Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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miércoles, 10 de agosto de 2016

El pasillo es lo que mejor conozco de mi casa....

 
Una preciosa página de esas decenas de lugares que internet nos ofrece me ha dejado ver páginas y pinturas o cuadros de lectores, de todas las épocas, de todos los modos.... Es algo que ya había esbozado en otro momento, como el uso de los lentes/gafas; que ya veo que avanza –como debe ser– día tras día, con mucho mejor fondo y conocimiento (museos, archivos, bibliotecas, etc.) De esa página, las ilustraciones de esta entrada.
Remito a esa entrada, que forma parte de nuestra página de Clásicos Hispánicos en Facebook:


lo que mejor conozco       es el pasillo
de mi casa     los libros   libros   libros
allí donde cervantes se encarama
el rincón de los poetas más leídos....

en un lugar     bajo la luz      están
los nocturnos     secretos    preferidos
para que me hablen al entrar en sueños
o en silencio me dejen    ya dormido

yo soy lector de garabato y lápiz
subrayo con colores bien distintos
si conmueve o interesa    con el rojo
en azul        las palabras y el estilo

al final son amores que perduran
casi todas las noches      el pasillo


lunes, 24 de octubre de 2011

Un libro sobre libros

Me gusta que corresponda dar noticia –como es usual en este blog– de un libro sobre libros recién aparecido, lo que puede ser una prolongación del recuerdo hacia el colega, amigo y maestro Jaime Moll, cuyo juicio yo buscaba cada vez que aparecía una publicación como este.



martes, 3 de mayo de 2011

"Retirado en la paz de estos desiertos...." y Huxley

En algún momento ya dije –y lo he publicado en revista italiana especializada– que el grato tema para quienes se han educado en la cultura de los libros: “Retirado en la paz de estos desiertos....”, es decir, el enunciado con tanta gravedad por un Quevedo cansado, desde la soledad de un lugar entre andaluz y manchego, ha ido rodando casi como tópico por lugares muy diversos. La antología de versos a los que ha alimentado es muy grande, y quizá pueda irla dando a conocer en este cuaderno, que ya es más avenida que nada: además de los dos bellísimos sonetos de Lope, que atravesó por el tópico en muchos otros momentos, la meditación sobre el libro como compañero de viaje anda también en páginas muy conocidas de la literatura francesa (nada menos que en Discurso del Método, de Descartes, por ejemplo; anglosajona, italiana....) Las mejores páginas en nuestra literatura, además de las citadas de Lope y Quevedo, aparecen en Iriarte, Rubén Darío, Unamuno.... Hoy quisiera, sin embargo, referirme a un soneto inglés (en su sentido formal, con el pareado final) de Aldous Huxley, con ocasión, por lo demás, de saludar a una “poesía completa” que acaba de aparecer (Madrid: Cátedra: Letras Universales, bilingüe, versión española de  J.I. Gómez López).  Se titula el soneto “Libros y pensamientos”; daré una versión métrica, abierta, claro:

Books and Thoughts

Old ghosy that death forgot to ferry
across the Lethe of the years –
these are my friends, and at their tears
I weep and with their mirth am merry.

On a high tower, whose battlements
give me all heaven at a glance,
I lie long summer nights in trance,
drowsed by the murmurs and the scents

tha rise from earth, while the sky above me
merges its peace withh my soul´s peace,
deep meeting deep. No stir can move me,
nought break the quiet of my release:

In vain the windy sunligght raves
at the hush and gloom of polar caves.


 Libros y pensamientos
  
Viejos fantasmas que la muerte olvida
cuando cruza el Leteo de los años:
esos son mis amigos,  con sus lágrimas
sufro y río con sus alegrías.

En su atalaya, desde sus almenas,
despliego el paraíso ante mis ojos,
extasiado en las noches del verano,
ebrio con los aromas y murmullos 

que la tierra desprende, infunde el cielo
paz e inunda la paz de mi alma;
hondo sobre hondo, nada ya me inquieta
ni quiebra la quietud del pensamiento.

En vano el sol atormentado impreca
el vacío polar de las cavernas.


jueves, 24 de febrero de 2011

Libros, libros, libros....

Creo que merece la pena que reseñe –que dé noticia– de las novedades de Clásicos Castalia. Ya lo hice ayer en referencia a La pícara Justina, edición de Luc Torres. En tamaño de esfuerzo y calidad no le va a la zaga la nueva edición de Fortunata y Jacinta, a cargo James Whiston (Trinity College, Dublin; en dos volúmenes, como es usual). Una hermosa recopilación histórica es la del volumen Lope de Aguirre y la rebelión de los marañones, que han organizado Beatriz Pastor (Dartmouth College) y Sergio Callau. El repertorio de Lope de Vega se enriquece con una de su comedias clásicas, El Villano en su rincón, editada por J.A. Martínez Berbel (Univ. de la Rioja). Y, en fin, El heredero, la novela de José María Merino, editada y exquisitamente preparada para su lectura por Fernando Valls.


Anuncio asimismo la publicación de un nuevo volumen en la serie manuales, que dirijo, el de Bibliografía, a cargo de Fermín de los Reyes (Univ. Complutense).


miércoles, 23 de febrero de 2011

Un libro sobre Blas de Otero













No es la bibliografía crítica sobre Blas de Otero tan espesa como sería de esperar tratándose –a mi entender– del mayor poeta español de la segunda mitad del siglo que se fue, de manera que saludo al volumen Compromisos y palabras bajo el franquismo. Recordando a Blas de Otero (1979-2009), resultado de una reunión granadina a la que fui invitado, acudí y en el que no he tenido tiempo de limar mi colaboración, por lo que he de pedir disculpas a Araceli Iravedra y Leopoldo Sánchez Torre, organizadores entonces y editores ahora. Excelente punto de partida este volumen, con variedad de enfoques, para seguir leyendo a Blas de Otero, particularmente la edición de Hojas de Madrid con la Galerna, en tanto nos llega el volumen de las Obras completas.




La Pícara Justina, ya se puede volver a leer



Al fin una edición de La pícara Justina, de Francisco López de Úbeda, preparada ahora por Luc Torres (Universidad de Lyon). Me cabe la satisfacción de que se haya publicado en Clásicos Castalia, colección que dirijo. Ocupa un solo volumen, de más de 900 páginas. En la ilustración distinguirá el lector que se ha respetado su peculiar forma gráfica original, con las anotaciones marginales, por ejemplo.


La Pícara (1605) es uno de nuestros grandes clásicos, que desde hace unos cien años –la vieja edición leonesa– siempre se hubo de leer precariamente anotada y editada (e incluyo mi propia edición). El profesor Luc Torres ha ido publicando –y lo seguirá haciendo, por lo que sé– batería de estudios que completan el panorama sobre el autor, la obra, el léxico, etc.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Dos libros colectivos nuevos, y un paseo por el Sur

Difundo la noticia de dos nuevos libros, colectivos, que acabo de recibir y que estoy leyendo. El primero es el resultado de una reunión habida de jóvenes hispanistas (promovido por la aslociación polaca de hispanistas; editada  en Katowice, 2010) algunos de los cuales conozco bien, otros han sido alumnos, etc.

El otro, también resultado de un encuentro muy interesante, esta vez en el Sur (Málaga y Granada, 24 a 27 de abril del 2008; la publicación es de Sevilla, 2011; como homenaje a López Estrada) con trabajos y análisis muy interesantes, entre los cuales esos paseos que nos invitan a hacer por Granada y otros lugares, con el recuerdo literario o humano de Lorca, Guillén, Cernuda, Prados....
Ofrezco el índice del primero de ellos, dado que su variedad es grande y no puede colegirse del mero título; pero rematamos todo con un breve poema de Emilio Prados:

Melancolia en el sur

–Interior. Siesta–.
Al borde de la ventana
un vaso de agua olvidada.

Sobre el ajedrez del suelo
el caballo del silencio
y el blanco alfil del ensueño
envuelto en su limpia capa.

Vidriera de plata,
bastidor dormido,
jazmín destejido,
dedal
y aguja enehebrada...

(La lana cayó en la tarde.
Quedó el ovillo en el aire...)


[Emilio Prados, Canciones de ultramar]


lunes, 14 de febrero de 2011

Jaime Moll publica un libro sobre libros

.... y si Jaime Moll publica un libro sobre libros hace falta leerlo enseguida. Yo he tenido la suerte de que me lo trajera hoy por la mañana a la Biblioteca Nacional, donde tantos lunes nos hemos encontrado y hemos charlado.
No es Jaime autor de libros extensos, cargados de notas y referencias, con largas explicaciones y digresiones, sino de estudios puntuales, certeros, en los que dilucida.... véase el índice y se verá lo que dilucida:

domingo, 13 de febrero de 2011

viernes, 28 de enero de 2011

El placer del libro: el libro antiguo


Me gustaría dar a conocer dos publicaciones recientes –recientísimas– que han investigado autores y obras clásicas, ahora desde el punto de vista de la publicación, la impresión. Mariano Quirós lo ha hecho con el Francisco de Osuna, en Francisco de Osuna y la imprenta (Catálogo Biobibliográfico); Salamanca: Ediciones Universidad, 2010. Trevor J. Dadson con las poesías de los Argensolas en Historia de la impresión de las Rimas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola, Zaragoza: Institución Fernando el Católico, 2010.
Dos investigadores de prestigio sobre nuestro mundo clásico.


En ambos casos se trata de dos campos de investigación complejos, que necesitaban de este tipo de trabajos, que terminarán con la edición más correcta de textos clásicos. No es, sin embargo, esa su única función, pues el estudio de la tipobibliografía clásica en España, aunque hoy con nombres muy prestigiosos (Jaime Moll, Mercedes Fernández Valladares, Julián Martín Abad, Víctor Infantes....) nunca ha encontrado la estabilidad y el prestigio que, por ejemplo, los referidos al mundo anglosajón; y es un área de trabajo que, naturalmente, se expande hacia la historia, la historia de la ciencia, el conocimiento y el control del patrimonio bibliogáfico, las bibliotecas, etc. En otras palabras y para ser breves: estudios necesarios absolutamente en un país donde todavía arte, cultura y demás constituye nuestro mejor tesoro histórico.



sábado, 25 de septiembre de 2010

Libros, libros, libros...


Estoy terminando de leer un puñado de libros que, con el comienzo del año académico, han aparecido recientemente; todos, por alguna u otra razón inciden en mi campo literario o filológico de trabajo; y ahora hay que justificar, al parecer, lo que por aquí, en estos cuadernos, asoma. Acabo de leer, por ejemplo, en páginas críticas de poesía contemporánea, un texto sobre "la manía de interiorizarlo todo". Creo que no es una manía, sino una condición de la naturaleza humana: difícil será que desde esa perspectiva, sólo desde esa, se consiga desterrar el sentimentalismo, solipsismo, subjetivismo, lirismo... y demás derivados de ese proceso de interiorización, que es algo que una corriente interesantísima de la poesía actual intenta; pero ese es otro cantar, sobre el que habrá coplas.

Ahora vuelvo a los libracos, en el sentido de amplios, en su mayoría. Dos de ellos apuntan centralmente al periodo clásico español (siglos XVI-XVII), escritos por reputados investigadores –Parker y A. Alvar– que entregan el resultado de sus investigacions (¡qué esfuerzo!), por las que ya hay que agradecerles esos centenares de páginas llenas de interés. Leídas en primera instancia con los ojos de don Diego Hurtado de Mendoza y de don Francisco de Quevedo –dos de los autores que me han venido desvelando– aportan muy poco de manera puntual, incluso llamativamente poco en ambos casos, bastante como telón de fondo; pero evitaré este tipo de juicios rápidos sobre dos obras extraordinariamente valiosas, que merecerán –y lo haré pronto– consideraciones más demoradas. 
Son por lo demás dos libros muy diferentes –basta con leer las primeras páginas de cada uno de ellos– que creo que no admiten comparación entre sí como no la admiten el coloquialismo de A. Alvar frente a cierta asepsia irónica de Parker, quien ha entrado a saco (¡por fin!) en la documentación de Altamira, es decir, en la Zabálburu; para orientar, aquella de donde yo he ido goteando noticias sobre don Diego Hurtado de Mendoza y de la que A. Alvar, precisamente, publicó el hermoso escrito sobre la historia de Velasco. Se me va el comentario, de manera que reseño rápidamente los otros tres libros: una excelente edición de comedia cervantina, con un libro (150 págs.) como introducción, que puede empezar a renovar el desastroso panorama del teatro de Cervantes, culminado por las ramplonas y pertinaces ediciones de Cátedra y sus múltiples hijuelos, siento decirlo.

Los dos libros finales necesitarán también de mayores explicaciones; difícil y serio el de Cuesta Abad –la abada que se reproduce me la regaló Aurora Egido–, sobre terreno denso y siempre necesitado de recorridos como el suyo.
Y el último regalo de Bartleby editores para romper fronteras poéticas, rotas ya en otros lugares, pero que no saben cómo traspasar la dificil aduana de las lenguas naturales.

viernes, 24 de septiembre de 2010

La Discreta, editorial "independiente"



Entre las editoriales independientes que conozco, La Discreta es, sin duda, la más activa, simpática e interesante. No creo equivocarme si digo que surgió de la mutua simpatía e intereses de un grupo de profes de enseñanza media o secundaria (¿cómo se llamará ahora?), igualmente interesados por la creación. Se deben mantener por el viejo sistema de las suscripciones de los "socios", a los que envían todo lo que publican e invitan a todo lo que hacen. Su catálogo ya empieza a ser largo y variado. Hoy por la mañana me han llegado los dos últimos libros, y aprovecho que uno de ellos es el de "Los papeles secretos de la Discreta" para dar noticia de su quehacer e incluso copiar un par de páginas de ese divertimento, que tanto espacio concede a la literatura lúdica (Palindromos, monovocálicos, poesía festiva...) Muchos más detalles en su propia web


Junto con otras noticias y el catálogo completo de sus publicaciones, que incluyen disco y música.
En fin, he aquí un fragmento de un relato monovocálico (en "0", los hay de las cinco vocales), digno de Perec o de alguno de sus mejores discípulos española, por ejemplo de PM (se debe pulsar en la página para agrandar el texto, si se quiere leer mejor):


Y he aquí otra página (un fragmento) de hacia el final, en la que se aconseja la suscripción...


domingo, 12 de septiembre de 2010

Nuevo programa de un encuentro sobre libros y mecenas

En efecto, 14, 15 y 16 de setiembre, dentro de unos días, se va a celebrar en Nueva York el encuentro del que da razón el programa, distinto del que en su momento se había anunciado, en varios aspectos.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

La biblioteca de Quevedo



Cada vez estamos más cerca de reconstruir la biblioteca de Quevedo, al menos una parte sustancial. Para hacerlo, dos procedimientos caben: el de la investigación textual y el de la investigación de campo. La investigación textual nos muestra el indicio de textos leídos, citados o anotados por Quevedo; puede que no fueran todos de su propiedad –sabemos por ejemplo que manejó grandes bibliotecas de la época, privadas–. A partir de la cita, se supone que el autor poesía el libro y, por tanto, podemos conjeturarlo como de su biblioteca.


El segundo procedimiento, que se debería armonizar con el primero, recoge de bibliotecas y centros de documentación de todo el mundo los ejemplares firmados por el autor, a veces anotados también, ya que esos eran dos hábitos usuales en Quevedo; como la excelente colección que guarda la Biblioteca Menéndez Pelayo de Santander, minuciosamente trabajada por María José Alonso (véase su artículo en este enlace  ); la relación, que nos lleva a Kansas, Moscú, Praga, Londres, Varsovia.... (bibliotecas que conservan libros de Quevedo) y que en Madrid tiene especial estación (tanto por los que hay en la RAH como, sobre todo, por los muchos que conserva la BNE, todavía sin inventariar). La relación ha sido a veces completada por los índices del célebre monasterio benedictino de San Martín, a donde fueron a parar buena parte, cuyos fondos se pueden perseguir también (a través del catálogo de fuentes que realizó el equipo que dirige Virgilio Pinto). De los índices de San Martín existen por lo demás, nuevas copias, que se necesitan contrastar con las ya estudiadas.


Sobre esas listas trabajaron Maldonado, Crosby, Lía Schwartz y otros investigadores. En fin, las nuevas y jugosas colecciones documentales que provienen directamente de Quevedo (inventarios a la muerte del autor, papeles trasmitidos de generación en generación, papeles allegados por Fernández Guerra...) aportan varias listas de libros de Quevedo. Solo hace falta realizar ese trabajo con cuidado, dedicación y conocimiento.