado la vanidad de pensar que así colocaba un mojón definitivo. Más bien y a juzgar por la cantidad de novedades que toma de aquí y de allá, parece que se trata de una apuesta más en la fijación e interpretación de un texto clásico. Y habrá que discutir esa apuesta, que tiene en algunos casos, muchos problemas.


sábado, 18 de junio de 2011

La Biblioteca Menéndez Pelayo, en Santander –– Tamarindos domados

Tamarindos

Portada del ms. 108 de la BMPS
Allí he estado, en un viaje rápido, con el tiempo justo para pedir unos cuantos manuscritos, para disfrutar de la hospitalidad de las dos personas que allí me atendieron y de sus técnicos –gracias, Rosa y Andrés–, enterarme de cómo se están digitalizando sus mejores fondos, que son muchos.... En una de las fotos me muestran, 
precisamente, una de las últimas digitalizaciones de Patrimonio Nacional, un incunable de Policiano (Florencia, 1482; está recogido en el catálogo de Julián Martín Abad, naturalmente).


Dediqué la mayor parte de mi tiempo al famoso manuscrito 108 (va la portada), al que consagraré una breve entrada y, luego, un artículo sesudo, cuando contraste algunos datos más de los que me he traído. El manuscrito 108 de la BMPS contiene cuatro o cinco parcelas muy especiales de la obra no impresa de Quevedo: su comedia Cómo ha de ser el privado, la versión de los epigramas de Marcial, una antología de procacidades y la sarta de improperios poéticos que se cruzó con Góngora, sustancialmente. Últimamente se ha venido diciendo que buena parte del manuscrito son atribuciones falsas. Ya lo veremos. 


Sí que me llamó la atención el absoluto vacío de esa institución, una de las más prestigiosas en el panorama cultural histórico de nuestro país. Y sobre eso hablamos, también.
sala de lectores de la BMPS
Santander, ciudad privilegiada, se portó como lo que es, una bellísima ciudad del Cantábrico, en la que uno ve cada día los mejores colores de tierra, mar y cielo, según los caprichos del tiempo. En varios momentos abrió los cielos para iluminar todo y para que la colonia de de ingleses –muchos llegan directamente en barco–, paseantes y devotos nos diéramos un baño en ese mar increíblemente acogedor, que juega en sus continuas playas doradas y limpias: Sardinero, Peligros, Magdalena...., el mejor colchón para los veranos. El rapsoda se tomaba los cafés mirando mar y playa, y le costaba volver a Madrid. Antes de hacerlo, fui a ver a los indignados de la plaza Porticada –lo dejé en entrada anterior–, y consolé a los tamarindos que aquí andan mucho más domesticados, para que se integren por las malas en el paisaje,  para que sirvan de capitel y volutas en un pedestal de columnas de cemento.