Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 22 de febrero de 2012

Se terminan las cuentas entre Felipe II y Diego Hurtado de Mendoza

Hasta 1587 no se terminan las cuentas y pleitos en los que derivó la herencia de don Diego Hurtado de Mendoza, como dice Martín Pérez de Arriola, a Mateo Vázquez, que es el contador que escribe la carta para dar por terminadas sus cuentas en el pleito entre Felipe II, como heredero de don Diego Hurtado de Mendoza y doña  Madalena de Bobadilla, la protegida y corresponsal de don Diego. Y todo se notifica a Juan López de Velasco.

martes, 15 de marzo de 2011

Una foto de 1604 (Villamediana y Luisa de Carvajal)

En el deambular y hurgar a la búsqueda de papeles y material que me permitan reconstruir vida y obra de Villamediana –por un lado– y de Luisa de Carvajal –por otro– (ya saben, pecadores y ascetas; no diré a quién corresponde cada adjetivo) he encontrado varios documentos en los que se produce el roce de Luisa y el Conde, al fin y al cabo dos nobles en la vida cortesana que cruza de un siglo hacia el otro. Luisa muere en 1614 y al conde le asesinan apenas siete años más tarde. Toda esa documentación, al menos la más evidente y la inédita, irá apareciendo –ya he empezado– en este cuaderno de pantalla.


Lo que traigo ahora sin embargo es una foto preciosa (de 1604), muy conocida por los historiadores del arte, que conecta: por un lado con Luisa, que va a viajar en seguida a Londres, en donde es embajador Juan Fernández de Velasco (es decir el Duque de Frías y Condestable de Castilla), nombre continuamente repetido en la correspondencia de la evangelizadora, que se lamenta de su cese –le sustituye el donde de Gondomar. Al lado del embajador se sienta Juan de Tassis, Conde de Villamediana (+1609, en Valladolid), el padre del poeta, que también había sido embajador en Londres; son los que están a la izquierda según se mira, empezando por la ventana. La foto –mejor anónima, de algún excelente retratista flamenco, que de Pantoja, a quien a veces se ha atribuido– para en la National Portrait Gallery de Londres, y tiene buena réplica en Greewich, National Maritime Museum. Ambas hicieron ese camino probablemente a través de Portugal, a mediados del siglo XVII. No me extrañaría que hubiera más, pues es bastante probable que otros asistentes –identificados en las esquinas inferiores del cuadro– encargaran copias para conservar memoria de reunión diplomática tan importante, la conferencia de Somerset House, a tres bandas –españoles, flamencos e ingleses– en 1604, la que le va a permitir a Luisa de Carvajal, a pesar de su actividad religiosa, cierto desahogo vital en Londres.

domingo, 26 de septiembre de 2010

La leyenda Negra, Felipe II y los historiadores


Enfrascado como he estado en la densa, rica, amena biografía que de Felipe II acaba de trazar Geoffrey Parker –de la que di noticia anterior–, multitud de aspectos me han venido surgiendo, fructificados por su lectura. Cada lector lee a su manera, desde sus intereses y preferencias; y yo me he fijado inicialmente en temas y aspectos que a veces me han preocupado como historiador. La leyenda negra, por ejemplo, que es ocasión de una obra muy peculiar de Quevedo, España defendida... (1609), que se conserva autógrafa en la biblioteca de la RAH y alguno de cuyos misterios empezarán a desentrañarse, espero, en breve. Quevedo comienza a escribir ese alegato lleno de páginas vibrantes –y muy desiguales–, pero no lo termina. Diana Eguía, que está trabajando sobre los autógrafos de Quevedo nos irá explicando por qué. Desde luego que la obra no la conoció Luis Cabrera de Córdoba al publicar su primer gran historia de Felipe II (1619). Toda esa onda arranca de la historiografía de las dos décadas finales de siglo (del s. XVI), espléndidamente señalado por Parker, quien hace arrancar la línea esencial de la "Apología" (1581) de Guillermo de Orange y de todo lo que siguió, es decir, de la inundación de escritos antifelipistas a partir de entonces por todo el mundo, hasta que solo en tiempos recientes se ha intentado el rigor documental.


No reaccionó la propaganda felipista, no lo hizo a tiempo, dejó que el siglo se fuera y el propio monarca, con el mal ejemplo de su padre el Emperador y sus problemas de conciencia no se decidió a seguir los consejos de los historiadores. Me gustaría señalar que, entre tantos nombres e historiadores que Parker señala, falta quizá el texto más hermoso y directo de todos, el de Juan López de Velasco, a la sazón entonces cronista real. El autógrafo, de unas pocas páginas, se conserva precisamente en la colección Altamira –una de las más y mejor consultadas por Parker–. De él di noticia ya en este cuaderno, que ya sé que es un lugar apartado de los lugares de la investigación pública; y no lo publiqué íntegro, quizá vuelva a hacerlo, porque ya había pasado por la noticia antes Alfredo Alvar, aunque la noticia quedó algo perdida. El censor del Lazarillo escribe y razona a su rey sobre la necesidad de encontrar buenas plumas que recojan la verdad de su tiempo, la verdad de la historia.La letra clara de Velasco permite leer la primera página del escrito, que es la que reproduzco.
No se me escapa que de lo que dice Parker quizá haga falta ajustar a la baja algo del carácter noble del escrito: las relaciones de Velasco con Calvete de la Estrella no siempre fueron gratas. Puede que Velasco esté, además de aconsejando a su rey, ocupando el lugar que le correspondía como historiador.
El papel de Pedro de Valencia fue, me parece, infinitamente más complejo de lo que ha debido decir Parker, ya cerrando el panorama, deprisa (se refiere a 1611), en momentos históricos cambiantes. Quizá hasta sea oportuno ver cómo le llega al joven Quevedo, educado en la corte, la imagen de Felipe II y los hechos de su largo reinado.
He reproducido también el índice del informe de Velasco, que podría reproducir completo si interesara (la biblioteca Zabálburu no se puede consultar on line).
Seguiremos con la hermosa biografía de Parker.

domingo, 27 de junio de 2010

Lazarillo (13). Ejemplos de documentación


Siguen, sencillamente, como complemento a la nota anterior, demasiado teórica quizá, aunque puede servir para investigadores, varios ejemplos de la documentación aducida, particularmente para que se aprecie la intervención de la mano de Felipe II al lado de los comentarios, informes, etc. de Juan López Velasco; las firmas de Francisco de Mendoza; las tareas en la biblioteca de El Escorial, etc.