Hoy he robado un beso, ha sido un beso
mutuo en el ascensor, mientras subía,
escapada de labios hacia el aire
en un instante de que sí y de vida,
de sangre que empujaba hacia la piel
y en tumultos de amor se precipita,
dulces aves que estallan si se encuentran
y la pasión se dicen a escondidas.
Y no sé si se puede relatar,
que ya nadie conmigo subiría
en las cuatro paredes de metal
sufriendo del espacio y de las prisas.
¡Sed lentos ascensores donde subo,
concededme la vida suspendida!