Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

sábado, 5 de diciembre de 2015

Animal que ríe

el cuerpo está muy bien organizado
todo lo que tenemos nos funciona
cada cosa se aplica a su costumbre
dicen que nada falta       nada sobra

de modo que hago versos      los escribo
y muevo mano      brazo     ojos      boca
que todo cumple su función  debida
y los versos  así su ritmo  logran

este animal parece sin embargo
que va y que piensa      que se esconde cosas
pocas veces –me temo– se conciertan
y no hay manera de ordenarlas    todas....

la raíz del desorden queda     lejos
un animal perdido ríe y llora.



viernes, 4 de diciembre de 2015

Manejo y estructura del Blog

... porque este artilugio, como los restantes que por aquí andan –facebook, twiter, etc.– imponen sus normas, que se van al formato, la extensión, a veces censuran y controlan, a veces avisan, etc. A mí lo que más me suele preocupar es que no sé a donde han ido a parar las 3000 entradas de este blog y qué será de ellas. También me siente frecuentemente constreñido: no puedo colgar más imágenes, es muy extensa, esto tendría que ir a capítulos. De manera que.
De manera que voy a romper ligeramente, lo que pueda ahora, esa estructura, y a reiterar un motivo que apareció hace un par de días, el de mi visita al Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, el blanco edifico al borde del Raval que trazó Richard Meier, en diálogo con una capilla gótica, con los colegios, con los skater... casi una misión imposible, que luego rellenó de objetos raros o de laberintos. Un laberinto será el centro de esta entrada complementaria. No sé por qué dejé una de las mejores fotos sin publicar: la que conjugaba el laberinto con la figura humana y el marco del museo, esta:


La larga explicación de esta sala de espacios quebrados invoca a Perec y a sus instrucciones de uso; pero los espacios y sus objetos parece que tienen poco que ver con los oulipianos. Creo que vale más esa toma de la fotógrafa sobre la pared blanca de uno de los espacios. Y por eso lo repito.

jueves, 3 de diciembre de 2015

Las cosas claras


recogen los renglones de los versos
lo que queda   a pesar de y todavía
se reduce vivir a unas palabras
el viajero no va ya tan deprisa

algunas veces logra que la tarde
hay otras que las voces   y las risas
y otras tantas se cree  que la noche
las quejas estrelladas nos recita

lo que viene     quizá     cuando los versos
se queda sin saber de qué suspiran
un torrente de luz que se estremece
un río que hacia el barro se desliza

los versos que rebañan lo que piensa
que ajena a la verdad se va la vida


 

El galeón de Acapulco


El rapsoda se investirá muy pronto de viajero, hacia el mar de la China, en la provincia de Fujian, que tanta historia tiene para las expediciones de los primeros navegantes a lo largo del siglo XVI, e incluso durante el siglo XVII. Conocer la historia produce a la vez una cierta sensación de vértigo y profundidad. Y durante este tiempo estoy sumido en estos quehaceres. Ayer por ejemplo, en el Palacio de Linares, salón Bolívar, asistí a una charla a tres bandas sobre el Galeón de Acapulco, que durante 250 años (hasta 1815) hizo la travesía entre Acapulco y Manila. 

Fujian tuvo importancia en todo aquel trasiego de filipinos, chinos, latinoamericanos, japoneses, portugueses.... con algunos españoles –minoría– que hablaban "chabacano" en el puerto de Cebú. Las ramificaciones de este hecho histórico y prolongado son innumerables y muy interesantes, porque alcanzan a todos los campos (lenguas, costumbres, política, ciencia....)





Todo lo está contando Manel Ollé, que podría novelar la historia con esa elegancia intelectual del buen investigador. De 2002 es el libro en el que narra lo que ayer era motivo del coloquio, los doscientos años transcurridos desde que dejó de ir con los monzones el galeón de Acapulco, uno de cuyos hitos era "La Garita del Fuerte de la Soledad". El rapsoda, que ya conoce esos mares –por ejemplo, de larga estancia en Qingdao– ha conjugado lo que tiene de rapsoda y lo que va a repetir de viajero, en versos.
Y para aderezarlo todo, sean las escaleras y algunas imágenes del suntuoso Palacio de Linares (en Madrid: Casa América), donde ayer se hablaba del Galeón de Acapulco.

  

La garita del Fuerte de la Soledad
y un mar que no se acaba y se vigila;
el galeón de Acapulco ya ha pasado
aun le queda mar para Manila

por la ruta de los monzones siempre
las Molucas abajo           China arriba
quienes embarcan en ese galeón
huyen       buscan      escapan    peregrinan

casi todo lo sabe   el centinela
que tanto mar  y  tanto tiempo mira
porque una vez necesitó partir
porque quiso saber donde termina

ahora no ve más que la mar inmensa
azul la soledad de su garita
  

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Blanco y negro, sin fronteras


Entrar y recorrer el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona es una experiencia muy especial, que proviene quizá más de la arquitectura y ubicación del edificio que de su contenido, al fin y al cabo cambiante en buena medida. Como muchas salas y espacios del Reina Sofía de Madrid, el blanco ocupa todo: paredes, pasillos, escaleras o rampas, etc. Todo. 


Una vez que uno se ha acoplado a manchar aquel espacio o  a ver como lo manchan los pocos visitantes, se puede empezar a pensar en los contrastes con lo que allí se expone. Sin embargo, el viajero optó por la invitación implícita: hacer otra cosa, ver otra cosa, mirar otras cosa.... El viajero vio por allí una figura en negro que coincidió –más o menos– con mis tres horas deambulando por el museo: era una figura femenina, llevaba una cámara de fotos enorme de fotos, también negra. Nos cruzábamos en las salas, los pasillos, las fotos.... Pronto dejó de molestarme que cayera dentro de mi toma; me resultaba natural su aparición menor y oscura en mi visión y en mis fotos. De manera que pasó a ser el motivo esencial del Museo. 

Yo no sé si fue aquel contraste de color el que encendió el hechizo de una situación extraña, o si lo propició el museo, que cumple sobradamente en extraer al espectador de esa pose tradicional de "yo veo y tú expones", "esto es arte", "admira", "aquí hay belleza" , etc. 


Por si fuera poco, delante del edificio, la salida de un colegio, con todos los niños jugando y la explanada de la entrada convertida en pista de patinaje. Una situación casi perfecta, lograda al azar, pero uno de cuyos elementos es el Museo y, en parte, su contenido.









Claro está que no solo se ha producido la ruptura del carácter espectacular –coqueteando con el canon de alguna belleza– de ese esquema a partir de las salas y los objetos que se muestran como "expuestos", también se ha buscado transgredir aquel esquema: sonidos, cine, proyecciones, situaciones en las que el espectador ha de intervenir, incluso olores, juegos táctiles, etc. hasta llegar a la pared ocupada por las nóminas que un profesor (Francesc Abad) ha cobrado durante cuarenta años; la narración con fotos y conversaciones de un proceso de desahucio; la acumulación de mensajes de gente encarcelada, el cine de las marionetas egipcias.... Está claro que el camino ha desbordado todas las fronteras y que el espectador –que deja de serlo tantas veces– ha pasado a integrarse en el Museo. Por eso anda mi silueta formando parte de una de las salas, por cierto, de esta:


He ido recogiendo, cuidadosamente, todas las hojas explicativas en cada espacio; pero voy a renunciar a nombres e interpretaciones, para resolver esta entrada en un ejercicio nuevo, de una sola experiencia que duró tres horas, al margen de los espacios de Perec o del premio veneciano de Tapies, o del rincón de Brosa....
He aquí la película en ocho tomas:


 

 










jueves, 26 de noviembre de 2015

De Ganzhou al interior de China, el viaje de Antonio de Almeyda







[这位葡萄牙传教士在从赣州通往中国内陆的旅行中,曾经过一下地区:Ganzhou, Goulin, Moylimpiar, Modin, Moylin, Nanquin, Xauquin, Taquen o Faquen, Chiansi, Chiuson.... 在日记中他还有其他描述,如有城墙的大城市,等等。请问谁可以帮我查出这些城市现在的名字?非常感谢]

El rapsoda, de vez en cuando investigador precario, quiere pedir ayuda y hacer un experimento. Es el siguiente: voy a editar, a modo de resumen –suprimiendo fragmentos evangélicos y otros menores– una de las primeras cartas de un jesuita portugués o español –por la época–, Almeida, que se atrevió a entrar en China, remontando ríos desde Ganzhou. Estamos en 1585 y la carta se publica en 1588 y en castellano, por el provincial de los jesuitas, a quien iba destinada. El padre Almeida describe rápidamente el viaje: su interés era el de evangelizar a aquellas gentes y dar noticia de los primeros cuarenta "convertidos"; pero se le escapan detalles sobre el viaje, exclamaciones sobre el paisaje, comentarios sobre las gentes, etc. 
El investigador precario, armado de sus mapas antiguos y viejos (¡todavía no habían llegado ni siquiera los grandes atlas de finales del siglo XVI!) ha intentado trazar aquel itinerario –lo que he de completar cruzando otros relatos: he copiado los nombres que él daba a ciudades y provincias, en español, y he buscado en los viejos mapas lugares semejantes. Sobre Matteo Ricci hay muchas noticias; pocas sobre Almeida. Totalmente perdido estoy. De manera que como alto en el camino y antes de hacer yo mismo pronto ese viaje, quisiera dar los nombres de esos lugares, que se pueden perseguir en el relato que sigue, para situarlos o no; es bastante probable, por otro lado, que el nombre antiguo, ya deformado por la fonética europea, haya cambiado en tiempos modernos. En todo caso, se admite y agradece la ayuda y las sugerencias.


El libro se titula 

Avisos de la China y Japón del fin del año de 1587, recebidos en octubre de 88, sacados de las cartas de los padres de la Compañía de Jesús que andan en aquellas partes. [Escudo de los jesuitas] Con licencia y privilegio, en Madrid: por la viuda de Alonso Gómez..., 1589.  en 8º,  45, [1] h. Consulto el ejemplar R. 1125 de la BNE. En los preliminares, aprobación de Ercilla. La primera carta es de Alexandro Valignano al general de la Compañía, y en ella explica el cuidado con el que se están introduciendo en China, por el momento cuatro jesuitas (Duarte de Sande, Antonio de Almeyda, los nuevos; y Mateo Richi y Miguel Rogerio, que ya estaban). Matero Richi es quien sabe la lengua muy bien y se la enseña a los otros.


Google Earth ahora
La segunda carta narra el largo viaje del padre Antonio de Almeyda, que comienza el 20 de noviembre de 1585 y termina el 23 de enero de 1586, desde Cantón a Chiquion, que “parece un retrato de Venecia”. Sus bonzos o sacerdotes no sé yo lo que tienen en el corazón, mas todos nos hacen muy buena acogida. Calles de piedra, canales, ciudad grande. El itinerario es sobre todo fluvial, y va citando como va “por la china adentro”, salieron de la provincia de Cantón hasta llegar a al ciudad de “Moylimpior”, veíamos “muchas ciudades y lugares grandes y muy altas sierras por entre las cuales corre este hermoso río de aguda dulce, extendiendo sus brazos a diversas partes para el comercio y seguridad del camino....  también muy lindos lugares y edificios dedicados al culto del demonio, hallábamos grande número de embarcaciones y diversos géneros de aves de ríos, vimos andar bandas de venados por los los bosques, hasta que sábado siete  de diciembre llegamos a la ciudad de Modin o Moylin, en donde se acaba este río, el cual en algunas partes por llevar grande corriente y navegar contra ella nos hacía ir despacio...” Pasan tres días allí, “el martes por la mañana nos partimos por tierra para una ciudad ocho leguas desta , donde nos embarcamos para navegar en otro río. En todas estas ocho leguas es el camino empedrado, y se pasa una alta sierra, en la cumbre de la cual esta un arco con un letrero que parece que dice quien hizo aquel dificultoso camino tan fácil de andar. Este día fue de mucha lluvia y frío por ser toda la tierra montuosa. La gente que de continuo topamos era mucha y nunca vi camino tan frecuentado como este, ni aun en tiempo de grandes ferias, porque todas las mercadurías de Nanquin, y de todas estas partes, aquí vienen a parar”. “En todas estas ocho leguas hay muchas ventas y mesones. A la tarde llegamos a la ciudad de Taquen o Faquen, en donde estuvimos miércoles y jueves, en los cuales días fue tanta la gente que acudio a visitarnos, que no nos podíamos valer..... el sábado comenzamos a navegar por otro río abajo por espacio de quince días en tres embarcaciones.... a un lado y otro del río se veían grandes y frescos lugares y ciudades todas cercadas, y no menores que Cantón”. “A los 17 de diciembre llegamos a una grande y populosa ciudad mayor que Cantón, adonde reside el Turán desta provincia de Chiansi. Está esta ciudad partida en tres partes y toda muy bien cercada de fuertes muros; el río pasa por medio della, con una puente grande fundada sobre barcas, la cual sirve también de buena guarda para los derechos que aquí se pagan”..., 

Pasada la provincia de Cantón no tiene los chinas aquellos asombramientos y temores de extranjeros, antes todos nos tratan con mucha más reverencia que en Xauquin. Pasada esta puente media legua adelante se juntaba este río otro muy hermoso, el cual cerca la ciudad por aquella parte, y luego se sigue un gran pueblo que será como la tercia parte desta gran ciudad, en donde deseana yo que hubiese un colegio de la compañía de Jesús, por estar en medio del camino para Nanquin y ser la tierra muy barata y abundante y de muy buenos aires. Aquí nos proveímos de lo necesario y seguimos nuestro viaje en cinco o seis días por este apacible río abajo, viendo a lo largo del mucha frescura de arboledas y grandes montes de leña, bien necesaria para el frío de aquella tierra. Ansí fuimos siguiendo nuestro camino, pasando por algunas siete o ocho ciudades muy hermosas y de gran trato, hasta que víspera de Navidad echamos áncora cerca de la gran ciudad de Chiansi, que es la mayor de toda esta provincia..... parecía mucho como  mayor que Lisboa. Abajo della, como jornada de un día, fuimos a dar en el camino que va para Nanquin, en una hermosa encrucijada de ríos. Y es cosa maravillosa  ver cómo anduvo la naturaleza haciendo destos ríos tan hermosos caminos, y tan acomodados para el comercio desta China....” Al padre le parece todo bastante barato: “De Cantón hasta Moylin, que es viaje de 15 días, costó el flete de nuestro navío nueve jaes....”

Dejando pues el camino de Nanquin o de Lanquin que va derecho al norte, tomamos el de Lesnor deste, que es entre cierço y solano; y comenzamos a caminanr contra la corriente de otro río, pero el viento nos fue ayudando tanto que caminávamos quince y veinte leguas al día. Fuimos a dar en unas campiñas y dellas a una ciudad de donde se hinche la India y toda Europa de porcelanas. Estos dos o tres díaas pasamos entre grandes frescuras de selvas y descubrimos tres o cuatro ciudades. El frío iba cada día creciendo más, hasta que una mañana descubrimos todo cubierto de nieve. Y fuese este río estrechando y haciéndose cada vez más pequeño, por lo cual a los tres de enero, mudando el hato de nuestro compañero, que era mucho, en nueve o diez embarcaciones, caminamos dos días, y pasamos por una gran ciudad, la cual tiene una puente fundada sobre cuarenta o cincuenta barcas pintadas de colorado, la cual nos abrieron luego. A los cinco de enero llegamos a la ciudad de Goulin, en donde se acaba nuestro camino....
Aquí vi como el demonio contrahace las cerimonias santas de la Iglesia católica”.Desta ciudad nos partimos por tierra en sillas, como la primera vez, seis o siete leguas de camino muy fresco y bueno. Entramos en la provincia de Chiquion, y a la tarde llegamos a la ciudad de Chiuxon, donde fuimos hospedados muy bien. Al tercero día después de haber llegado aquí, no podíamos vivir con el concurso de la gente que venía a vernos, y a los trece nos embarcamos por un río que al principio por espacio de tres o cuatro jornadas desta ciudad tiene poca agua, y ansí caminamos hasta los 16 de enero, pasando por ocho o nueve ciudades, y hallamos gran multitud de naranjas, y grandes sierras todas cubiertas de nieve, por entre las cuales pasa este río, y va tan grande ya como el de Cantón haciendo su curso por muchos rodeos, aunque con poca corriente, contra  el frío destas sierras sirve la mucha leña que de los montes se corta y se lleva río abajo....” “A los 22 pasamos por una hermosa ciudad mayor que Cantón, vez y media a lo que dicen, de la cual por causa de la niebla y mucha nieve no vimos más que unas torres altas. A la tarde llegamos a una población en donde mudamos todo el hato de la embarcación en que íbamos a otra que estaba apartada de aquí un tiro de ballesta en la playa de otro río, y aunque toda la noche navegamos con lanterna...  cuando vino la mañana nos hallamos a la puerta desta casa donde agora estamos, que es en la ciudad de Chiquion, donde fue el fin y remate de nuestro camino.....

Por cierto, antes de que termine el año el rapsoda volverá a China, a Xiamen (Fujian).