Los humanos van creando soledades
alrededor, Vicente, sin remedio,
conservan solo trastos de buhonero,
mientras que les devora la ignorancia;
barruntan que algo se les va y quisieran
o conseguir o ser otro artilugio
que sobreviva cuando –siempre– mueren;
llaman a su invención, a veces, “arte”.
Los humanos, que somos, y pensamos
–eso es lo malo–, que construimos sin,
en el vacío, en la imaginación,
con las habilidades del espíritu,
como este poema en que te inquiero y pido,
Vicente, compartir perplejidades.