Que quiten el temor, el de los viernes,
que inventen aspirinas de cansancio,
que se haga gomaespuma de los sueños
y la pena partirse pueda en cachos;
que se almacenen los amores viejos
en algún servidor de google rápido
y en un pen draive que se cuelga al cuello
se recobren sin más de vez en cuando.
Y que se invente con urgencia, pido,
un final como dios manda, sensato,
tras una puerta de tirabuzones,
sin boleros, sin guerras y sin tangos.
Y que todo esto sea pronto, porfi;
porque esta vida nos está matando.