Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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miércoles, 12 de enero de 2011

Algo más sobre Páez de Castro. Humanismo comprometido

Este humanista alcarreño que compartió tareas con lo más granado del humanismo europeo non deja de deparar sorpresas, y aun habrá más, pues su nombre salpica la documentación histórica en Roma, Trento, Bruselas.... Ya hemos dado noticia diversa en otros momentos de este cuaderno, aportando incluso documentación desconocida. Quisiera ahora añadir algo más sobre un  un manuscrito de su propiedad y en parte de su letra, el   de la BNE, conocido en parte, pues en 2006 se publicó la versión de unas páginas de Plutarco sobre préstamos, logros e intereses. No he podido tener acceso todavía a una tesis doctoral, al parecer inédita, sobre Paéz; en todo caso el comentario que añado es para la descripción total del ms., primero, y para otorgarle algún tipo de valor histórico después. Véase lo más importante en
 http://www.archive.org/details/1cartadeljuanpae00paez

Ante todo hay que remachar su autenticidad, pues va precedido (f. 1) nada menos que por una nota de Uztarroz, que lo señala, seguida de  Gayangos que señala que fue comprado en Toledo a los herederos de Bartolomé José Gallardo. Todo autógrafo. De manera que parece que se pusieron de acuerdo los tres grandes bibliógrafos para certificar su autenticidad. 
He aquí su contenido: 

Manuscrito en 4º, que se abre con la “Suma de los reyes de España, desde el rey don Pelayo” (f. 2-13; en blanco los f. 14-16), copia en limpio, aunque con múltiples lagunas en el texto debidas a perdida de hojas con texto; así el f. 20 copia un fragmento del Dotrinal de caualleros sobre las behetrías, al que siguen otros de Alonso de Cartagena y sobre la descendencia del infante don Fernando de la Çerda (f. 22-3). “Embaxadores y otros ministros del rey cathólico” (f. 25-8); el f. 39 recoge una interesante memoria de los libros que se pueden comprar en Venecia (otra letra, algunos llevan fecha 1565, lo que indica que el manuscrito fue manipulado en fechas más tardías). La portadilla del f. 30 anuncia Libro para conoscer los cauallos y Cartas entre el Comendador Griego y doctor Villalobos y, después de un f. en blanco (el 31) copia la Regla para conoscer los cauallos y mejorar las casta dellos ordenada por Gonçalo de Ayora de Córdoba (f. 33-40v), que lleva correcciones autógrafas de la misma mano que el texto. Sigue, con otra letra, “El dotor Villalobos al comendador Fernando Nuñez” (f. 40v-42v). Añade, con una medio portadilla “Nombres de linajes cuyos escudos están en el libro del señor Car[denal?] de Burgos” (f. 43-52). Y siempre con la misma letra que había comenzado a escribir en el f. 40v, “Al muy magnífico señor Francisco de Erasso secretario de su majestad real y de su consejo real. El doctor Paez” (f. 53), cuyo prólogo, de letra de Páez es el f. 53-v, pero que termina con el fragmento del f. 60; y cuyo texto se hace copiar por amanuense (f. 54-56v), pero con pequeñas enmiendas del mismo Páez. F. 57-58 en blanco y f, 59 portadilla de la traducción de Páez antecopiada. Es nuevamente Páez quien saca notas del fuero de Alarcón (f. 61-65 con su letra, que cambia inmediatamente, hasta el f. 68). El ms. termina con una “Oratio de recta puerorum...”

¿Y  por qué en 1556, desde Bruselas, Páez enviará al poderoso secretario Francisco de Erasso estas hojas sobre préstamos, logros, intereses y demás? Empieza así la versión de Páez (transcribo directamente del manuscrito y modernizo todo): 

Revolviendo los títulos de las obras de Plutarco encontré con este tratado que intituló “Que no se debe tomar a logro”; y por ser el autor tan prudente y de tanta autoridad y tan acertado en muchas partes de su dotrina moral, quise ver si aquellos tiempos eran en algo semejantes a estos. Hallé tanta conformidad en la miseria y perdición que pasos, y en los daños que se acarrean por tomar dineros a interés, que parecía haberlo escrito ayer. Assí acordé trasladarle en castellano para V.M. conociendo que sería a su gusto, según que entendí hablando a V.M. algunas veces en esta materia. Que cierto no he visto quien así tenga entendida y calada toda esta máquina de los cambios como V.M., si por su buen natural como por la mucha prudencia que con el gran uso ha alcanzado. El presente es pequeño pero v.m. juzgue que Plutarco quiso remedar a naturaleza, la cual se ingenió  muchas veces de reducir a poco peso y cantidad cosas de gran precio.
Está trasladado en latín y menos mal que otras obras de este autor, pero quien lo cotejare todavía hallará algo mejorado. Como al principio, que por trasladar “de goteras” dijo “de prado florido”; y adelante trasladó “madero” por “toca”, con la cual escapó Ulises cuando arrojó la ropa que le dio Calipso, y otras algunas cosas desta manera. Todo es poco, mas sera como fruta, entre tanto que se concluye el tratado que escribo para mi señora doña Mariana, initulado “De las señales por donde se han de conocer las enfermedades del ánimo y cómo se han de curar". El cual, si no me engaño, será cosa provechosa........ [y sigue. Véase otra transcripción: ]
http://books.google.es/books?id=XEsf9WY-qykC&pg=PA146&lpg=PA146&dq=Paez+de+Castro&source=bl&ots=FdBwIVjkw7&sig=ch28mOiOJlatHSlAP1HJ4V36e8w&hl=es&ei=7iUuTe6_MYGR4QaFuPSjCw&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=8&sqi=2&ved=0CFYQ6AEwBw#v=onepage&q=Paez%20de%20Castro&f=false
En Bruselas primero de agosto de 1556.



La versión no deja de aludir a la ruina de poderosos e incluso reyes, que terminan arruinando la hacienda y la de sus vasallos: Dice una cosa que V.M. verá ser muy cierta, que es que los ricos son los que toman a logro, puesto que se ha visto que los más poderosos reyes del mundo vinieron por este punto de perder más que reputación...
Era pertinente, era importante, era fundamental en aquella situación histórica, cuando Felipe II vendía todo lo que se le podía vender para conseguir, dinero, armar la flota, enviar tropas.... y endeudarse. No es humanismo inocente, desde luego; al contrario. Poco después difundirá Busto de Villegas su famosa protesta por la venta de vasallos –que procede de la misma situación–; al fin y al cabo era la misma doctrina de los grandes teólogos hispanos, como la  "Instruzión del padre frai Diego de Vitoria en razón de las mercadurías que se venden a fiado” (firma también fray Domingo de Soto, en el ms. 17477 de la BNE, f. 14v-5).

El humanismo del s. XVI fue, casi siempre, humanismo comprometido.