Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 14 de octubre de 2013

El telar de los clásicos (Clásicos Hispánicos EDOBNE)

La colección de Clásicos Hispánicos EDOBNE va a alcanzar, con el año, el medio centenar de títulos, como primer objetivo, para seguir luego al ritmo aproximado de igual número de títulos cada año.
Todas las ilustraciones de esta entrada se han manejado para alguna de las ediciones de la colección. 


En el telar de la colección, que dirigen y organizan, conmigo, José Calvo y Carlos Fernández, se está preparando la edición de nuevos textos, a saber:


La llamada Carta sobre las calidades del casamiento, de Quevedo, que en realidad se encabeza con el epígrafe Carta de don Francisco de Quevedo a la excelentísima señora condesa de Olibares... en edición de Delphine Hermes (Univ. de Rennes, 2).

Hernán López de Yanguas, Diálogo del mosquito, ed. Javier Espejo Surós (Univ. Catholique de l'Ouest, Angers) y Julio F. Hernando (Indiana Univ. South Bend).

Cristóbal de Castillejo, Las tres fábulas mitológicas, ed. de Blanca Periñan Mateos  (univ. de Pisa).



Lope de Vega, Las bizarrías de Belia,  ed. Nathalie Peyrebonne  (Univ. Sorbonne-Nouvelle)

Benito Pérez Galdós, La batalla de los Arapiles, ed. Denise DuPont (Southern Methodist University)

Miguel de Cervantes, La fuerza de la sangre, ed.Frederick A. de Armas (Univ. de Chicago)

Cervantes, Poesías (II): de Las novelas ejemplares, ed. José Luis Fernández de la Torre (Granada). 

¿Cervantes?, La tía fingida, ed. Alfredo Rodríguez López-Vázquez (Univ. de La Coruña).

Luis Vélez de Guevara y Agustín de Rojas Zorrilla, También tiene el sol menguante, ed. Piedad Bolaños Donoso (Univ. de Sevilla).

José García de Villalta, El golpe en vago,  ed. José Enrique Laplana Gil (Univ. de Zaragoza).





Listos para su edición, fuera de telar ya:

Cervantes, Poesías (I): de La galatea, ed. José Luis Fernández de la Torre (Granada). 

Juan de Robles, Diálogo entre dos sacerdotes...., ed. Antonio Castro Díaz (Sevilla).

Mercedes Cabello, La novela moderna...., ed. de Remedios Mataix Azuar (Univ. de Alicante)



Crónicas (8): pasión y chocolate

llega la noche     y yo      sin chocolate
ya me he tomado   casi    una tableta
las pasiones    avanzan   con la noche
y nada me queda    ahora     para penas

es pena de la mala       insoportable
que con su rabia viene     y su tristeza,
sobrepasa el dolor  de cada día
y te mantiene     por la noche    en vela

solo se calma    mientras se deshacen
onzas de chocolate       dulce    espesas
trasmutación     de la melancolía
en intensos sabores       que consuelan

añagazas del cuerpo      bien extrañas
que    en los rincones del sentir    se cuelan

Chocolatería San Ginés (Madrid)





viernes, 11 de octubre de 2013

Vegetarianos, ratatouille




Los platos hechos a base de verduras y hortalizas gozan de amplio predicamento, por los cambios reales que se han hecho, desde actitudes más naturalistas, y que han favorecido que se prestara más atención a productos primarios (no industriales, no elaborados, etc.)  –aunque muchas veces no lo sean– y de carambola han aumentado sus precios y las variedades en mercado. No hace mucho, solo lechugas y tomates formaban parte de una ensalada normal (o "mixta"), hoy día se han popularizado otras muchas, con la rúcula y los canónigos a la cabeza; y lo mismo está ocurriendo con las hortalizas, cuyos precios en mercados y restaurantes igualan muchas veces los de la carne o los de los platos "principales". 
En España, pistos, menestras y ensaladas eran los tres géneros a los que llegaban estos productos para formar plato o para ser cocinados. Todos tenían sus  variedades geográficas, desde la menestra palentina, con carne rehogada, hasta los pistos conquenses, con mezcla de carnes; aunque el auténtico pisto fuera el manchego –hecho muy lentamente, sobre una base de pimientos– y la mejor menestra la de la Rioja y Navarra.
Una variedad interesante y que se está popularizando es el ratatouille, que se prepara en centro Europa a base de verduras y hortalizas, con base de berenjena y pimientos, hechos lentamente al horno y regados con un buen aceite, para terminar con una vinagreta.
El ratatouille admite muchas formas: por amontonamiento –el más clásico–, por capas, a modo de brazo, etc. Doy muestras del clásico y del dispuesto en fuente de barro. La variedad de hortalizas y verduras es grande, pero no deberían faltar: cebolla, pimientos (a ser posibles, verde y rojo), berenjena y calabacín. Para ejemplificar lo que he dicho, he añadido col china, apio, zanahoria.... El secreto estriba en que se haga lentamente (el horno a no más de 170º) y que se riegue con un poco de aceite de oliva, para que no se seque demasiado, al comienzo, lo que no quita para esa vinagreta final, que se espolvorea luego con hierbas –de "Provenza", dice la receta tradicional, lo que quiere decir sencillamente hierbas silvestres del Mediterráneo (tomillo, romero, etc.) El tiempo de cocción no debería ser nunca inferior a los 35-40 minutos.
Se puede tomar caliente o fría.





jueves, 10 de octubre de 2013

No tenemos memoria de la nada, coda surrealista

André Masson
De la nada no tenemos memoria, aunque podemos imaginárnosla, y hay quien dice que de esa memoria perdida provienen amagos de la melancolía y rincones ocupados por sentimientos incontrolados. En realidad ocupamos un exiguo segmento del tiempo y manejamos la –al parecer– escasa memoria que nos dan unos miles de años, los que llamamos "historia". Pudiera ser, sin embargo, que la huella, o la estela de la huella, determinara sabe dios qué sensaciones ajenas a la historia y a la biografía. Por esas rendijas aparecer pueden vestigios de lo no real: de lo surreal o subreal. 

Habría que devolver a la palabra surrealista su sencillo significado etimológico, con desplazamiento del sufijo, quizá: lo que no es o está detrás del realismo, de la realidad: un modo de percibir el universo –y lo que no es el universo. 
El surrealismo, desde mediados del siglo XX ha invadido y enriquecido todo tipo de manifestaciones expresivas y anda detrás de la inspiración de corrientes como la literatura fantástica, los mangas, el realismo mágico, los dibujos animados, etc. Basta asomarse a la red para corroborar como mediante las herramientas de la informática ha potenciado, si cabe, su desarrollo hasta invadir todo y modelar la imaginación de las nuevas generaciones, que han adquirido un componente cultural surrealista prácticamente sin esforzarse, con solo abrir los ojos.


Agostino Veneziano (las tentaciones de San Antonio, también llamado reunión
 de departamento de Filología Española en la UAM)
Lo que está más allá puede aparecer consciente o inconscientemente, en este último caso a partir de los sueños y otras situaciones excepcionales (delirios, drogas, etc.) Existen determinadas circunstancias que provocan que con mayor facilidad se produzcan atisbos o escenas surrealistas: la proximidad de la muerte, el miedo, la presencia de fenómenos de todo tipo (naturales o no), la magia, etc. Y así asoma lo monstruoso, lo grotesco, lo deforme, como un umbral ya próximo a lo desconocido (a lo no figurativo). En principio, cuando se da una de esas situaciones –por ejemplo, la del miedo–, por automatismo sicológico se abre la espita de lo que está más allá de lo real, cuya figuración dependerá, al parecer, de recuerdos y vivencias de quien padece o disfruta de esas circunstancias.

Hendrik Goltzius (+1638)
Casi todas las muestras de artes primitivos nos ofrecen escenas surrealistas que se podrían analizar y explicar históricamente; en nuestra cultura occidental fueron mayoritariamente negativas, por la intromisión de elementos religiosos que utilizaron el universo de lo desconocido para allí ubicar premios y castigos: infiernos, penas, tormentos, vicios y pecados, monstruos y engendros... Fueron, por cierto, mucho más imaginativos para  el mal que para el bien: los infiernos son temibles, pero los cielos son aburridos. En efecto, toda una historia de la humanidad –con reflejos artísticos– que no siempre encontró en lo surrealista la gracia de lo positivo, el alivio de la imaginación liberadora, y mucho menos el encuentro con la imaginación abstracta, que suele ser signo de cierta modernidad. La razón estribó durante mucho tiempo –y aun ahora– en que los sentimientos de gozo, felicidad, intensidad, etc. se remitían siempre a un más allá desconocido, porque lo que lo causaba en la tierra –por ejemplo la delicia corporal– se había situado cuidadosamente entre los "males" de lo real.
En todo caso los surrealistas, por fin, encontraron algún tipo de dirección para lo que hasta entonces solo se podía intuir.

Hans Baldung (+1545)
El juego de la imaginación, como se deduce de lo dicho, es fundamental para el surrealismo moderno, aquel que la utiliza para deformar y transgredir lo que se construía a partir del universo conocido, a partir del desguazamiento o deformación de la realidad, y que accede a un universo no solo figurativo. Lo hará –y la gradación no existe más que en la explicación– mediante pasos que, primero, pueden ser pequeñas desviaciones, luego cada vez más atrevidas, en las que no faltan sencillamente escenas reales (como las de las catacumbas de los capuchinos de Palermo), hasta lograr el campo abierto de la creación de lo desconocido. Fundamental en este itinerario uno de los principios del arte: no atenerse solo a cánones fijos y modelos persistentes.

Todo eso es, en cierto modo, lo que he visto en un par de exposiciones surrealistas en Madrid. Me refiero de modo más concreto a la que se puede ver en la fundación Juan March (“Surrealistas antes del surrealismo”, no todas las imágenes vienen de allí, porque no se podían obtener fotos), que no obedece exactamente al título más que en parte, por más que los primeros dibujos, cuadros o grabados de la exposición daten de finales de la Edad Media. La imaginación surreal en nuestra cultura –la que acompaña al nacimiento y desarrollo de la lengua española– remite a las gárgolas y los capiteles románicos, es decir, a los lugares secretos o menos visibles de un templo; pero está ya en los restos arqueológicos y en las culturas milenarias perdidas. Las arpías, por ejemplo, como animal fabuloso, aparecen antiguamente y llegan a Picasso y a la imaginería actual. 
Erhard Schön (1542)
Nos quejábamos de la imaginación negativa que acoge a los surrealistas; también es verdad que libera al arte de sus ataduras más simples y se permite una estética de lo feo, del dolor y de otros aspectos que la condición humana –la cultura– solía apartar de la creación. El desarrollo de la creación surrealista hacia lugares cada vez más recónditos, en busca de lo desconocido, necesita de un soporte ideológico, que es cosa de siglos. En la exposición: Agostino Veneziano, Stefano della Bella, Michael Wolgemut....;
pero también Durero, Picasso, Dalí, Miró....
hasta llegar a James Ensor (+1949) Hannah Höch (1978) o Herbert List (+1975), en donde supongo que se da la imaginación erótica, real y figurativa, en mezcla usual; o a André Massón (1987), en donde se llega a la mera imaginación de formas y colores que, junto con la figuración de objetos matemáticos, puede representar el final de la imaginación no figurativa. 


Tarasca, en la Casa de los Tiros (Granada)
Hannah Höch (1978)
Puntean en la exposición los subgéneros, mayores (collages), medianos (quodlibet) o pequeños (cadáver exquisitio), sin que falten los puros motivos artísticos, por ejemplo las perspectivas de Erhard Schön, es decir, el tomar como esencia de la creación un aspecto técnico. La meditación metaartística representa un momento avanzado en el uso de cualquier técnica artística.
Bien se ve que con estas premisas en la exposición hubiera cabido todo, desde las figuraciones infernales de los libros miniados y los capiteles románicos hasta Dalí y Max Ryan, en efecto. Desde comienzos del siglo XX, por lo demás, cuando el surrealismo ocupó su hito oficial como movimiento artístico, se admitió universalmente la capacidad de integrar la imaginación surrealista como un modo normal de expresión, y hoy día ni siquiera hace falta señalarlo: ha pasado a ser un motivo de la creación tan frecuente en todos los campos que ya nadie se extraña de su aparición o de su uso.



Michael Wolgemut (1493)

Todavía recuerdo, de la escuela, cuando nos decían que redactáramos algo, pero con la condición de que "no fuera un sueño": demasiado fácil para la imaginación.


"Agua", de Heinrich Göding (1606) 

lunes, 7 de octubre de 2013

La casa de Falla en Granada: el piano y la vega









Hay magnolios, cipreses, arrayanes
cuatro bancos sencillos de madera,
en un busto de piedra don Manuel,
pedestal de ladrillo en la plazuela;

en su centro una fuente rota calla
con caño de metal, atril de piedra;
las adelfas se ponen a tu espalda
si luz y aire a contemplar te sientas.

Los jardines se van trepando arriba
ladrillo barro aljibe enredadera;
la casa es diminuta antigua simple,
cuartos rincones muebles escaleras.

Imposible parece que aquel piano....
Desde cualquier lugar se ve la vega.






La Huerta de San Vicente (Granada)


Un extenso jardín con solo rosas
y lo que fue una huerta, ahora trazada
como un parque francés bien ordenado,
protegen una casa verde y blanca.

Lo recuerda el viajero de otras veces,
una finca sin gracia, abandonada;
acequias sin el ruido de las fuentes
fuentes sin el murmullo de las aguas.

En el “huerto” queda algún magnolio,
una palmera, dos almeces, pocas plantas,
debajo de un nogal, un macasar,
flor y aroma de invierno para casa.

Las estancias ocupan el silencio,
Hay un piano de cola que se calla.



 




Y LA ROSALEDA DEL PARQUE DE GARCIA LORCA