Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 16 de febrero de 2014

La complicidad con Gema


Si yo conociera a Gema Baños y tuviera algún predicamento sobre su modo de escribir le comentaría que, ahora que ha conseguido que brote tanta cantidad de poesía, tanta floración, controlara ese universo para ir recogiendo o extremando solo lo mejor, estableciendo las fronteras para que esa inmensa sinestesia no acabe por ahogarla totalmente, al menos al comienzo, cuando ya ha conseguido abrir los versos, que se suceden como una marea que todo lo inunda, cargados de tantas imágenes, señalando tantos caminos, recogiendo en fragmentos, palabras y versos absolutamente todas las posibilidades: mi ansia germina / y escribo y no me atrevo y me fragmento. El derramamiento se acrecienta, si cabe, por esa forma suelta sobre la página y sobre la tradición versal, que remite a otra nueva liberación, que todo lo justifica, y que produce el mismo desamparo que la oferta total a la pasión (no tengo donde esconderme), aunque también la agridulce frustración de la soledad creadora (.... ahí van todos esos hombres / infinitamente más vacíos que tú.) No es tal, en realidad, si uno se detiene –suele ser un signo– sobre los endecasílabos ("endecapétalos") que se aprovechan para centrar, abrir o cerrar los espacios más abiertos, encuentra la mejor poesía:

.... envejeces contigo en la penumbra.
.... la muerte está asombrosamente lejos.
.... yo apuesto doble o nada a la palabra.

Particularmente cuando logra el ritmo y se alía con la sintaxis semántica renovada:

.... en tu barba de luego me refugio
tus sabores cada tanto en la nuca
nuestra vida es ya latido impaciencia....

que es un territorio que cada buen escritor sabe que ha de explorar, pero que no está, curiosamente, al alcance de cualquiera y que suele producir resultados impredecibles. La mayoría de las veces que Gema Baños ensaya ese salto (por ejemplo en "Alas") el resultado es poético: se logra la expresión renovada, aunque se deba tener cuidado con la reiteración de esos hallazgos (por ejemplo con "cada tanto"). Un modo escueto de esta factura: ....pero si lo hago es para tú....

Rothko (Madrid, Tyssen)
Curiosamente los mejores endecasílabos son versos finales, o arranques o centrales: 

.... empieza a desnudarme por arriba: / mis pies están hundidos en el suelo.

todavía no llegan las libélulas....
.... acá donde tu cuello se está bien.

... ahora el centro es el centro imprevisible...
.... varias capas por debajo mis temblores....

rizada y absoluta entre la gente
te acercas a mi vida y la levantas...

.... nunca tus ojos fueron tan süaves.   (La diéresis es mía).

Y muchas veces aparecen como refugios en los que se quiere encerrar la conclusión poética: .... no tengo más silencios para darte....
De la misma manera que el verso desciende al heptasílabo para la expresión dinámica de la vehemencia o la pasión (que no paren los cuellos / que no se venza el tigre / que no me llames niebla / que no las partituras que no el tiempo....; poema en el que el flujo rítmico es el contrario y la sujeción –ya se iba a endecasílabos, como en el último verso– termina en libertad (.... que no te pido cosas / y si acaso / haz de mi vientre un hogar accidental). 

En muchos lugares la poetisa –lo siento, yo soy de ese sufijo todavía– al mirar alrededor y entregarse ha resuelto no rechazar nada sino, por el contrario, llevar hacia fuera lo que se llama poesía, como en muchas versiones de la creación actual, al menos desde mediados del siglo que se fue, lo que hurga en un mundo imaginario, que se renueva por aquí y por allá (tus ojos me dan patadas....) y que convive con las imágenes ennoblecedoras, en las que predominan la luz y la sombra, una cierta naturaleza (animales, sobre todo: caballos, tigres, camellos, peces, pájaros, ranas, moscas, libélulas, pingüino, gatos....), las imágenes del cuerpo, la de los espacios.... El cuerpo, en concreto, se esparce a lo largo del libro, se entrega a todo lo que le rodea, y asoma en uñas, garganta, brazos, dedos, corazón, párpados, piel, pezones, muslos, axilas, cuello, clavícula, hombros, labios, pupilas, etc. o a través de un despliegue sensorial exquisito, que va de los sabores al tacto (Como un plátano no del todo sabroso....; .... cuando me dejarás morderte el papel....) a las sensaciones animales (déjame tocarte las escamas), en donde predomina la metáfora primitiva y animal de la consumición (devorar, morder, lamer....) y se renueva constantemente en hipálages continuas, sin duda el resultado más frecuente sobre el lenguaje artístico, lo que no es sino otro modo de referirse a la invasión poética, a la marea que no controlan ni los márgenes de las hojas ni los signos de puntuación. El resultado final bien pudiera ser el de la elementalidad desatada, consentida y placentera (muy pronto seremos devorados), que tiene sus poemas (como en "Penúltima cena" o en "Small words for very big things"). 

Botánico de Buenos Aires
Bien se ve, por el párrafo anterior que ha aparecido en estas notas, que el universo poético de Gema va de dentro a fuera, que es ella la que invade y que todo el movimiento metáforico (sobre todo sinestesias) que produce ha de interpretarse al contrario: va de la imagen a su mundo interior. Por ahora no se ha atrevido al objetivismo, que le ha de resultar demasiado frío; y aun faltan los enlaces hacia la música, el arte (pintura, dibujo....), la naturaleza real, el mundo urbano, etc. que dialogue o se contraponga a la invasión emocional humana, que resulta arrolladora. ¡Qué camino tan excitante el que le espera!
La verdad es que el libro es un territorio interesantísimo para ver cómo está derivando la poesía de hoy, incluso la de rasgos más persistentes, como los de la fragmentación, el desencanto y la ironía. Para esta última se puede leer el curioso poema "Experiencias pseudomísticas o una otitis monumental", que se balancea, efectivamente entre el placer –con que termina– y el ofrecimiento al lector para que interprete las imágenes excesivas (.... cien gritos  como alondras / resbalan de tus manos y me elevo...) sin creérselo demasiado. Ese modo de presentar los estados emocionales asoma constantemente, quizá porque la poetisa –vuelvo a sentirlo, vaya– sabe que va de hipérboles, que es lo que mejor traduce su vida en vilo, y teme caer en Garcilaso. La atenuación se busca en la ironía y en los quiebros hacia registros coloquiales y familiares, aunque a veces asome solo en el título (como en "Complicaciones del parto") y en otras el lector no sepa hacia dónde va la ambigüedad (Te vas / y a tu paso se apagan las farolas....). Por cierto, con ese modo de escribir, el versículo se ofrece como lugar natural (así el primer poema, "Hambres") y la catarata poética sin diques, también:

... sus ojos me están diciendo tantas cosas 
que se quedan mis puntos sorprendidos....

Buenos Aires
En fin, Compañeros del crimen es claramente un libro de los primerizos de muchos quilates, hasta en esa cubierta algo desaforada y en la edición de amigos, con prólogo de "Munir", que no se ha atrevido a ser tan inteligente como es, quizá por el empaque de ese lugar, de la misma manera que la poetisa –ya no lo digo más, que a mí también me empieza a sonar raro– no se ha atrevido a señalar otros puentes poéticos, los que delatan sus versos, y ha oficializado las citas (Bolaño, Valente,  Bataille....) Estupendo el arranque del poema de la última de cubierta (Soy la noche que va rompiendo flores / y busca chocolate en la nevera....) Mejor esas flores que las mediocres de Sevilla o que los tufos académicos, y mejor ese chocolate que los cantos de sirena mercantiles, las voces ajenas y otros muchos peligros evidentes que pueden agostar su voz y privar a los lectores de poemas tan logrados como "Hoguera", "Rumor de títeres", "Don del plagio", "Leda"....
No me dan para más estas breves notas con las que me hago cómplice de los crímenes de Gema Baños, para los que he buscado alguna ilustración, y que termina con una flor de verdad, en la que también la madre naturaleza ha mezclado colores.













sábado, 15 de febrero de 2014

Poesía actual en "Ínsula"


Asistí la semana pasada a la presentación en "La Central" de Madrid del último número de Insula, sobre poesía actual, encomendado al buen hacer de Ángel Luis Prieto de Paula y Luis Bagué, que abren el número con dos artículos panorámicos, al que siguen otras varias colaboraciones, hasta terminar con una antología de poesía actual.

"El Garito" de La Central se llenó de poetas y durante una hora larga sirvió para difundir ideas sobre la poesía y escuchar versos, pues fueron varios los que recitaron; organizaba y presentaba  Arantcha Gómez Sancho, la eficiente editora de la revista. Es natural que el panorama y las lecturas fueran parciales, pues el campo de la poesía actual, invasora, como lo son todas las artes de hoy, no se circunscribe a la poesía escrita, ni siquiera a la que puede proyectarse oralmente, como bien advirtieron los recopiladores y presentadores; pero esa sigue siendo una línea de creación habitual. Y eso es lo que hay que juzgar. De hecho, yo contribuí al número con unas breves páginas que proyectaban la creación poética por uno de los campos más innovadores: el de la red.


La poesía actual de tradición escrita y posible difusión oral (para ser leída, si se quiere, en voz alta) cobró las maneras huidizas que se buscaron las artes ya hace más de cien años –1913 es para mí una fecha emblemática–, una especie de baile con el contenido semántico y con el significado, un quiero y no quiero decir, que intenta atraer la sagacidad y complicidad del lector al mismo tiempo que hurta sus contornos y niega la entrega, de manera que el lector reciba algún tipo de impronta, pero pocas veces ajuste el contenido. Este modo de decir acarrea procedimientos retóricos peculiares, como son el de crear una sintaxis semántica que contraste –por su oscuridad– con la sintaxis aceptada del lenguaje, o con el léxico común, por más que seleccionado en cada caso. Tales maneras aceptan el desarrollo desmesurado de las imágenes –el surrealismo ya es cosa de niños–, aceptan la divagación y se apoyan en el fragmentarismo o se desvían mediante la ironía, que se va a ese universo que el poeta quiere dejar lejos: la biografía, el mundo real, los sentimientos universales, quizá la emoción....
No parece haber encontrado su campo adecuado la poesía actual, al menos como lo han hecho otras artes de la lengua, particularmente las narrativas y las dramáticas, a pesar de sus desvíos y mestizajes. Es curioso como el debate se plantea rigurosamente en niveles teóricos, de lo que pueden dar cuenta las exposiciones de este número, por ejemplo la de Araceli Iravedra. La lógica y la clarividencia de la teoría, sin embargo, no convencen cuando leemos o recibimos los poemas, que han de jugar en otro campo. Es algo sobre lo que no me puedo extender.


Yo no sé hasta qué punto los poetas actuales se percatan de esa retórica que les aprisiona y, con mucha frecuencia, los lleva a formar un coro en el que se distinguen rasgos menores también habituales, como el intelectualismo y la pose cultural, la meditación no conclusiva, un modo de existencialismo ecologista, una gesticulación que intenta romper tradiciones de todo tipo –la formal, la de la perspectiva, la temática, la del lector....– y que se agota en un esfuerzo agotador al que, por lo normal, no acompaña el lector, que reconoce el lugar común y se cansa. 

Y sin embargo, en este latido constante, en ese esfuerzo por decir, estriba la seña de identidad de la poesía española actual –y de otras muchas, me parece–, laborando inevitablemente en una frontera que no acaba por despejarse; en otras palabras: parece tan necesaria como lo es la creación de quienes se atreven –por vía de mayores rupturas, transgresiones e inventos– a ensayar "poesía" (o lo que sea) de otras maneras.
Varias lecturas terminaron la velada, de alguno de los poetas antologados: Jesús Aguado, Amalia Bautista, Aurora Luque, Vicente Gallego, Jorge Gimeno, Almudena Guzmán....


Tomamos algo y nos despedimos, nos perdimos por las arterias de la Gran Vía, no era cosa de quedarse a medio-cenar en La Central, que ha suprimido el simpático menú de 11 euros para pasarlo a 18 euros, con poco temor de dios y sin percatarse que las gentes de humanidades –y particularmente los poetas– tienen mucha imaginación y poco poder adquisitivo. Nunca comeré en La Central.





viernes, 14 de febrero de 2014

al azar van

ritmo lento    la vida     ritmo lento
se quebrarán   las voces de los versos
quien trabó la pasión de las cadenas
se viste lentamente de silencios

no será lo que va con las miradas
tampoco será lo que recoja el cuerpo
nada más que la vez que como cuando
nada mas que la ausencia es lo que tengo

en los brazos sostuve tantas veces
y sobre el aire al descansar las dejo
esparcidas se quedan no sé dónde
al azar van y sin saber que fueron

soledad de la vida cuando vuelve
a aquel lugar de donde nos trajeron



jueves, 13 de febrero de 2014

Clásicos Hispánicos EdoBNE, nuevos títulos



La colección de libros electrónicos Clásicos Hispánicos EdoBNE acaba de sobrepasar el medio centenar de títulos, como prometimos, al terminar el año 2013. Acaban de publicarse nueve títulos nuevos, a saber:


Cervantes, Poesias II (de Las novelas ejemplares), ed. José Luis Fernández de la Torre

Benito Pérez Galdós, La batalla de los Arapiles, ed. Denise Dupont

Lope de Vega, Las bizarrías de Belisa, ed. Nathalie Peyrebonne

Cristóbal de Castillejo, Las tres fábulas mitológicas, ed. de Blanca Periñán.

Lope de Vega, La selva sin amor, ed. Marcela Trambaioli

Lope de Vega, Huerto desecho, ed. Ignacio García

Cervantes, La fuerza de la sangre, ed. Frederick de Armas

Quevedo, Carta de las calidades del casamiento, ed. Delphine Hermes



El número 50 será una edición de El Quijote.

En nuestro taller, para edición inmediata, quedan:

Tres utopías del siglo XVII, ed. María Dolores Gimeno
Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias, ed. de Pablo Moíño Sánchez y Pablo Jauralde
Tirso de Molina, La mujer por fuerza, ed. María Elena Garcés
Miguel de Cervantes, Numancia, ed. Gaston Gilabert




De entre las muchas novedades de nuestra colección –de las que daré cuenta puntual a los editores y también a través de este blog–, en marzo tendremos nuestra nueva página GÜEB y nuestra nueva editorial (More Than Books), con sede de Nüremberg y dirección de José Calvo, lo que anunciaremos cumplidamente. Allí se podrán adquirir los libros, que ahora estarán bajo licencia "creative commons".



miércoles, 12 de febrero de 2014

hacia el sueño

La mano se ha quedado abandonada
en un gesto que no es de repertorio,
el libro que sostuvo se ha cerrado,
reclinado en el pecho y silencioso;

vino el sueño, quizá el cansancio vino,
hubo necesidad de algún reposo,
que nada más se pudo ya alcanzar,
que fue imposible imaginarse todo;

el animal agazapado surge,
dormir quiere y dejar, el abandono;
es el tiempo que pasa sin palabras;
callados sin imagen van los ojos.

Galerías  secretas hacia un mundo
extraño sorprendente misterioso.

Pereda, en la Real Academia de de Bellas Artes de San Fernando



lunes, 10 de febrero de 2014

Lorenzo Van der Hamen y Quevedo


El 17 de setiembre de 1629 en Madrid Lorenzo Van der Hämen y León aprueba la edición de las poesías de Francisco de la Torre, preparada por Quevedo, que va a salir dos años más tarde en la Imprenta Real. Las razones de la tardanza –en esencia la inminente aparición del Índice de Libros prohibidos– ya la he explicado en otro lugar. Lo que quería resaltar ahora es que la aprobación de don Lorenzo –muy cercano a Quevedo durante esos años– dista mucho de ser formularia, pues en ella introduce juicios críticos que mucho tendrían que ver con la trayectoria de la poesía durante aquellos años, al calor de la desaparición de Góngora (1627).
De allí y en referencia a las poesías del poeta editado: 

....estan escritas con la verdad, propiedad y pureza que pide nuestra lengua, cosa singular en estos tiempos, mas escribiéronse en aquellos que se sabía más bien y se hablaba mejor, y así no hay mucho que admirar. Esta verdad no la confesarán los que ahora la ignoran, pero importa poco su juicio, sientan lo que quisieren. Padecieron esta misma desdicha que hoy aflige a España casi todas las naciones, y en especial la hebrea. Hablo de ella primero que de otra alguna por ser su lengua madre y principio de todos los lenguajes, y la postrera y única en el mundo. Introdujéronse pues en ella por la larga antigüedad, por los cautiverios, por el descuido de dejar olvidar las voces propias y por la permisión en el usar de vocablos extraños, algunos tan escuros que los mismo maestros y naturales de las sinagogas después los desconocían. Esto que vemos en el idioma hebreo, que confiesa san Jerónimo, hallamos en la lengua latina, con ser tanto más nueva y más continuamente cultivada y sin estas caídas. Y así se queja Tulio de que a veces se encuentra con muchas voces en ella que no conoce, aunque las usaron Marco Varrón, Catón y otros.
Lo mismo pudiera decir de la nuestra, porque casi hemos hecho de los vocablos tantas mudanzas como de la ropa, y podríamos hacer dos lenguajes tan diferentes que el uno al otro no se entendiesen, porque nos damos tanta priesa a inventar vocablos (o por decirlo como ellos)  a tomarlos prestados de otras lenguas, que por enriquecerla hemos de venir a desconocerla. Esto nace por parecerles a algunos ignorantes deste tiempo que es humilde el lenguaje castellano si no le ponen ellos afeites de voces nuevas y le pintan con este colorido, y no advierten que el bueno y el casto, como dice Cicerón, ha de ser el que nos enseñaron nuestras madres y el que hablan en sus casas las castas matronas y mujeres bien criadas.
En este pues está escrito este libro, aunque exornado con todo lo que le permite el arte....




Ahora que se acaba de publicar un libro sobre los arqueros reales y que parece confirmarse la autoría de uno de los Van der Hamen en el retrato –siempre tenido como velazqueño– de Quevedo, parece que conviene resaltar el papel de los dos hermanos en el entorno madrileño de Quevedo. 
No es la única vez que aparece don Lorenzo en los preliminares de las obras de Quevedo, como bien muestra el facsímil que tomo de una de las últimas entradas de un excelente blog –http://blogdebibliofilia.blogspot.com.es/– que exhibe un raro ejemplar de los Sueños, pues lo que se dice en aquellas líneas dirigidas a uno de los santones de la cultura oficial  –Francisco Ximénez de Urrea– no es solo un encomio del escritor, lo habitual en estas dedicatorias y preliminares, sino también la actitud desinteresada de Quevedo hacia su propia obra, en donde "cada uno ha quitado y puesto según su antojo", de lo que se ha seguido imprimirse algunas de sus obras defectuosas. Y dice mucho más: que él tiene los originales, que ha corregido también de su cosecha, la fama universal del escritor, su intención moral aun en las obras festivas.... Un compendio de temas quevedianos –sobre los que la crítica suele volver una y otra vez–.
El conjunto de datos históricos, de temas y motivos, necesita volverse a replantear nuevamente, a la luz de la nueva documentación y los viejos datos, entre los cuales el temprano cruce de encomios (1625) a propósito de Don Filipe el Prudente y, casi al mismo tiempo, la campanuda aparición de Van der Hamen en el prólogo de Política de Dios.


Recordemos, finalmente, que "un retrato de Quevedo.... se tasó entre los bienes del hermano pintor, Juan Van der Hamen" (Iordan), lo que ha llevado a desmentir el juicio de Palomino (1724) de que Velázquez fue el autor del más famoso de los retratos de Quevedo (representado por ejemplo en el Instituto Valencia de don Juan). Con uno de los numerosos bodegones o cuadros sobre objetos estáticos –que circularon a decenas en la corte– de Juan cerramos la entrada.





A veces sin motivo no sé cómo....

a veces     sin motivo     no sé cómo
se me viene    muy cerca     barbolilla
y hablamos    de las cosas que han pasado
y me deja mirarla    cuando mira

me deja    que los labios    en los ojos
y me deja      el recuerdo que se olvida
y mis dedos     cansados de su ausencia
el perfil de su cuerpo     se imaginan

y hasta a veces      que anduve sin rodeos
nos fuimos   al amor    por las esquinas
y entonces    las estrellas en los labios
y entonces     lo que dicen que no diga

a veces     nada más     durante un rato
a mi lado    se viene     barbolilla