Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 3 de mayo de 2011

"Retirado en la paz de estos desiertos...." y Huxley

En algún momento ya dije –y lo he publicado en revista italiana especializada– que el grato tema para quienes se han educado en la cultura de los libros: “Retirado en la paz de estos desiertos....”, es decir, el enunciado con tanta gravedad por un Quevedo cansado, desde la soledad de un lugar entre andaluz y manchego, ha ido rodando casi como tópico por lugares muy diversos. La antología de versos a los que ha alimentado es muy grande, y quizá pueda irla dando a conocer en este cuaderno, que ya es más avenida que nada: además de los dos bellísimos sonetos de Lope, que atravesó por el tópico en muchos otros momentos, la meditación sobre el libro como compañero de viaje anda también en páginas muy conocidas de la literatura francesa (nada menos que en Discurso del Método, de Descartes, por ejemplo; anglosajona, italiana....) Las mejores páginas en nuestra literatura, además de las citadas de Lope y Quevedo, aparecen en Iriarte, Rubén Darío, Unamuno.... Hoy quisiera, sin embargo, referirme a un soneto inglés (en su sentido formal, con el pareado final) de Aldous Huxley, con ocasión, por lo demás, de saludar a una “poesía completa” que acaba de aparecer (Madrid: Cátedra: Letras Universales, bilingüe, versión española de  J.I. Gómez López).  Se titula el soneto “Libros y pensamientos”; daré una versión métrica, abierta, claro:

Books and Thoughts

Old ghosy that death forgot to ferry
across the Lethe of the years –
these are my friends, and at their tears
I weep and with their mirth am merry.

On a high tower, whose battlements
give me all heaven at a glance,
I lie long summer nights in trance,
drowsed by the murmurs and the scents

tha rise from earth, while the sky above me
merges its peace withh my soul´s peace,
deep meeting deep. No stir can move me,
nought break the quiet of my release:

In vain the windy sunligght raves
at the hush and gloom of polar caves.


 Libros y pensamientos
  
Viejos fantasmas que la muerte olvida
cuando cruza el Leteo de los años:
esos son mis amigos,  con sus lágrimas
sufro y río con sus alegrías.

En su atalaya, desde sus almenas,
despliego el paraíso ante mis ojos,
extasiado en las noches del verano,
ebrio con los aromas y murmullos 

que la tierra desprende, infunde el cielo
paz e inunda la paz de mi alma;
hondo sobre hondo, nada ya me inquieta
ni quiebra la quietud del pensamiento.

En vano el sol atormentado impreca
el vacío polar de las cavernas.


lunes, 2 de mayo de 2011

Métrica española (6). La determinación del ritmo

Para determinar el ritmo de un poema y de sus versos basta con echarse a leer: y entonces el ritmo cobra su sonoridad. Esta norma tan sencilla, que se apoya en la competencia del hablante, debe de ser matizada en varios puntos.

1º) La competencia actual puede no ser la misma de la que inspiró el ritmo de un verso de otra época. El famoso verso de Quevedo 

médulas que han gloriosamente ardido

se leería hoy como enfático puro (1.6.10) o como sáfico (1.4.6.8.10), pero pudo haberse compuesto entonces como una variedad del heroico (2.4.6.8.10).

La sorna de Góngora, defraudado y escéptico, le lleva a estos desplazamientos:

El conde, mi señor, se fue a Nales;      2.6.8.10
el Duque, mi señor, se fue a Frana:      2.6.8.10
príncipes, ¡buen vïaje!, que este día        (4).6.8.10
pesadumbre daré a unos caracoles...       3.6.10

El ritmo del poema se puede imponer con fuerza sobre la prosodia o al situar en posición rítmica una sílaba que no tendría por qué serlo, como en el caso de la sílaba –ban- del verso segundo, (y posiblemente el artículo las del tercero), en la “Canción del jinete” de Lorca, que lleva ritmo 1.3.6.(9) en los decasílabos y 3.5 en los hexasílabos:

6     En la luna negra      3.5
6     de los bandoleros,   (2).(3).5
6     cantan las espuelas. 1.5

6     Caballito negro.                        3.5
10   ¿Dónde llevas tu jinete muerto?    1.3.6.9
…….

2º) El grado de ensamblamiento entre prosodia y ritmo tampoco se logró de la noche a la mañana. En tanto los versos medievales, las coplas de arte mayor o menor, muestran, por ejemplo, curiosas distorsiones prosódicas provocadas por el ritmo, los versos de los poetas clásicos (los de los siglos xvi y xvii, particularmente) doblegaban con cierta frecuencia la pronunciación de algunos términos para hacerlos consonar en algún  tipo de ritmo. Y lo que es más llamativo, jugaban muy a su sabor con palabras (adverbios, pronombres, partículas...) de acentuación variable, para hacerlas resonar o callarse según la conveniencia del metro, cosa que hoy día se observa fácilmente en canciones populares y en las distorsiones a veces grotescas a que acuden los malos intérpretes de canciones.
3º) La lectura de un poema no está absolutamente prefigurada por el objeto poético, por el poema en verso, pero sí dirigida o controlada hacia un campo determinado de realizaciones, lo que viene a querer decir que son posibles múltiples realizaciones, pero no todas, no cualquiera.
4º) La serie versal puede imponer ritmos que serían difíciles de justificar prosódicamente, esto es, fuera de una sere rítmica.
5º) La entonación no cambia la identidad acentual de los versos; pero sí que obliga a curiosos juegos y matizaciones que permitan mantener –normalmente mediante la cantidad— la acentuación a pesar de los juegos tonales que la subsumen.

Con estas salvedades, recuperamos la lectura de un poema en verso para establecer su ritmo. Las secuencias de acentos que lo señalan se sucederán a lo largo del verso hiriendo unas sílabas sí y otras no. El resultado de esa primera lectura nos ofrece un primer esquema del ritmo, que no será sino el correlato de su realización prosódica, como en estos versos de Miguel Hernández: 
Por una senda van los hortelanos        (2).4.6.10  oooOoOoooOo
que es la sagrada hora del regreso...    (1).4.6.10 oooOoOoooOo

Una pronunciación afectada y lenta podría dar como resultado esta otra lectura, en la que se resalten los acentos secundarios:
Por una senda van los hortelanos        2.4.6.10   oOoOoOoooOo
que es la sagrada hora del regreso...   1.4.6.10   OooOoOoooOo

En este último caso hemos añadido acentos de apoyo o secundarios, que no son necesarios para la realización del ritmo, pero que se producen con normalidad como apoyos para la realización fonética del verso, de la misma manera que ha de haber otro secundario en la 8ª, para soportar la secuencia OoooO. Conviene insistir: la lengua española funciona fonéticamente poniendo en juego una ley, al parecer general, del ritmo, que es su tendencia a las series marcado/no marcado, de modo que cuando se produce una serie excesivamente larga de sílabas no acentuadas, introduce en esa secuencia una variación acentual: ó o o o ó > ó o ó o ó; es decir, repone la secuencia rítmica por antonomasia, lo que produce fenómenos lingüísticos harto conocidos, como la variación del timbre de las vocales átonas o la pérdida etimológica de las postónicas.
Esa misma norma ha de tenerse en cuenta cuando ocurre el caso contrario, es decir, la secuencia con dos o más acentos rítmicos seguidos. Si se trata de más de dos, la pronunciación resuelve la secuencia introduciendo variaciones, según la naturaleza semántica o sintáctica de las palabras afectadas, poniendo en juego efectos de entonación, o según el propio impulso rítmico de la frase en cuestión, de modo que: oóóó > o ó o ó. Es bastante probable que ocurra lo mismo en lo que se ha llamado “secuencia antirrítmica binaria” (Ferguson), es decir: oóóo > oóoo, o bien > ooóo.
Sin embargo, veces hay en donde la secuencia extrarrítmica (así la llamo yo) binaria lo que solicita es una pausa entre los dos acentos rítmicos:  oóóo >  oó.óo, incluso oó / óo
La métrica y el ritmo no son ciencias exactas, pero, si se tienen en cuenta las normas anteriores, es factible reproducir el ritmo de cualquier verso castellano casi siempre desde nuestra competencia.

"Dios ha vuelto a llover en viernes santo...."

dios ha vuelto a llover en viernes santo
como suele cada año esta semana;
en verdad creo que es mejor la lluvia
que no ese cristo que padece y sangra,

así que hoy nos iremos al retiro
a los oficios de la jacaranda,
árbol es que también usa de flores
y de trompetas, blancas y moradas.

A este dios no le gusta demasiado
que en procesión le lleven, ir en andas,
quizá prefiera que le den torrijas,
o pasar unos días en la playa.    

Lo de semana de pasión podría
arreglarse si, en fin.... No digo nada.

domingo, 1 de mayo de 2011

"Me fui a mirar cómo Pantín se duerme...."



Me fui a mirar cómo Pantín se duerme,
que le arropa la bruma gris y malva,
como un perrillo el mar iba y venía
a pintar caracoles a mis plantas....

Llegué a lamer la orilla con el juego,
le di los pies desnudos a su espalda,
y me miraron las gaviotas lejos
descendidas a sostener la playa.

Todo lo que no sé, en el horizonte;
y todo lo que sé no vale nada;
el mar es buen lugar para abandonos;
sabemos lo que viene a la mirada,

y todo lo demás son artificios,
silencios inventados por palabras.


Cancionero de Clara: "Tiempos son de minúsculas en todo...."

son tiempos       que trastruecan   letrerías 

y hasta el nombre       de europa     amenazado
no sé       con tanta ruina     en las palabras      
que pasará        por qué     ni adónde vamos

por el momento     escribo con mayúsculas      
gente       las ocho               sanitarios
mientras voy       entre escombros y desechos
mucho más compungido      que asustado

fíjate    cómo van    algunas cosas
europa       Mierda        holanda       vox     casado 
el pepé    se quedó       tan pequeñito....
la "u"       la universidad     solo ha guardado

y con una “u”      ya me dirás qué hacemos
cayeron las mayúsculas       nos vamos


La paulonia imperial en el Retiro


Ahora es el mejor momento para descubrir árboles y especies en el Retiro –y en cualquier lugar donde haya un jardín–, porque desde comienzos de abril se ha iniciado el desarrollo y floración, de manera que aquel esqueleto de árbol en el que apenas nos fijábamos se ha vestido de rosa, o los frutales silvestres –desmedrados en inviernos– se nievan; o los arbustos, de repente, se convierten en montecitos de flores.... En algunos casos, la floración es breve, y el árbol y, sobre todo, el arbusto, vuelve a una anonimato verde y más o menos denso.

spiraea
Traigo un ejemplo precioso, creo, que es la paulonia imperial –vigilada la tengo desde hace semanas–, que ha florecido espectacularmente, al menos los dos ejemplares de la zona que hay entre la entrada de la Calle Sáinz de Baranda y la entrada de la calle Doce de Octubre, ya que los cuatro que andan cerca y que tiene cartela explicatoria o no han llegado a florecer o lo han hecho sin que se note; se trata de un rectángulo -se acompaña  el mapa que me va a servir de guía, sobre todo cuando aprenda a manejar el "photo-shop"–, un rectángulo, decía, en el que se han acumulado las nuevas plantaciones de árboles (ginkos, liquidámbares, paulonias, magnolios de primavera, acebos, moreras pendulares, cerezos de flor, etc.) rodeando a árboles viejos (algunos álamos, pinos, abetos, olivos....) Ya lo explicaremos cuando hablemos de la historia de esta zona del Retiro, que en cierto modo lo explica.Va la paulonia imperial –porque solo la emperatriz, en China, de donde procede (se trajo en el siglo XIX), podía utilizar ese árbol para su mausoleo–, que es bastante frecuente en ciudades mediterráneas, por ejemplo en Barcelona, para trazar preciosas avenidas. La flor es muy parecida a la de la jacarandá, pero la hoja, grandota y frágil, diferencia ambas especies, desde luego, además del porte, mucho más irregular el de la paulonia, y otros detalles. 
A media floración, la paulonia va alfombrando el suelo de sus trompetas florales malvas, que desprenden una suave fragancia. Se recogen –como en la foto– y pueden servir para dar la bienvenida al visitante o para presentarlas en ofrenda de amistad y afecto a los vecinos. Esas cosas se hacen.    













Romance correntío: "Cuneta de tamarindos...."

Cuneta de tamarindos
devora el coche kilómetros
bajo un cielo encapotado
en un sábado glorioso.
Camino voy de la mar
toda castilla recorro;
con el ansia de llegar
se me va olvidando todo:
la vez que te quise tanto
y tú me quisiste poco;
qué importa ración de pena
si hay esperanza de gozo.

La vida se me resume
en estos romances locos,
refugiado el corazón
en ocultar su alboroto
y revestir su trasiego
con un rimar más gracioso.
Al mar, al mar, al mar vamos,
al viejo mar clamoroso,
el que de lejos me trae
lo que de cerca conozco:
el mapa de tus espaldas,
el tobogán de tus hombros,
la red oscura del vientre
y siempre al final tus ojos,
tus ojos, ¿y qué fue de ellos
si nunca jamás quise otros;
si yo tan solo quería
que al cerrarlos poco a poco
hacia el sueño descendieran
cuando en tu cuerpo reposo,
y que dejaran abiertos
los cuatro labios más rojos,
para no cruzar la noche,
para no cruzar tan solo,
que sobran las madrugadas
y si tú no estás yo sobro?

Hacia galicia marchamos,
hacia aquel rincón borroso
donde se termina españa,
donde acaba casi todo;
cabalga el coche a la mar
y cabalga temeroso,
que con el mar se vendrán
recuerdos que bien conozco:
mañana podré mirar
al horizonte remoto,
de donde viene tristeza,
de donde vienen otoños,
mirando al mar sueño amores,
sueño frente al mar tesoros.

Amores mueve la vida,
amores lo mueven todo;
cabalga el coche, cabalga,
cabalga el coche ansioso;
el campo de primavera
lo viene mirando todo:
los cantuesos florecidos,
los capullos olorosos;
tomillos habrá y encinas,
retama, romero y tojo,
que enciendan los olores
cuando comience el agosto;
pinos robustos y robles,
prunos, olivos y chopos....
devora, coche, devora,
lleguemos lejos muy pronto,
para ver si distinguimos
qué es el cielo y qué es el pozo,
saber lo que no entendemos,
lo que somos y no somos,
lo que dicen que es el tiempo
por qué si dueles te adoro,
y si no es más que mirarte
y si mirarte no es todo.

A la piel se va el amor
que me mandaron tus ojos,
y por la piel se derrama
y endulza todos sus poros,
y cuando los ojos cierran
la sangre fabrica el gozo
que atraviesa todo el cuerpo
con un temblor misterioso.