Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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viernes, 8 de octubre de 2010

Semillas trajo el peregrino...


Mientras cantaba madrigales de Guarini, semillas trajo el peregrino, cansado de vez en cuando por extraña fatiga que produce el siroco; y hoy al escuchar RNE me han regalado con unos cuantos madrigales mañaneros, sobre las modalidades del beso, del propio Guarini (aunque creo que el locutor no detectaba que se trataba de variaciones sobre un tema de Catulo). Pondré esas semillas, resguardadas del frío, en las poyatas de las ventanas... ¿Crecerán esos enormes ficus sobre la ropa tendida del patio de vecinos? Si así lo hicieran, me llevaré como crisálidas vegetales los  brotes a mi terruño gallego, para que vean de verdad lo que es una tempestad. La doble ilustración es para que se aprecie el tamaño de la berenjena "tunecina" (me compré una), que voy a cocinar con amor este fin de semana.


No le vendría mal a mi biblioteca que le creciera una dracaenaceae, como la "Nolina recurvata", originaria de México; o la pinopsida "Podocarpus nerrifolia", que procede del Himalaya y ha ido a a parar a una isla del Mediterráneo. Así es la vida. Fíjense en el que me dio sombra, al final del recorrido, mientras una chinita que pasaba casualmente por allí se brindó a hacerme la foto. Pero todavía no había oído yo los madrigales de Guarini, los de hoy por la mañana, ya en Madrid.

El Botánico de Palermo (II)




















El Botánico de Palermo (I)

De los varios jardines botánicos que últimamente he visitado (Cambridge, Lisboa, Palermo...), sin duda este último es uno de los mejor conservados y mantiene un interés constante y diverso, por la naturaleza tropical de muchos de sus ejemplares. Voy incluso a repartir las entradas para no dejar muestras interesantes, en  honor a mis seguidores amantes de la naturaleza, hasta más allá de su pura contemplación, de manera que muestras generales abrirán la primera: alineaciones arbóreas, el batallón de pelargones, es decir, de geranios; la exposición de cactus al sol; las vistas generales de los senderos y de las fuentes... Un paraíso en miniatura que lograba templar el bochorno de estos primeros días de octubre. Hay que recordar que si se pincha la fotografía, aumenta el tamaño.




En la siguiente entrada daré noticia ilustrada de cosas más singulares.


jueves, 7 de octubre de 2010

Romances noticieros, "Siroco hay en Palermo..."


Siroco hay en Palermo
con un calor agobiante.
Hoy, la sesión académica
del instituto Cervantes. 
Investigadores, profes,
algún señor elegante,
Carlos –un lector peruano– 
alumnos, gente importante...
Mas hete aquí que me vienen
unos ojos a asaltarme,
tan sin piedad me miraron,
tan oscuros, tan brillantes
que me sentí de repente
abandonado y sin arte.
No supe qué hacer, no supe,
al verlos así delante;
las entretelas temblando,
el corazón que se me abre
por el rincón de los besos,
por el que mejor me sabe,
cerrado pensaba que era
para amores, para lances;
y no sabía que abrirlo
podía con esas llaves;
tan poca cosa me siento
frente a los dos ventanales
que ni un solo gesto alcanzo,
ni una palabra me sale;
y esos ojos, esos ojos,
se merecen que le hable.
Le digo las cuatro cosas
que se dicen sin pensarse.
Y mientras hablo le miro
cara, porte, gesto y aire:
amores lleva en los labios,
ritmo esconde en el talle,
la piel parece canela,
el cabello, negro y suave;
un par de risas le mando
para que no se me espante,
sugerencias de ternura
con tonos y dejes graves,
que lo sepa, que si viene,
que yo estaré de su parte.
Laura se llama, contesta;
yo le digo que me llame
por el nombre que más guste,
siempre que no se separe.
Quedamos para café
por la noche o por la tarde;
en el fondo de sus ojos
ya se ve que no lo sabe.
Hoy la he buscado sin suerte
en casi todas las calles
y he buscado sus ojos
en las tiendas y en los bares.
Adiós, Laura, los amores,
mañana termino el viaje;
te veré en todo lo hermoso
te amaré todas las tardes,
tendré los sueños contigo
y no podrás escaparte.