Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 5 de febrero de 2020

En el Museo de Artes Decorativas

Ayer enseñé ese escondido museo, que está entre mis preferidos de Madrid, y aparte de subir la vieja escalera de madera hasta la cocina valenciana del cuarto piso, me encontré con cuatro o cinco sencillas exposiciones, una de ellas la los carteles que anunciaban las centenarias exposiciones de Barcelona y Sevilla, las que originaron –¡qué tiempos¡– el pueblo español de Barcelona o la gran plaza de España de Sevilla, entre otras cosas. Y de paso me llevé un par de generosos carteles anunciadores de las fiestas florales de Valencia, también centenarios. Es curioso, algún poso ha dejado en mí Levante, en donde profesé cuando obtuve mi plaza de profesor en el Instituto de Gandía. La luz de abril sobre el Mediterráneo. 

De vez en cuando vuelvo al hormiguero del verano y me perfuma todavía el azahar, que me llevaba –en bici– de la playa al "Instituto nuevo". 

El Museo –cierto es– resulta discreto, escondido, con poca fortuna en esta ciudad de grandes y soberbios museos. Supongo que también anda con poco presupuesto. Le adorna el Retiro y la belleza del barrio de los Jerónimos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Utopía de la dignidad

La foto ha cortado: www.partidosain.es; info@partiosain.es; 680616858
La travesía obligada y burguesilla de hoy por la mañana –el Retiro, Hacienda, el Museo de Artes Decorativas, la calle Serrano....— ha tenido un colofón adecuado cuando, llegando cerca de mi domicilio, una persona, al paso, de ha dado el papel que encabeza la entrada. Lo he leído y lo he guardado, para reproducirlo, porque, además, una de las exposiciones permanentes del Museo de Artes Decorativas (C/Montalbán) recordaba el mundo de los sin techos y sus alrededores, algunas de cuyas muestras reproduzco:









Ya nos hemos referido en otra ocasión lo difícil que resulta etiquetar como arte (o "literatura") lo que sucede o lo que se dice. Los responsables de la exposición han decidido  andarse sin tapujos y no entrar exactamente en esas disquisiciones. Quizá el único elemento válido para entrar en la ordenación conceptual de ese universo sea el de la antigüedad, el de la historia, cuyos productos sí que pueden distinguirse de los del mismo campo de otras épocas.
Otra de las fronteras que desaparecía al visitar una de esas exposiciones permanentes era la de literario/ no literario, ya que los mismos responsables de la exposición habían dejado leyendas literarias en las cartelas, desde las que se proyectaban esa vaga sensación sobre los objetos mismos de la exposición.
casa (banco) en la exposición del MAD
Obviamente, la misma actitud para la contemplación que para la acción: no podemos limitarnos a ver en un Museo lo mal que lo pasan los sin casa, etc. Sobre eso, claro, mucha tinta ha corrido, inútilmente. Por eso se habla de utopías.
Y qué razón tiene el hombre –mediana edad, normal, algo triste, digno....– que me dejó ese papelillo al pasar.
Insistamos en lograr las utopías.