Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 8 de diciembre de 2020

john lennon

hoy he escuchado a john lennon        la voz

de sus canciones     como las de otros    tantos

moustaky    beatles    cohen    credence      hardy….                 

un secreto        escondido             itinerario         

 

de melodías  letras           de reflejos             

imperceptiblemente      agazapado

en el lugar más  frágil     de la vida

de la que se dejó        la que soñamos

 

peace      le metheque      suzanne     l’amour s’en va…..

como en invierno   el árbol   deshojado

en qué lugar      con qué motivo       fue

un espejo       de todo lo que amamos

 

grito    peace     le metheque    l’amour s’en va

y aun  y todavía              estoy  cantando

 

de qué va tanta vida que se va


de qué va      tanta vida     que se va

hacia qué dónde   sigo caminando

si ocurre que    perdemos lo que     quise 

si perdemos lo que          y lo que llevamos

 

atravesamos     tanta luz     a veces

y   somos     lo que sigue     cuando vamos   

incapaces    de ver    la inteligencia  

no sentimos lo que      ni lo que amamos

 

hay veces que sabemos    hacia dónde

veces que intuimos   lo que    cerca   tanto 

no basta ser      ni estar       ni andar        vivir

lo que queda      será      lo que dejamos

 

estos versos      anulan         lo que dicen 

y no son     ni futuro      ni pasado

calcetines desparejados

los calcetines       van desparejados
no hay solución a su divorcio        creo
si los vendiera el corte inglés      uno a uno
sobre todo en rebajas       a buen precio

calcetines y medias       volverían
a ponerse de moda       es lo que pienso
culpa fue de     las viejas lavadoras
de un modo de lavar     que establecieron

escondidos       allí          los calcetines
en un lugar oscuro      raro     incierto
mezclándose  con ropa    advenediza
servilletas    y bragas     y pañuelos

hoy me pondré unos calcetines despa
rejados          como si fueran nuevos

domingo, 6 de diciembre de 2020

El "Sermón estoico"

Un conocido gongorista ha escrito que lo más parecido al actual verso libre son las Soledades de Góngora. Aparte de que en le época, desde Garcilaso, existía el verso suelto, sin rima, lo más parecido al verso libre actual es el Sermón estoico de censura moral, de Quevedo, que escribió hacia 1625, cuando ya todo el ambiente poético respiraba con las Soledades y, un poco menos, con el Polifemo. Quiero decir que el poeta madrileño había leído --se había empapado– de los grandes poemas del cordobés, y que estaba optando por escribir la misma silva que estaba ensayando desde comienzos de siglo, pero más extensa, como la de Góngora, y sin embargo ahondando en el tema moral y en la advertencia a sus compatriotas. Quevedo jugaba, como todos los que tienen alguna inclinación política, a su favor: el sermón era, sobre todo, una oferta para que el nuevo gobernante, el Conde-duque de Olivares, le acogiera en su círculo de poder. Y así será. Pero no es eso lo que más nos interesa ahora, sino su forma.

Quevedo diferencia meridianamente el tema, pero también la forma, sin renunciar a las silvas, que invención suya habían sido. Del Sermón quedan varias copias, pero también se editó en el Parnaso español (1648), señal de que lo daba por acabado. González de Salas, que se ocupó, a su muerte (1645), de terminar la edición, escribió cuatro o cinco páginas a modo de delantal, en las que predispone al lector a leer un sermón horaciano.

En las ediciones actuales del poema, tanto Blecua como Alfonso Rey (1999) o Arellano (2020) transcriben adecuadamente la disposición del original con algún tipo de separación, muy marcada en el caso de Alfonso Rey –el más respetuoso–, pero no señalan la estructura métrica y, por tanto, se les escapan los versos sueltos, que son muchos, demasiados, como para que el poeta no lo haya hecho intencionadamente. Por ejemplo, a poco del arranque, se encuentra uno, no ya solo con el primer suelto (el 5), sino con tres seguidos (10-12) después de un cuarteto lira, al que sigue otro (13-16), con dos pareados (17-20), que se continúa con otro suelto (20)… Pronto uno aprende que la estructura melódica del Sermón es muy peculiar, y está bien trabado, pero concediendo amplio lugar a los versos sueltos. Quevedo prefiere la estrofa corta, frente a Góngora, que las dilata según va entrando en materia; y además, cuando emplea sueltos, muchas veces recuerda la melodía con la asonancia, que enlaza sutilmente los sueltos con alguna consonancia próxima, por ejemplo en el caso del v. 124, que rima en asonante con el pareado anterior (122-123).


La crítica ecdótica debería fijarse en los vv. 142-148, y 184-194 en donde hay alguna irregularidad. Y debería fijarse en a acumulación de sueltos (24, 27, 32, 62, 68-69, 74, 84, 87, 109, 112, 118-119, 124, 129-130, 132, 140, 147, 153, 161-162, 169, 172-174, 179, 182,185-187, 190, 192, 194, 196, 199-200, 207, 212, 217, 220228, 230, 243-244, 260, 263, 268, 274, 277-278, 283, 285, 289, 294, 307, 316, 325-326, 329-330, 336, 342, 347, 350, 353-354, 357, 364-365, 368-369….) Con este final majestuoso:

……………
Y la encina en la cumbre
teme lo que desprecia la legumbre.
Lección te son las hojas
y maestros las peñas. 
Avergüenzate, ¡oh Clito!, 
con alma racional y entendimiento, 
que te pueda en España 
llamar rudo discípulo una caña, 
pues si no te moderas, 
será de tus costumbres, a su modo, 
verde reprehensión el campo todo. 

[Sigo siempre la edición de Arellano –2020–, y señalo en negrita los sueltos]. 

Es curioso que frente a las Soledades, Quevedo opte –y digo conscientemente “opte”– por acumular sueltos hacia el final, lo mismo que Góngora acumulaba catedrales métricas, que es otro de los rasgos a los que “opta” Quevedo, pareados, cuartetos, algún quinteto-lira (se abren en 47-52, reitera en 96-100), una sola sexteto-lira, su estrofa preferida antes (42-47); todo lo demás son pareados y cuartetos. Qué austeridad.

A la severidad de tema acompaña la austeridad métrica, qué duda cabe. Eso sí, la estructura de los versos sueltos exigiría algún tipo de análisis posterior. En otro momento.

Quevedo es, como se ve, quien más cerca está de la moderna poesía libre.









 

sábado, 5 de diciembre de 2020

PLANES CHINOS


Yangzhou (扬州市) es una de las ciudades chinas que más me impresionó, la visité hace cinco o seis años, “la perla del norte”, como me dijo Javier Yagüe que se llamaba. Recuerdo que fui en tren, primero desde Hangzhou (杭州市) a Qingdao (青岛) -en donde vivía–, y luego, vía Shanghai, paré en Suzhou (苏州), que tanta fama tenía, y visité los siete jardines y un precioso museo de arte moderno. Poco después tomé el tren hacia el norte, pues se encuentra en la provincia de Jiangsu (江苏). La ciudad, pequeñita, ronda los seis millones de habitantes, y en el viaje recuerdo que bajaban y subían continuamente viajeros y que cruzamos quizá varias veces el Yangtze, el río (长江), el río más largo de China, de más de seis mil kilómetros.



No me acuerdo de cuánto tiempo estuve, pues vivía entonces en Qingdao, pero sí que pasé al menos cinco días. Varias cosas me llamaron la atención, primero que era una ciudad muy viva –como suelen ser casi todas las ciudades chinas–, luego que mantenía un parque maravilloso (El Yechun parque, 治春 , algo así como 'en donde se controla la primavera´, quizá en recuerdo de "治理长江, controlar el río Yangtze") dedicado a escritores, en cuyas lápidas de pizarra, en un largo corredor, se podían leer, versos, fragmentos, inscripciones…. Entonces mi chino era bastante pobre y no pude más que desojarme intentando leer lo imposible –aunque saqué muchas fotos de aquel corredor. El corredor tenía a su lado un jardín espectacular –era primavera, veo por las fotos–, muy chino, con agua abundante, puentes, piedras, pabellones y una maravillosa colección de bonsáis. Recuerdo que monté en alguna barca, me detuve en los puentes, hablé con una simpática chica china que me preguntó (no entendí casi nada), con la que luego cené, en una zona en donde se agolpaban y comían miles de chinos.

Si pregunto a mis guías que dónde está Yangzhou, normalmente me contestan que Yangshuou( 阳朔县) está en la provincia de Guangxi, y que merece la pena visitarla, al mismo tiempo que Giulin. También he visitado las dos, pero es otra historia. Yo prefiero la del norte, la de Jiangsu.


Ahora que estoy pensando en pasar un año en China –¿cómo se podrá hacer eso, en plena pandemia?– estoy imaginando las ciudades en las que fui feliz: Hangzhou, Qingdao, Chengdu (成都 Guangzhou, Gulangyu (鼓浪屿), Yangzhou, Dali…. Quizá conozco ya unas 30 ciudades chinas, grandes o pequeñas. Imposible conocer todas, China es inmensa.



Las gestiones ahora serán demasiado complicadas y es bastante probable que no pueda. Mi chino necesita sumergirse durante ese tiempo. Dicen que China se ha cerrado todavía más. Lo intentaré.
Parece que estamos, en todo el mundo, en un momento en el que no se puede decidir nada de nada.