Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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sábado, 25 de octubre de 2014

A más basura, mayores impuestos. Lo que PODEMOS

Para los madrileños –supongo que como para otros ciudadanos de lo que sea este país– la llegada de los impuestos municipales, que Gallardón impulsó para construir las pirámides de Egipto, encarecer la justicia, alargar las listas de los hospitales, pagar a los consejeros varios y otras lindezas de este tenor, suponen un motivo de profunda reflexión. Una vivienda media recibe el IBI y las basuras al mismo tiempo, por la bonita cantidad de 1000 euros (algo mas en mi caso, por ejemplo), lo que plantea problemas de subsistencia ese mes o el tiempo afectado por esa bagatela. Habrá que buscar restos de alimentos en las basuras del barrio, que tan caras nos son. Y eso que es un año de fruta barata, muy barata,como nos dicen los agricultores, que la convierten en basura.

Es evidente que la solución a la penuria de los madrileños normalitos en tanto discurre el otoño podría paliarse de modo harto sencillo si dispusiéramos nosotros también de unas tarjetas opacas de BANKIA, de las de uso normal en tiempos recientes, vaya, en las que por lo demás podríamos ir cargando las letras de otros productos de uso frecuente y necesario. Por muchas vueltas que le doy a la cuestión no encuentro el modo de cargar en esa tarjeta medio millón de euros: casi se agotarían las existencias del Corte Inglés en época de rebajas. De rebajas, porque el madrileño que no tenga esas tarjetas –o similares– no podrá salirse ni de rebajas ni de basuras. Lanzamos una idea para el Corte Inglés: "Rebajas para afectados por las basuras de Gallardón", y en vez de la semana fantástica que anuncie La basura fantástica, con un gran cartel, que ocupe la fachada, de Blesa vestido de marengo o de Gallardón hinchando un condón. Y a su lado, sonrientes, Fabra, Camps, Jaume Matas.... cantando a coro el "Perdona a tu pueblo, Rajoy".

Queda el espinoso problema de los condones que, ahora que se ha ido Gallardón, no acabo de tener claro de si son pecado o no y, lo que es peor, si se me va a aplicar alguna ley. Bien podría, si fuera el caso, ir, como fue Blesa, a los tribunales, trajeado de gris marengo, a pedir que se me satisfaga por el daño moral que se me ha hecho al rodear mis actividades sexuales de un halo de perversión. 

Volvamos a la basura –no creo haber salido demasiado de ella– y al IBI. Probablemente con las basuras y los IBIS de años pasados, con su monto creciente, se pudieron pagas las tarjetas opacas y otras generosas derramas por consejos de administración de bancos y empresas públicas: es evidente que a más basura, mayores impuestos. Dios mío, ¿y a cuánto les va a salir a los catalanes su basura? ¿Ya los valencianos? Y ya puestos a plantear dilemas de la España actual: ¿usará condones Camps?, ¿será pecado-Gallardón satisfacerse con la basura?, ¿Blesa y Gallardón departirán sobre sus necesidades morales, y en qué términos? ¿Cuál es la cantidad máxima de distracciones para pedir un indulto tipo Fabra o Matas?.... 

Cuántas perplejidades en estos momentos límites. Confuso ando y perdido. Da el tema para tanto. ¿Habrá tesis doctorales en marcha sobre los orgasmos de los consejeros al gastarse un millón de euros en la mayor de las opacidades? Las derramas, ¿son solo de basuras, de impuestos, de opacidades, o de lo propio en situaciones antigallardón? ¿Son delito los delitos? Y esos 17 años para un juez que se enfrentó a Blesa, ¿se indican con claridad en el código penal? Pero, ¿es el mismo código penal que manda a varios años de prisión a Pacheco, la trabajadora de la piscina, el ratero del supermercado....? No PODEMOS entenderlo.

PODEMOS pedir a alguien que nos lo explique. Claro que PODEMOS. Y cuanto más y mejor nos expliquen lo del populismo, lo de ya se verá, qué error y todos sus etcéteras, más PODEMOS. Y que luego sale rana; ya veremos entonces lo que hacemos; por el momento y precisamente por lo que nos explican que no PODEMOS es por lo que cada vez estamos más convencidos que PODEMOS. Esa sorda resistencia de la gente que barrunta que hace tiempo que nos están tomando el pelo y que ya no se cree más que lo que ve y le ocurre.


jueves, 27 de junio de 2013

Rosas que se pierden, con un tema de gal(l)ardón



será un problema conseguir besarte,
vigila gallardón nuestras miradas;
acudiremos al remedio antiguo,
al rincón del  Retiro entre las ramas;

ya sabes, en el roble de las penas,
que nos oculta, nos protege y calla;
yo con las manos que de ti se llenan, 
tú con la blusa azul desabrochada;

al llegar, sin que nadie se dé cuenta,
te quitas pantalón, sostén y aguardas,
haces como que miras a lo lejos,
en realidad vigilas a quien pasa,

vayamos a que allí nos localicen 
de rouco los esbirros    o del papa.


Este año no di a mis lectores muestras de la Rosaleda (del Retiro, en Madrid), ahí van algunas, para que no se pierdan








 

domingo, 26 de mayo de 2013

Gallardón vigila las braguetas. Malos tiempos


No se puede decir en poesía
“tienes las suavidad de las petunias”,
gallardón, que vigila las braguetas,
se lo cuenta –sabemos– a los curas.

Te vas a un hospital, sale lamela
y te dejan el mal y que lo sufras:
que el dolor que proviene de los “vicios”
mucho antes lleva al cielo si perdura.

Mas, ¿sabrá gallardón qué es una paja?;
no le expliquéis los movimientos nunca,
que ignore turbulencias de pasión
y no saque una ley “de polla dura”.

Que en las aulas se explique religión,
la doctrina de amor sencilla y pura.



miércoles, 8 de mayo de 2013

Iniciativas

Oponerse a la invasión mercantil, a la oleada de despropósitos que se encadenan desde lugares despersonalizados e inaccesibles donde se detentan –lo uso apropiadamente– los hilos del poder es muy difícil: a quienes lo intentan se les desplaza inmediatamente a lugares de la extravagancia o de la extrañeza, en donde se convierten en espectáculo exótico para ser admirado y no compartido (manifestaciones, desahucios, pobreza y miseria, exclusión social, marea blanca o marea verde....); es decir el propio sistema ha generado ya los mecanismos para expulsar a quienes se aventuren a ser críticos o, lo que es peor, ha generado el sistema para engullir esa crítica como un ingrediente más de una sociedad que se proclama liberal, pero que es escandalosamente corrupta e injusta. 

Hasta la corrupción, que corroe prácticamente a todas las instituciones de este país –empezando por la Universidad, en la que trabajo– se ha convertido en gracia y chispa de los telediarios y viñeta de las portadas. Incluso esta breve nota podría aparecer en lugares de información oficial, en programas culturales, hasta en boca de patricios tan peligrosos –tipo Gallardón y semejantes–, como algo ya inocuo que circula lejos de los impresionantes índices de ventas, audiencias, porcentajes y demás, es decir que se coloca en el lugar de "no tiene valor" ( = 'no tiene porcentajes', 'no vende', nosotros te lo ofrecemos como 'noticia curiosa' que tú ves desde fuera).


Resultan fáciles de combatir las minorías en ese contexto: reconvertir las protestas básicas –hipotecas, desahucios, suicidios, emigración, paro...– en noticias de los telediarios, tertulia a la hora de mínima audiencia, curiosidad de programas de cotilleo, etc.
Contra esa marea invasora y depredadora hay que intentar luchar en todos los frentes, a diario y sin descanso, para ver si se erosiona mínimamente. Y esa es una de las razones por las que concedo esta humilde tribuna a una de las iniciativas mejor logradas en este sentido: la de la creación del periódico LA MAREA, "impulsada por lectores y extrabajadores del Diario Público". 
Ahí queda. Y no hace falta que la marejadilla contra la gran marea sea aburrida, triste o anodina; más bien al contrario. Yo termino en flor (convolvulus sabatius):

miércoles, 8 de agosto de 2012

De velas, rosarios y pezones


Que no aparezca Gallardón, espero,
con una vela y un rosario, mientras
escribo hermosos versos indecentes
que te van desnudando, vida mía;

que no te vea los pezones rosas
ni la larga avenida de tus  muslos
que no te escuche si me llamas dentro
y no confunda rezos con gemidos,

no vaya a ser que ponga mis caricias
en una de sus leyes  y no pueda
volver a deslizar mis dedos entre
tu ropa , y mis labios por tu piel

me condenen a juicio multa cárcel….
Que no aparezca Gallardón, mi vida.



martes, 24 de julio de 2012

Gallardón, un iluminado fundamentalista


Aquella frase tranquilizadora de Rajoy (“vamos a gobernar para todos los españoles”) no va con Gallardón, un iluminado fundamentalista, que va a convertir en delito lo que piensan y admiten al menos la mitad de los españoles. ¿Nadie le ha dicho que eso es precisamente gobernar contra los que no piensan como él?
Si Gallardón hubiera nacido en Irán, en China, en un país esquimal, en los emiratos árabes.... aplicaría con rigor las penas correspondientes que en otros contextos se basan en otras creencias, porque se hubiera educado en una escuela de aquellos lugares, le habrían inculcado aquellas ideas y habría asistido a las prácticas de esas sociedades. ¿No puede imaginarlo?
Es lo peor de las personas que se creen cultivadas porque se han adherido plenamente a las creencias históricas de su pueblo, las que le han imbuido en su medio, familia, colegio.... y que, una vez adquiridas, desde esa misma creencia y doctrina, las justifican, para cerrar el círculo doctrinal y condenar todo lo que es ajeno a su miseria humana: la de vivir encerrados en un dogma, desde el que juzgan todo lo que les rodea. Es tanta su estrechez cultural, tanta la ceguera intelectual, que no sabe darse cuenta de que en nuestro contexto cultural europeo lo que él va a convertir en delito es razonablemente admitido. Gallardón lapidaría adúlteras, ejecutaría penas de muerte, permitiría la ablación, aconsejaría penas corporales a mujeres atrevidas.... bastaría haberle educado en cualquiera de los lugares donde la ley apoya esas prácticas y dejar que su natural fundamentalista obrara.
Una segunda consecuencia de tan curioso comportamiento queda clara después de las declaraciones del líder socialista –y es lo que piensa mucha gente que va a ocurrir–, los sujetos políticos se encargan de zarandear a nuestra castigada sociedad, ahora ya no solo humillándola económica y laboralmente, también sometiéndola al vaivén de sus ideas: vendrán los socialistas y cambiarán la ley, y lo que no ha sido delito durante los cuatro años pasados, que fue luego delito de, pongamos, febrero del 2013 a junio del 2015, ya no lo será de nuevo en mayo de ese mismo año.... ¿No dejarán que la gente pueda obrar libre y personalmente, sin comprometer con ideas propias las vidas ajenas? Es condición de los ultras precisamente obrar de ese modo, de manera que será inútil intentar convencer a Gallardón y su círculo de ultras de que “el otro” puede pensar de otra manera; pero españita había empezado a ser un país moderado, no de ultras enfrentados, lugar hacia el que parece que nos llevan a marchas forzadas, los ultras precisamente.
Una contestación “ultra” de signo contrario sería, por ejemplo: vamos a convertir en delito la deformación de la educación cuando pasa por creencias religiosas y a pedir penas y condenas para los que lleven a sus hijos a hacer la primera comunión o a los que salen en procesión con escapularios gritando vivas a la virgen. Y utilizando las propias declaraciones de Gallardón: “No sé cómo hemos podido vivir tanto tiempo soportando esa barbarie deformadora de la condición humana”.
Una posición moderada es la que permite que personas, grupos, etc. ejerzan libremente según sus creencias, sin pensar que el aborto razonablemente consentido, va en contra de mis creencias; o que la educación religiosa de tono ceremonial aparatoso va en contra de mis principios; y así en multitud de casos (que pasan por las uniones de parejas de todo tipo).... Argüir con las propias creencias en la mano –como hace Gallardón y quienes le apoyan– es suponer que todos hemos de tener y defender esas creencias: vanidad, falta de un mínimo de conocimiento histórico, ceguera ideológica, fanatismo.
Que ocupe el ministerio de justicia un individuo con esas ideas es para echarse a temblar. Sería mejor que Rajoy le nombrara obispo y le diera una parroquia lejana con muchas monjas.

viernes, 3 de febrero de 2012

Abortos políticos

Se estrenan mandatarios; y el mandatario mayor señala en su discurso de Génova que va a gobernar para todos. ¡Qué bien! Quienes no pertenecemos a esa casta en estado puro, sino que por ella transitamos cuando nos afecta alguno de los asuntos que ellos tutelan, tenemos el privilegio de poder opinar, además de desde nuestra propia ideología, con los ojos de lo que vemos, desde la objetividad de la vida cotidiana; no necesitamos, como la llamada "oposición", hablar para decir siempre que el otro tiene mocos, es feo y cuando baila pisa a su pareja; de manera que en ese contexto puedo señalar tranquilamente cosas como que Rajoy habla correctamente y dice las cosas con bastante claridad; que Gallardón cuando era alcalde plantó perales silvestres en mi calle y la hermoseó; que me parece de perlas que el nuevo ministro de humanidades hable tantas lenguas; y de la misma manera cuando me refiero al campo contrario: alabo la manera coloquial de expresarse Rubalcaba, me gusta que una dama como la Chacón empuñe la bandera de los logros sociales, comparto con IU la constante preocupación por desahuciados de todo tipo... 
Parece que algo tan sencillo como ser normal es incompatible con ser un político. Hace ya tiempo que en este blog se gritó que el político debería ser persona de tránsito y no carrera de poder. Y que en ese tránsito es mejor la austeridad que los Audi, las carteras de piel, las dietas desorbitadas y demás provocaciones a mileuristas y parados.
Pero hete aquí que quienes gobiernan "para todos" se van a lanzar a legislar. Y no lo van a hacer sobre hechos puntuales que afectan a personas y clases maltratadas o en precario, lo van a hacer "ideológicamente", es decir, para todos, los unos y los otros, y sobre  temas que –y eso lo saben los niños– dividen en mitades a Españita. De manera que sale a la palestra Gallardón, el de los perales silvestres de mi calle, y dice que "nunca se ha sentido más progresista" que con la nueva ley que adereza sobre el aborto, de manera que quienes no piensen como él –la otra mitad de esta sociedad, quizá incluso más– no son progresistas, son retrógrados asesinos. Independientemente de cuál sea mi ideología y pensamiento al respecto, fácil es adivinar que su acción, además de torpe e insultante con quienes no piensen como él, va a ser motivo de profunda discordia. Podría llevar todo a sus últimas consecuencias y seguir con los matrimonios del mismo sexo, los divorcios, la enseñanza religiosa.... De su mano nos iríamos, "con flores a María" a la guerra civil. 
La coletilla final no tiene desperdicio: esperemos a que los gobernantes actuales sigan siendo tan torpes como Gallardón o quienes le impulsan (¿cuatro años?) y cuando vengan los opositores volvemos a legislar de otra manera: cuatro años de aborto y cuatro de abstinencia, cuatro de matrimonios heterosexuales y cuatro de otros, cuatro años de clases de religión y cuatro de clases "cívicas", cuatro años de BNE así y cuatro asá; etc. 
Se dirá que tienen derecho porque han ganado las elecciones. No, no lo tienen, por eso he aludido a la perorata de Rajoy en Génova el día de sus mieles, cuando dijo o se le escapó el "para todos". Hace falta también no desgobernar para todos. 
Las leyes que se puedan dictar desde la ideología y que afectan de modo tan crucial a la variedad natural de una sociedad compleja, como la nuestra, van directamente a la confrontación: los gobernantes no deberían imponer criterios ideológicos sobre conductas personales que no afectan personalmente a todos: los que abortan, los que se casan con la pareja que quieren, los médicos que no quieren practicar el aborto, los que se se separan o se rejuntan, los que se embarazan una noche de verano debajo de los perales silvestres de Gallardón, etc. 
¿Podría nuestra clase política, antes de irse dentro de cuatro años con pensión vitalicia, jubilación y cartera llena no dejarnos en un campo de batalla? ¿Podrían ser más cuidadosos con lo que piensan ellos, sus votantes los que no lo son? ¿Podría alguien decirle a Gallardón que es un torpe retrógrado?
Y si ahí pasamos a la enseñanza....¡Bueno! Tema para otro comentario.
Malos tiempos nos traes, Gallardón.