De las ciudades marinas de España pocas pueden competir con La Coruña, quizá Cádiz, San Sebastián...; pero no llegan a esa sensación continua de mar que en La Coruña uno experimenta desde que se aproxima hasta que se va, después de haber paseado calles, plazas, jardines, playas.

Me perdí luego por el paseo marítimo, incomparable, otra vez por la luz, el paisaje verde, el mar... y la brisa, que mantenía la temperatura a 22 grados, mientras el resto de España se abrasaba. En el deambular final obtuve alguna fotografía peculiar, como la de esta preciosa librería, cuyo nombre me pareció de perlas. Y terminé en el puerto, soñando en las ciudades lejanas a las que se podría uno embarcar...
| Plaza de Mariana Pita |
| playa de Riazor |
