Ya señale en nota lateral que no se hiciera mucho caso del corrector del WORD y otros programas, confeccionado por un informático de pocas miras filológicas. Le he sometido a la prueba de los dobletes y casi se me vuelve loco subrayando. Por eso me he resuelto a dedicar algunas entradas sistemáticas del cuaderno a los dobletes –a veces tripletes, como el de roo/roo/royo, del verbo “roer”– ya que no siempre asiente uno a lo que lee en los libros académicos, aún con ese maravilloso regalo que es la monumental nueva gramática, obra de consulta y no de lectura, en la que tanto se concede al habla viva actual. Hasta el feísimo “solapar”, que ha invadido los usos de “coincidir” y del desterrado “traslapar”, se admite, eso sí, en abrazo con el que ya nadie recuerda, al menos en el español peninsular: “Para dar cuenta de estos solapamientos o traslapes , ciertos autores entienden… “ (p. 721). He visto que “traslapar” aparece con naturalidad, sin embargo, en textos cultos hispanoamericanos; Margit Frenk, por ejemplo, lo usa.
He aquí algunos de los dobletes con los que torturé a mi procesador. He tachado lo que me reconvenía el procesador, pero se entiende que todo lo que sigue es correcto, todo;,y que el sistema del "blog", una máquina al fin y al cabo, no me deja subrayar. Yo aconsejaría utilizar de preferencia la forma de la primera columna, por la razón de la mayoría que así lo hace, que a su vez suele preferir la forma más eufónica, que a su vez sufre fuertes presiones de la razón analógica.
riguroso o rigoroso
se gloría o se gloria de “gloriarse”
auxilíe o auxilie de “auxiliar”
agría o agria de “agriar”
cimiento o cimento de “cimentar”
empariento o emparento de "emparentar"
hiberna o hibierna de "hibernar"
hender o hendir
cerner o cernir
descuella o descolla de "descollar"
el viceversa o la viceversa
adecua o adecúa
toda asustada o todo asustada
medio engañada o media engañada
Y ya saben ustedes, las máquinas son tontas, en el sentido pleno del término; no se crean nunca lo que dicen. El listo es el que las hace. Seguiremos haciendo un inventario de dobletes para trastornar máquinas, en defensa del arte; y cuando ya no los haya (calculo que sería de unas tres mil entradas el diccionario de dobletes, no sé si alguien lo está haciendo, habrá que preguntarle a Ignacio Bosque, cerebro lúcido de estas empresas), los forjaremos, ya saben, creando adverbios en mente con sustantivos prohibidos (“amarillamente”), aplicando sufijos en lugares prohibidos (“des-fiel”, "desbonito"), etc.
A esta entrada vamos a ponerle un decorado playero, porque a lo mejor este año el verano no viene y lo tenemos que disfrutar de oídas (la playa es la de Pantín).
Y le he quitado el rojo y amarillo de los colores, porque la selección española de fútbol ha perdido su primer partido en unos mundiales con Suiza –la de los dineros y las finanzas– y yo no sé cómo vamos a salir ahora de la crisis. He intentado algunas veces convencer a personas dúctiles y asequibles a la persuasión que en la mayoría de los casos (vean ustedes el título de mi "blog") era mejor perder que ganar; pero es una pareja léxica anquilosada en su antinomia, irracional, se diría que forjada por una máquina.