Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 15 de mayo de 2013

Lluvia en el Retiro


Macizos de celindas blancos


Esta noche ha llovido en el Retiro,
todos los árboles se han despertado,
gotas de luz la lluvia se estremece
antes de ser para la tierra barro;

la primavera huele a flor abierta
en los macizos de celindas blancos,
entre las ramas suena cuando pasas
el tumulto incesante de los pájaros.

El camino que tomo esta mañana
es el de siempre, pero está cambiando:
hoy son más verdes, limpios, los jardines,
y una fiesta de flores los castaños.

Me esperan libros y papeles viejos,
y Góngora y Quevedo y Garcilaso.

Una fiesta de flores los castaños

jueves, 24 de marzo de 2011

Vigilad los abedules



Naranjo indio (ejemplar del Botánico de Madrid)
alerce
Vigilemos los abedules, porque en el Retiro ya solo quedan tres, y alguno de ellos –por ejemplo el que está junto a la avenida de Menéndez Pelayo, aparenta rugosidades y vejeces que no parecen convenir con un árbol sano; ¡y es tan hermoso el abedul!, con su corteza blanquecina y estriada y ese aire de damita nórdica y enfermiza, que luego no es cierto, porque se le ha visto pasear por las montañas, por las ciudades  del norte, vistiéndose de nieve.... Muchas veces sirvió para fabricar pergaminos. Los más hermosos que he contemplado fueron los del botánico de Cambridge; el campus de mi universidad presume de varios, uno de ellos central, de glorieta; los últimos que me sorprendieron fueron los que estaban delante de la casa de mis amigos bostonianos.... No sé muy bien por qué el Retiro solo tiene tres. Entiendo que solo tenga dos ejemplares del naranjo indio (no es un naranjo, se le llama así por la forma del fruto); un solo ciprés  calvo; otros dos de jacarandas; solo he llegado a descubrir un alerce.... ¡pero abedules!  



Algún día habrá que indagar estos misterios que, como profano, me desbordan y me intranquilizan. Antes he hablado del botánico de Cambridge (UK), la vieja ciudad universitaria –en donde profesé un cuatrimestre hace no demasiado– esta llena de castaños de indias rojos y blancos. Busque los rojos en el Retiro; no he encontrado más que algún ejemplar suelto.


martes, 8 de marzo de 2011

"Otra vez el Retiro en flor anuncia...."








   Otra vez el Retiro en flor anuncia
que pronto llegará la primavera,
otra vez todo vuelve: tarde larga,
cielo azul, noche breve, vida entera;
   las ramas del castaño se han dorado
al respirar el aire y sus primeras
hojas como un enjambre han desplegado
sus alas diminutas y ligeras.
   Y el antiguo ciprés cobrando va
la majestad, la altura, la grandeza,
mira al sol, bebe luz, asciende; nueva
mente recogerá las sombras cerca.

   El viento todavía sin embargo
los blancos pétalos esparce en tierra.


lunes, 1 de noviembre de 2010

Creí que tenía un cornejo y el renacimiento de los limoneros

 

La buena nueva es que los limoneros del norte ya se están recuperando de la plaga de temporales del año pasado, y que en algunos casos los primeros frutos penden, muy pocos maduros, de las ramas maltratadas: dicen que cuanto más se le hace sufrir al árbol, con más fuerza se defiende dando limones; si así fuera, vendrán cosechas superlativas. 

Esta entrada, sin embargo, se abre con varias fotografías de lo que yo creía que era un cornejo, y así me lo regaló Antonio, de Ortigueira, hace unos años. Ha crecido muchísimo en el prado y este año me ha sorprendido con una fructificación ingente, hasta el punto que se apoya en el suelo por casi todos los lados y que los frutos alfombran el prado. Aparte de  admirarme por la belleza de un árbol encendido en el otoño tardío, he buscado su literatura, y todo me fue bien cuando consulté a Andrés Laguna (su Pedacio), que me identificó a mi presunto cornejo como "hembra" y no "macho", por haber dado los frutos en otoño y no en verano y por la calidad de sus ramas; con las del macho se hacían las duras flechas de los arqueros. También dice que las drupas son comestibles. La literatura actual, sin embargo, me ha confundido, pues Font Quer añade que las drupas son pequeñas y de un "azul profundo". Laguna y otros autores hablan de un "cerezo silvestre". He probado las drupas, que tienen la consistencia de la fruta de la chirimoya y bastantes semillas, con un dulzor de final extraño. A lo mejor, alguien me ayuda a identificar este ¿cornejo? 

Mientras me hacía esas preguntas bajé al castaño donde duerme el jabalí, que ya ha debido devorar la mitad de la cosecha y cogí un saquito, que luego asé, como es debido, en la estufa de hierro fundido que me acompañó por la tarde. En el mercado del pueblo (Cedeira) las castañas se vendían a 1,99 euros el kilo. En Madrid las he visto a 4,70 y ¡a 5,99! Las gallegas son grandotas y algo más claras que las del Bierzo, que son más oscuras y prietas. Alguien podría añadir la receta para los guisos simples de castañas, por ejemplo la deliciosa crema que antes se cocinaba durante el otoño. Yo sí que sé alguna manera de prepararlas, claro. A lo que no llego –es muy alambicado– es a la receta del "marron glacée". 
Esta entrada se me "colgó" antes de haberla terminado. Vaya. La he terminado más luego.

El castaño donde duerme el jabalí

lunes, 16 de agosto de 2010

Tiempo de moras



tiempo de moras     al final de agosto
anuncio del verano       y despedida
hacia el atardecer de los azules
otoñales       y flores sin aroma

se erizan los castaños        y los cuervos
merodean en torno a los nogales
inician los camelios      su camino
hacia la flor... el tiempo      todavía

el tiempo      todavía     que sorprende
y atraviesa     recuerdos y paisajes
como si nada hubiera trascurrido

tiempo de moras     al final de agosto
otro verano      cerca   algún recodo
esconderá     el lugar definitivo

16 de agosto del 2010, Malde.




LAS DOS IMÁGENES, TOMADAS AYER, DE CAROLINA COGIENDO LAS MORAS DEL CERCADO Y DEL CASTAÑO EN DONDE DUERME EL JABALÍ