Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 19 de marzo de 2014

semillas para ser abandonadas


el viento helado del invierno llega
el parque cruza sin esfuerzo y pasa
las hojas de los árboles perennes
temblar no saben como las que cambian

se pierde el viento entre las ramas yertas
hojas y versos rimarán con nada
con lo que no llegó y quizá dijeron
con lo que parecía que quedaba

y dónde el huerto que guardó las risas
para reunirlas y para sembrarlas
semillas fueron que jamás crecieron
semillas para ser abandonadas

sabiduría de la lluvia cuando
dulce y desnuda hacia la tierra baja





Novela sobre Tomás Luis de Victoria


El universo, cada vez más lejos

Las posibilidades son muchísimas,
difícilmente se podrán prever,
porque además de las que están ahí,
hay que contar con las desconocidas,

con aquellas que nunca ni siquiera
pudimos atisbar mientras duramos
un instante fugaz, motas de polvo
en universo extraño inasumible

donde todo podría ser distinto,
donde la vieja rueda de los tiempos
se mueve sin nosotros fácilmente
y lo que existe actúa como si

nuestra presencia fuera error inútil.
Nos damos cuenta demasiado tarde.






lunes, 17 de marzo de 2014

nunca podrá quedar en libros

por todos los rincones más lejanos
del monte a la ladera    por los ríos
desde la oscuridad al resplandor
lo que nunca podrá quedar en libros

cuando no se permite proseguir
dentro    fuera     sin trampa    en laberinto
donde acaban los viejos horizontes
en el punto final de lo que ha sido

y cuando todo se desborda    aquello
que sin saber se queda en el camino
todo lo que anunciaron del futuro
que nunca lograrás lo que has querido

así  sin rumbo el pensamiento va
a tientas     ignorante    confundido




domingo, 16 de marzo de 2014

El teatro clásico español y su representación

Asiduamente acudo a ver teatro clásico español; durante las ultimas semanas, varios Lopes –El castigo sin venganza, El perro del Hortelano, El caballero de Olmedo...–, algún Alarcón –La verdad sospechosa–, etc. La oferta teatral de Madrid es, sencillamente, deslumbrante si nos atenemos a la cantidad de posibilidades –más de cien representaciones diarias distintas. El teatro clásico ocupa una proporción menor, pero suficiente, a mi modo de ver, si además englobamos con esa etiqueta a Valle Inclán, Lorca, Muñoz Seca, Mihura, etc. 
Por otra parte, mantengo una cierta actividad docente o ensayística relacionada con el teatro, el clásico y el de probeta, en la Universidad en la que me maltratan –la Universidad Autónoma de Madrid–, porque los alumnos no son los responsables de la decadencia y la corrupción que por allí se exhibe. El año pasado dimos la clase de teatro (La universidad en la calle) en las escalinatas de la Biblioteca Nacional de España. Este año, por ejemplo, organizamos un montaje simple de El perro del hortelano, de Lope, en una de las clases; y de El juez de los divorcios, el entremés cervantino, en otra. En ambos casos, los alumnos asumen un papel como actores o como expertos de una posible compañía teatral (música, decorados, vestuario, textos, público....) 
La universidad en la calle, con los alumnos de "Teatro clásico español" (curso 2013-2014),
en la escalinatas de la Biblioteca Nacional de España
Para completar el panorama, mis otros alumnos, en una asignatura nueva llamada "Creación literaria", ejercitan  a diario aspectos de la creación (representaciones, monólogos, guiones, "slam poetry", lecturas, actuaciones en público, improvisaciones....), que conectan constantemente con aspectos de la representación habitual: cómo se lee, se gesticula, se emplean los registros, se actúa, se recita....

actuación de alumnos en el bar de la Facultad
(la semana pasada)
Cómo se recitan los versos clásicos del teatro español del siglo XVII (de la llamada Comedia nueva)  es el aspecto esencial al que quería referirme, porque es el que afecta directamente a la adecuación, recepción y aceptación o rechazo de nuestro teatro clásico hoy. Creo que en la mayoría de los casos es algo que todavía no se ha resuelto claramente, y que tardará en resolverse.

Los directores de las compañías teatrales suelen, en primer lugar, elegir si van a representar arqueológicamente o con actualización de los aspectos históricos más recalcitrantes, hasta llegar a la versión moderna. Aun si actualizan, no suelen tocar el texto en verso para convertirlo en prosa, lo que en realidad transformaría la obra en motivo de un guión, en otra obra. De resultas de lo cual, la obra que se representa mantiene con mayor o menor evidencia su estructura de teatro en verso, que ha de ser realizado, verbalizado, por los actores en el momento de la representación. Representar con el texto en verso es todo un arte que, por cierto, concierne también a culturas próximas y ricas (francesa, inglesa....), en donde muchas veces se ha resuelto bastante bien. 

Ensayo de representación (en una de mis clases de la UAM, el curso pasado)
de Peribáñez y el Comendador de Ocaña, de Lope
Se puede adelantar que no habrá posible solución que el público acepte –en realidad habría que decir "que el público entienda"– si se desnaturaliza el texto en verso intentando tan solo dotarlo de entonación y estructura coloquial y lógica, ya que acto seguido esa vulgarización choca con todo el aparato artificial dominante: lenguaje literario, artificiosamente estilizado en comedias, escrito en verso, con figuras de dimensión histórica, etc. Imposible anular, por tanto, su estructura de verso, para convertirlo en secuencia de conversación.

Una de las clases de teatro español clásico,
a las que se alude en el texto
La otra posibilidad extrema: aceptar su estructura artificiosa y lejana de obra remilgada escrita en verso, para que solo eso o sobre todo eso sea lo que se percibe. Dicha ejecución es evidente que alejará a mucho público de Lope y de Calderón, y que convertirá a nuestro teatro clásico en un cementerio para eruditos, pues no creo que nunca el desarrollo de nuestra educación histórica alcance a crear estados culturales desde los cuales se acepte y entienda cabalmente una obra de Lope; antes bien, la historia tiende a alejarse y no a integrarse en la actualidad.

Representación de alumnos de clase en un pasillo de la UAM
(curso 2012-2013)
La solución, por fuerza, ha de ser difícil, porque implica poner en juego varias cosas y resolverlas, probablemente, con criterios razonables y coherentes. La que a mí más me interesaría proponer ahora y aquí es precisamente la del recitado, declamado, la de la ejecución verbal –obviamente acompañada de gesticulación y movimiento escénico–, que ha de conjugar en un solo acto –el de la representación– las dos condiciones del texto: ha de mantener su valor de verso, por un lado; ha de acercarse a la entonación lógica de un discurso, de manera que pueda ser entendida como conversación o comunicación. Y eso solo se sabrá hacer cuando se sepan leer en voz alta los versos, atendiendo a su factura rítmica, que no sé si se practica o enseña adecuadamente cuando se prepara la representación de tales obras.

La biblioteca de teatro actual de la
Fundación Juan March, en Madrid
Por mi parte, puedo señalar –consecuentemente– que el llamado "examen final" de las materias que enseño sobre poesía consisten en, casi únicamente, ejecutar un poema en público, este año una oda de fray Luis de León, particularmente difíciles de verbalizar, por su atormentada sintaxis, de modo que mantengan su belleza como obra en verso y pueda ser entendida por quien la lee, primero, y quien la escucha después. Obviamente, a lo largo del curso se realizan múltiples pruebas sobre estas lecturas (o "ejecuciones", para hablar en términos de Jakobson) y se discuten posibilidades.

No sé si algo semejante se está haciendo en los talleres de teatro.

sábado, 15 de marzo de 2014

remontar las estaciones



.... en este rinconcillo de la vida
que me dejaron o al que me he venido
–no lo sé bien–, donde hago versos como
estos, a veces bastante sencillos,

que no tienen detrás secreto alguno
y que me sirven para remontar
las estaciones y que no se olviden
los lugares que visitó el amor,

esa tarea tan extraña y dulce
que parecían segregar los ojos
recorría la piel y enloquecía
por igual corazón cabeza y sexo,

en el rincón que me han dejado ahora,
lleno de versos, cada vez más simples....