Yo nunca
llevaré batín, lo juro,
un señor con
batín que se levanta;
no tendré en
las orejas del sillón
mis sueños de
vejez, con una manta,
ni miraré las
piernas de la chica
que venga a la comida y la fregada,
ni me dormiré
viendo que en la tele
la serie de las
noches se me alarga;
daré al cuerpo
lo que es del cuerpo, cierto,
y dejaremos
fuera lo del alma,
no vaya a ser
que se confunda todo
como ocurrió
a los curas de Granada;
de vez en
cuando, barbolilla en sueños,
lo mío sin
rendirme esto se acaba
| Lorca |
| Manuel Machado |