En el anterior directorio de centros de documentación que elaboré para este blog faltaba lamentablemente el centro de la FUE, ubicado en una de esas casa nobles de la calle Alcalá (95) cuando pasa por delante del Retiro en el barrio de Salamanca. En uno de los pisos, el primero, he visto dos salas de lectura pequeñas pero acomodadas, con mobiliario noble y personal grato y eficiente.
Este último es un fondo interesante, aunque sumamente irregular, con muchos libros "del alma" de los que no veía del todo bien don Quijote, pero con otras muchas curiosidades o libros golosos: la versión de la Metamorfosis (1589) de Ovidio, de Sánchez Viana; el Garcilaso (1580) de Herrera –quizá por ello entre las publicaciones de la FUE haya un Garcilaso, editado por A. Labandeira–, una Arcadia (1566) de Sannazaro, la diferencia de libros (1569) de Alejo Venegas; cosas de Polo de Medina, las obras en verso del Príncipe de Esquilache (1648); dos tomos con las poesías de Góngora (el de Foppens, 1569; y el de la Imprenta Real, 1654); un arte de ingenio de Gracián (Lisboa, 1659); las obras de San Juan de la Cruz (1635 y 1649), etc. Resalto entre todos el Epicteto de Quevedo, en la princeps de María de Quiñones a costa de Pedro Coello, de 1635, con el grabado de Juan de Noort, edición peculiar de la que se ocupó Ettinghausen. Como se ve, un fondo adecuado para pasarse algunas mañanas leyendo mientras el sol del Retiro entra por sus grandes ventanales, bien tratado por la amable y eficiente bibliotecaria –Pilar.
No todo está en ordenador, porque el fondo manuscrito se adivina, a partir de lo que ya se ha hecho, que es ingente y de difícil catalogación; pero cuando he pedido ver algo, me han atendido la solicitud y me han dado todo tipo de facilidades para que, llegado el caso, pueda avanzar en la investigación. De hecho ha habido un tema que me ha tentado, pero que no he podido culminar, por falta de tiempo: la FUE conserva entre los varios archivos de la República el que procede de Chile, supongo que de Santiago de Chile, a donde fueron a parar, a vivir y a morir los hermanos de Antonio Machado: sobre Jose, que en Santiago escribió las últimas soledades de su hermano Antonio ya hemos hablado en este blog y hemos hurgado en lo que ocurría con sus recuerdos, sus publicaciones y el famoso verso mahadiano del gabán. Creo que la investigación podría cerrarse prácticamente si, como supongo, en este archivo aparecen los restantes datos sobre el exilio republicano en Chile. Ya lo veré, o ya lo verá alguien interesado sobre el tema con las pistas que he ido dejando.
Perdido en el oceano de ese fondo, otro manuscrito quevediano más, ya daré razón concreta en otro momento, con la Perinola, la Carta al Rey Católico, El Chitón.... El hecho de que aparezca esta última obra manuscrita –no los tiene– querrá decir que es una copia de impreso, en todo caso sería copia temprana, del siglo XVII, en limpio, por cierto, como se verá por la muestra que va a cerrar esta entrada.
Habrá que volver a la biblioteca de la FUE.