Cuando dejas de ser protagonista
todo se vuelve mucho más sencillo;
cumples los días sin guión alguno,
lees los versos gustando de su ritmo,
contemplas a su paso la belleza
sin que ansiedad desasosiegue el pecho
y puede que hasta te interese el tiempo
como espectáculo que cambia el mundo
para que siempre sea original
y vayas disfrutando del camino;
pero es difícil conseguir no ser
protagonista de la propia vida.
Porque, si no somos protagonistas,
¿quién escribe estos versos y qué somos?
La foto había de presentar la caída del sol el día de Santiago sobre la playa de Pantín, pero se colaron los pies del fotógrafo... No estaba pensado ese protagonismo que afea el paisaje... ¿afea el paisaje o qué?