Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 20 de enero de 2014

El confesionario de San Pascual y El Madrid histórico


El convento e iglesia de San Pascual, en el Paseo de Recoletos, 11, en la acera del café Gijón, frente a la Biblioteca Nacional de España, pasa casi desapercibido, aunque tiene culto– y bastante concurrido– Fue fundación (1683) de don Gaspar Enríquez de Cabrera, gran Almirante de Castilla, duque de Medina de Ríoseco, Caballerizo mayor, y miembro del Consejo de Estado de Carlos II, quien lo situó en el Paseo de Recoletos junto a sus casas, como recuerda una discreta lápida interior. En sus comienzos fue de religiosas franciscanas descalzas de San Pedro de Alcántara, dedicado a nuestra Señora de la Concepción y a San Pascual, aunque desde sus orígenes se le conoce como San Pascual Bailón. Ponz señala excelentes cuadros de Tiziano, Van-Dyck, Ribera, Matías Pretti, Veronés... La Santa Rosalia de Van Dyck puede ser la del Prado. 




Durante la desamortización de Mendizábal, En 1836, convento fue suprimido y convertido en un almacén de maderas, con lo que las religiosas tuvieron que trasladarse a las Descalzas Reales hasta que en 1852, el entonces duque de Medina de Rioseco y de Osuna, reclamó la posesión del convento por derecho de reversión, con lo que las religiosas volvieron a trasladarse a su antiguo edificio. En 1861, y debido a las obras de ampliación del Paseo de Recoletos, parte del terreno del convento fue expropiado por el Ayuntamiento, lo que provocó su demolición. Cinco años después se construyó el edificio actual, que poco después volvieron a habitar las religiosas. No sé si todavía tiene monjitas, aunque sí celosías.
No he redactado esta vez la entrada –como otras veces– con material de investigación nuevo, aunque sí que lo he visitado varias veces y mantengo abiertas las fichas de las obras de arte que guardaba, que espero completar algún día.


Las doce. A incienso huele en San Pascual.
Ha terminado el culto matutino.
Mucha feligresía, la del barrio;
las damas llevan pieles y collares.

Una placa recuerda sus orígenes:
la fundó el Almirante de Castilla
a finales del siglo XVII.
Tengo estudiado lo que fue su historia.

Repaso los altares, las imágenes
–San José, San Antonio, varias vírgenes...–,
se ven preciosos los confesionarios,
un Cristo arriba, en el altar mayor.

¿Habrá monjitas en la celosía
que miren cómo voy tomando notas?

En un museo cercano, el Tyssen, desde hace tiempo exhiben en la sala de entrada, junto a cuatro esculturas de Rodin y un famoso Tintoretto un detallado cuadro que pinta, casi el mismo año (1686) que se comienza a edificar San Pascual, el cruce la la Carrera de San Jerónimo con el arranque del Paseo de Recoletos. Se atribuye a Jan Van Kessel III.



Te pido que me quieras lentamente….

te pido    que me quieras    lentamente
que dejes      que se acerquen las caricias
y se abran      cuando lleguen a mi cuerpo
que una a una      y poco a poco      sean mías

que sientas      que mi piel     sale a tu encuentro
y se queda en tus manos      encendida
la noche    para ser     solo     tan juntos
solo     para estar juntos los días

que vayan    las palabras     al silencio
y solo aquello    quede     que suspira
diga el labio     tan solo    lo que besa
y el cuerpo    que jadea    o que respira

a mi lado     te pido     que te acerques
y que me entregues    todas tus caricias

sábado, 18 de enero de 2014

Rafael Juárez, Andrea Luca y los maestros de la caligrafía japonesa

El lunes, al llegar a la entrada de la Biblioteca Nacional, por la mañana, me di de bruces con Rafael Juárez, que salía, y bien pronto era, de sus consultas y asuntos. Fue coincidencia feliz, porque acabo de redactar unas breves páginas sobre su antología en prensa (Una conversación en la penumbra) y porque tenía pensado visitar la exposición sobre caligrafía japonesa en una de las salas de la propia BNE, como hice inmediatamente.
La coincidencia estriba en que me sorprendió gratísimamente la exposición y acabé hechizado por la abstracción de aquellos signos que se disponían normalmente en columnas de papel y proporciones exquisitas, con una armonía de trazados que todavía me resultaron más llamativos cuando leí en las cartelas de al lado lo que decían: los más decían poemas, y los poemas por lo general eran sucintas pinceladas descriptivas de un instante o un paisaje natural, tal vez derivando hacia alguna reflexión de carácter universal. Bien se veía que se basaban el la contención, el aquilatamiento, la decantación y la pura nominación. Pues bien, acabo de enunciar algunos de los rasgos que caracterizan la poesía de Rafael Juárez, poeta anclado en el clasicismo, que modela a su sabor para que el lector capte la emoción que puede producir pasar, mirar, contemplar y nombrar. Mientras recorría aquellas salas, hechizado, escuchaba el andante de la sonata para piano en si bemol mayor, de Andrea Lucha Luchesi (1741-1801): este tipo de conjunciones no buscadas deben ocurrir muy pocas veces. Sentí de verdad no saber japonés, como tampoco sé chino ni otras lenguas a donde ha ido a refugiarse sabe dios qué cantidad de vida.

He aquí unas cuantas muestras de los maestros de la caligrafía japonesa actual:








Y dos poemillas de Rafael Juárez

Ropa tendida, bandera
del corazón cotidiano
en aquel patio lejano
y en esta calle extranjera.
Patria de la lavandera,
no hay nostalgia en mi sorpresa:
los manteles de tu mesa
y las sábanas mojadas
son alegrías coladas
con ceniza que no pesa.

(De Una emoción verdadera).


Entre la niebla imagino
la humedad de los sollozos,
los álamos amarillos.

Los álamos amarillos.
Donde hay álamos hay agua
y donde hay agua, caminos.

Los caminos del otoño.
Otra mañana con niebla
estaremos juntos, solos.

(De Pasar las cosas)







jueves, 16 de enero de 2014

Un paseo por una colección artística (Masaveu)

Murillo
¿Boceto? de El Greco
La exposición en lo que se llama CentroCentro, que no son sino varias salas y sótanos del viejo Palacio de Comunicaciones, acoge otra colección particular, la de la familia Masaveu, normalmente radicada en Asturias –los poseedores, por ejemplo, del códice autógrafo que ha editado en facsímil la RAE hace un año. Una colección de pinturas y esculturas medievales y renacentistas, con algún ejemplo que llega al s. XIX, de las que por lo general no se dice de dónde proceden –dato que sin duda es interesante para el mejor conocimiento de las áreas artísticas. De modo algo más vago he leído que de bienes de la desamortización.... De un magnate, en todo caso, que ha empleado parte de su fortuna en comprar y conservar arte. Se acaba de anunciar que va a establecer la colección o parte de ella en Madrid, cerca de la encrucijada de museos que hacen de la capital de España, con toda probabilidad, la ciudad del arte. Ojalá siga siendo así.

El caso es que los tres o cuatro periodos bien representados de esta colección exponen piezas excelentes, quizá excesivamente coloreadas o restauradas, y sorprendentemente no demasiado conocidas, hasta el punto de que no he podido encontrar el San Onofre de Bartolomé del Castro, ni El descendimiento (C. 1520) de Joos Van Cleve, ni otras piezas que parecen desguazadas de retablos y altares, incluyendo la Virgen con el Niño (con esos ángeles músicos) del valenciano Miguel de  Alcanyes (1406-1447) o una curiosa lactancia supongo que de San Bernardo (como en el cuadro de Murillo del Prado): he creído leer "la lactación de San Fernando", en todo caso de Francisco y Rodrigo de Osona (segunda década del siglo XVI). Las explicaciones generales, por el sistema de leyenda en muro y pequeña cartela para cada obra, son correctas para lo primero, excesivamente breves para lo segundo, si uno es profano, como lo soy yo. Todo se solucionaría adquiriendo el catálogo; pero este profesor con casi medio siglo de docencia tiene las arcas vacías, y lo mismo que las colecciones de arte van a los magnates, los catálogos de las exposiciones van a los pudientes. En alguna biblioteca lo consultaré, cuando a ellas llegue.
Allí se verán obras de Jaume Baço Jacomart (San Bernardino de Siena); Las tentaciones de San Antonio, de El Bosco;  El Campamento de Holofernes (c. 1538), de Mathis Gerung, un par de Grecos (uno de ellos el esbozo o miniatura de su famoso descendimiento toledano), Riberas, Murillos, Luis de Morales, una talla pequeña que se dice que es del taller de Pedro de Mena, lo mismo que los cuatro cuadros de los sentidos del taller de Juan de Arellano; y otros tantos que obligan a parar al visitante: la serenidad de un Alonso Cano  (San José con el Niño); Santa Catalina de Alejandría, de Zurbarán; la virgen con el el niño de Murillo –del que hay Inmaculadas–, La última cena, del Maestro Perea....
Por cierto, en el cuadro del sentido de la vista (c. 1650) del taller de Juan de Arellano se ven tres lentes sobre una mesa, uno de ellos con el artilugio o gomas que servía para calzárselo detrás de las orejas, en tanto que los otros dos, exentos, irían al aire.
La exhibición termina con otro estilo.

M. Gerung, El campamento de Holofernes

Jesucristo comparte el cochinillo,
el pan candeal, redondo, el vino tinto;
los discípulos llevan halo de oro
–el maestro de Perea lo pintó–

sin embargo, con halo negro Judas 
 y nariz aguileña, se ha sentado
 distante al otro lado de la mesa
en una bolsa esconde las monedas....

En el centro, Jesús mantiene alzadas
las manos y nos muestra el pan y el vino
en actitud serena y recogida;
brillan los panes de oro de su capa.

Judas se ha apoderado de la escena.
Han ganado los malos otra vez.


En el Descendimiento de Van Serve
hay un lugar donde han brotado fresas,
lo del rincón opuesto son violetas
junto a un perro que duerme arrebujado;

una joven sostiene unas espigas
al lado de una dama arrodillada
que con toca monjil sigue los rezos
sobre un breviario abierto del pupitre;

el esplendor de adornos y ropajes
contrasta con la yerta desnudez
del Cristo macilento, que entre todos
ayudan a que baje del calvario.

Me he quedado mirando la sonrisa
de la joven que lleva las espigas. 


Ahí está, Catalina de Alejandría,
¿quién diría que fue una santa y sabia?
Mejor parece representación
perfecta de las armas y las letras.

Determinada a todo la pintó
Zurbarán, dirigiéndose a la luz,
con las sombras del miedo a sus espaldas,
en donde el viento se olvidó un paño.

Los aderezos cumplen con la gala:
moño peineta broche medallón
collar acuchillados y frisados
azules rojos y estampados de oro.

Firme el perfil de santa Catalina,
que no querría ser tan solo santa.

miércoles, 15 de enero de 2014

el emperrado corazón amora


Bien conocido es el verso de Juan Gelman con el que abrimos el blog, para recoger algunos versos, noticias sueltas, algo que nos obligue a pensar en el poeta que acaba de fallecer. Aquel verso, entre otras cosas, dio título al libro homenaje con motivo del Premio Cervantes en 2007.
No es tanto Juan Gelman poeta de versos como de libros y de obra, aunque recuerdo que mientras le leía, la pedantería del filólogo me obligaba a pararme  a recoger aquel verso o aquel otro, a considerar el modo de su creación y el resultado tan singular sobre su obra poética. Le dediqué, en su momento, algunas entradas de este mismo blog, una de ellas para fijarme en las variedades de sus sonetos (y sin anotar el "soneto disperso" de César Vallejo, en La junta luz, 1982); y la otra, que no terminé, para recopilar los constantes recuerdos quevedianos, que van también de libro (en el hoy y mañana y ayer, título de una antología)  a verso (huesos que fuego a tanto amor han dado).
Gelman creó un universo poético propio hacia el que llevó todo, absolutamente todo, y como se trataba de hacerlo en poesía, construyó sin miedo a partir de una especie de surrealismo veteado de historia, dolor y belleza, "la belleza de todo lo creado". Ese universo incluye una gramática y un léxico muy peculiares, una transformación que se observa hasta en detalles menores (por ejemplo el sistema diacrítico), que a veces se adensaban hasta lo más abrupto, sobre todo en sus libros  finales. El resultado es una obra poética inmensa y singular.




Y sí, desde luego, su historia –y su doloroso anecdotario– alimentan su voz, como no puede ser de otra manera; pero no parece oportuno ahora repetir una vez más todo aquello. Prevalecen sus versos.

Ha muerto ayer Juan Gelman, en México. Dio tiempo –en 2007– a decir, aquí, en España,  que le leíamos y nos ayudaba a ser y a pensar, que es el mejor tributo que podemos hacer a un poeta, que necesitaba viajar.


NOTA V

no echés a la tristeza del fogón /
siéntese aquí a mi lado / vieja /
usté nunca me va a dejar /
perdóneme si la olvidé  

si anduve de rabia en rabia
saliendo de un muerto entrando
a otro muerto o mundo roto /
si así viaje por estos años /

arrímese / tristeza / que
me hace frío tanta furia
y tanto puerto muerto y
necesito viajar / viajar

REENVÍO UN CORREO DE UNA BURGALESA

Buenos días:

Soy xxx, una de las personas que ayudan en xxxxx.

Da la casualidad que soy del barrio de Burgos en el que están sucediendo todos estos lamentables actos por parte de corruptos y perros policías que me imagino habréis visto por televisión.

En Madrid, ya se ha organizado una concentración para mañana a las 19 horas en Sol.

Os pediría por favor a todos los que podáis ir, que nos echéis una mano, para que así sepan que no son “4 vandálicos” los que están apoyando la causa. Ayer a las once de la noche declararon estado de excepción, llevándose a todas las personas que se encontraban en la calle, gente que venía de trabajar era obligada a bajarse del coche y los metían al furgón. Incluso llegaron a entrar en la iglesia (en la cual, por increíble que parezca era donde se hacían las asambleas y la que estaba sirviendo de refugio) y se llevaron a la gente que estaba allí. Madres que buscaban a sus hijos, eran aporreadas y alguna detenida.

Se les está yendo de las manos, se preveía que hoy salieran de aquí más de 30 furgones de Geos, ya que dicen que con los antidisturbios enviados también desde Madrid y Valladolid no les es suficiente para detener “a los violentos”.

Por favor, echadnos una mano. Si no podéis ir, difundidlo, contádselo a amig@s. Están demostrando tener mucha dignidad y coraje, vamos a ayudarles. 
Se puede seguir en Twitter en:   #Gamonalarde, #GamonalResiste, #Gamonalenlucha2. Técnicos en telefónica están denunciando cortes en las comunicaciones pero son órdenes del Ministerio de Interior.

martes, 14 de enero de 2014

Sin tribu

Será indispensable que el poeta vaya
al tumulto de todas las fronteras
y se mezcle y se oponga y lo proclame
y  contra muros choque y contra puertas

y que vaya a pensar a los andamios
donde el canto se enturbia y se estropea
y hay cucarachas en los bocadillos
y frialdad en la luz de las estrellas

será indispensable imaginar que todo
podría ser mejor de otra manera
y contar de otro modo lo que pasa
y no aceptar sin más lo que nos cuentan

y sufrir que la tribu le rechace
y andar de un lado a otro ya sin tierra

Ferrán García Sevilla, Tagram o La tempesta o La paraula de la mona o Salts d'altura o Ulls de ningú o
La vida dels altres  (1980).
Exposición Palacio de Velázquez (Retiro de Madrid). 1980.