Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 28 de noviembre de 2010

Libro de sonetos: "Vamos a prohibir la voz melancolía..."

Vamos a prohibir     la voz melancolía
quizá un poco gastada     ahuyenta tus caricias
vamos a prohibir         mirar al verbo ser
que es un problema cuando         queremos desnudarnos

cuando ya se ha aceptado         la esclavitud del cuerpo
nada está prohibido          mientras tus labios abren
la palabra del sexo y       te pido que me muerdas    
muy poco a poco dulcemente en tanto cobijo

la fuga de la luz           y busco algún refugio
para poder pensar         como si todavía
tengo a brahms en un puño     y esta noche ha mirado

al invierno como si       le cansaran los versos
y tan solo quisiera        mirar por la ventana
enamorado brahms     al oír el silencio

4 comentarios:

  1. No acepte nunca esclavitud alguna, de ningún tipo, ¡mucho menos del cuerpo!

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  2. Para acompañarlo, del larguísimo "Lluvia" (R. González Tuñón), un trocito para usted,

    Entonces comprendimos que la lluvia también era hermosa.
    Unas veces cae mansamente y uno piensa en los cementerios abandonados. Otras veces cae con furia, y uno piensa en los maremotos que se han tragado tantas espléndidas islas de extraños nombres.
    De cualquier manera la lluvia es saludable y triste.
    De cualquier manera sus tambores acunan nuestras noches y la lectura tranquila corre a su lado por los canales del sueño.
    Tú venías hacia mí y los otros seres pasaban:
    No habían despertado todavía al amor.
    No sabían nada de nosotros.
    De nuestro secreto.
    ...etc.

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  3. La melancolía es un refugio para el desamor. Difícil evitarla, y no siempre bien recibida, se aferra despiadadamente al espíritu de poeta que algunos privilegiados (o desgraciados) llevamos dentro. Pese a todo, mejor no compartir cama con la melancolía... y que permanezca adormecida bajo la almohada, junto a nuestros sueños.

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  4. Anonimo. Gracias por descubrirme a este poeta.

    http://www.youtube.com/watch?v=ERzw9NTSq84

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