Con la glicinia convertida en árbol,
las hojas gigantescas de la higuera,
y las redes de parras bajo el cielo,
se construirá el refugio junto al muro,
y el viejo huerto del Hospitalillo
de san José
no temerá los soles
cuando llegue el cansancio del verano
y la fatiga sea insoportable.
Hospitalillo de
san José, el teatro,
de viejos sueños disfrazada Paula,
y esa admirable conjunción de risas
que en el tiempo se apoyan todavía,
para ser, para ser como palomas
liberadas que vuelan sin destino.



