Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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sábado, 28 de abril de 2012

Limoneros en el valle de Santalla


ilumina la luz de los limones
el muro donde están las azaleas
al abrigo del valle hacia el que mira
cómo vienen y pasan las tormentas

Santalla se ha llenado de colores
dulces huelen las hojas de la higuera
los laureles que cercan el ferrado
sus ramas han alzado al aire nuevas

Y sigue el limonero derrumbado
el tronco roto y en las ramas yemas
esperando que el sol cada mañana
los amarillos de su luz  encienda.

La casa está vacía. El fuego dentro.
Para la noche, cogeré más leña.

La ría de Cedeira

viernes, 26 de agosto de 2011

Hacia el final del verano

El temporal en el valle de Santalla

El temporal que atravesó los valles
ha dejado cosecha de avellanas;
he tenido que recogerlas pronto
para que no se pudran con el agua;

higos también cayeron y limones,
soles maduros que en la hierba aguardan
a que los lleve dentro y ponga en fuente
que perfumen la luz dentro de casa.

Agosto se termina, dice el viento,
setiembre asoma y el otoño avanza;
las hojas diminutas de los guindos
son las primeras en vestir doradas.

Habrá que recoger; y despedir
los mares que vinieron a las playas.



lunes, 25 de abril de 2011

"Con una rama de celinda en la mesa...."


Con una rama de celinda en la mesa
trabajo frente al valle de Santalla,
he preparado fuego por si llueve
y el sol de abril la niebla no levanta.

Cruza el halcón a veces, navegando
la ribera, el valle, la nube, la montaña;
mis ojos lleva  allí donde se pierde
y todo queda aquí cuando se marcha.

El cedro y el ciprés y la secuoya
han fijado el paisaje en la ventana
y ven el horizonte de los vientos
la lejanía donde ya no hay nada.

¡Recuerdo que en el arce tanto puse!
El de las hojas frágiles doradas.



Ramos de jardín, con sus limones


El jardinero ha tenido mucha tarea. Los comarcanos cuando van al campo siempre dicen que van a “cortar” no a arreglar, plantar, etc.; casi siempre van “a cortar”, y corta sin piedad con el fouciño. 
Cuando se lleva tiempo en esta tierra, se entiende. 
Dicen que esta zona –el último rincón peninsular– tiene uno de los mayores crecimientos vegetativos de Europa, es decir, que es una selva en la que uno ha de imponer respeto a base de tijeras. El rapsoda metido a jardinero cometió varias temeridades de novato hace tiempo, tales como plantar una glicinia, varios árboles, una parra virgen.... Cada vez que vengo, la glicinia ha asaltado el horreo y se lo está tragando con sus abrazos; la parra virgen ha subido al tejado, lo ha recorrido y baja por la otra parte de la casa buscando más obstáculos que cubrir; el pino que me traje del rastro en un tiesto pequeño amenaza con caerse y cortar la carretera; la secuoya que me regalaron mis compañeros de Edad de Oro hace pocos años, tiene un diámetro de mas de un metro y alcanza los quince de altura; el cedro del himalaya que se regaló mi hijo debajo del brazo envuelto en un periódico, ve desde sus quince metros todos los rincones del valle de Santalla; el castaño que plantamos en un pispás Mario y yo, es el inmenso palacio del jabalí.... El jardinero ha de limitarse a mantener un relativo control sobre lo que pasa alrededor. 

Cuando ha logrado ese control, puede pasar a la fase de disfrutar de lo que no amenaza colosalismo: lirios cerca del mar, muy difíciles de conseguir; variedad de camelias, entre las cuales la alba plena –mario lo dice en latín, mejor– bellísima; mil tipo de hortensias, azaleas, olorosas, fucsias; permanencia de los heliotropos –esto es cosa nuestra, no de los cedeireneses, que no suelen conocer la planta–; es decir: la plenitud de las floraciones primaverales, que se van a ir sucediendo naturalmente: deutsias, celindas, fucsias, los primeros botones de los guindos, la suculencia verde de los avellanos....

He ido casando flores para hacer ramos. Hay que ver qué buenas migas hacen las celindas y las camelias, por ejemplo; casan blancos y contrastan las varitas con los rosetones: he hecho varios ramos, uno encima del piano, otro en la mesa de trabajo.
Y también he empezado a utilizar las olorosas; para empezar, abrótano macho para los mosquitos. No creo mucho en ellas, pero les voy a dar otra oportunidad. Y no tengo ruda –la tuve–, que sería probablemente la mejor: pero la ruda aleja mosquitos.... y humanos.
A ver.




martes, 24 de agosto de 2010

Romances noticieros

valle de Santall
Belinda en el Valle de Santalla

Por el valle de Santalla
con Belinda voy soñando;
la rima de este romance
la ponen sus ojos garzos,
que cuando miran asaltan
y cuando se van los llamo.
Estos surcos amarillos
que el tiempo trazó en mis manos
Jazmín de invierno
arrugas del corazón
aún más los trabajaron,
por eso te miro, Belinda,
de lejos y de soslayo
con la voz de los suspiros
a la luz del desencanto;
con todos tienes palabras,
yo me quedo arrinconado.
Si me quieres, date prisa,
me quedan dos telediarios.

Santalla de verme así
se ha vestido de verano,
jazmines en los caminos
se trenzan por los castaños;
yo nada vi semejante,
¿también lo estaré soñando?

Valle de Santalla

lunes, 23 de agosto de 2010

Niebla de madrugada en Santalla



Niebla de madrugada en Santalla
Si pudiera decir     sencillamente
cómo va el corazón    de retirada
como la niebla azul    de madrugada
verías     que se apaga    lentamente

Verías     que se apaga    lentamente
la voz que te cantó    la voz amada
y que llega     la luz    trasfigurada
y la verdad es    que la vida   miente

Si pudiera enseñarte      llanamente
por qué la voz    va triste   va cansada
como la tenue luz    de la alborada
verías     que se extingue   fugazmente

Al cabo    canto todo     y digo nada
que la palabra  esconde  el verso siente 

lunes, 16 de agosto de 2010

FILOSOFÍA BARATA (de China destruida)

Niebla en Santalla, desde el porche (que es lo que se ve arriba) de Malde

1

tiende la red el pensamiento       lejos
y lejos        imagina claridades
imagina el origen       la razón
la secuencia casual        que nadie sabe

del tiempo       que atraviesa sin sentido
espacios infinitos      sin umbrales
¿de qué lugar anduvo       desprendido
qué y hacía qué nos lleva       por qué mares

como brizna nos mueve       qué hemos sido
naturaleza incomprensible       tierra
estrella       tiempo      luz      fuego      animales...?

Con nuestra vana inteligencia       vamos
a tientas          ¿quién evita que sepamos
la ignorancia final       de los finales...?



y 2



tengo tiempo     ahora   de pensar mi vida
pensar la vida es      ejercicio   casi
necesario    al llegar a estas alturas
desbrozando recuerdos     sueños    lances

con el objeto de alcanzar      quizá
un cierto grado de serenidad
que no permita     turbulencias propias
de la ignorancia    o el desconocimiento

     de lo que   de verdad   cada uno es
     consideramos    cierta    la premisa
de que lo que podemos conocer
de nuestras vidas     es    la verdadera

tarea   que tendremos que cumplir
¿sirve para algo esta sabiduría?

Lejanía en Pantín