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| camedros |
Rafael Osuna señaló la riqueza de "bodegones literarios" en la literatura clásica española, en un hermoso artículo de Thesaurus, del BICC, en 1968, que ahora cuelga de la red.
Traigo uno de esos bodegones –no pudo Osuna citar todos, claro– de Jerusalén Conquistada (Libro XVII, reproduzco la ed. de Sancha).
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| napel |
Lo mejor, ahora, es que podemos no solo anotar la definición léxica, sino encontrar e ilustrar con su imagen. Los nombres, en efecto, ocasionaron bastantes quebraderos de cabeza –particularmente los "minosoles"– a los lexicógrafos (V. BRAE, 28 [1948]; Isaías Lerner lo anota como arcaísmo léxico del español de América). Hay que insistir en que muchas veces el buen Lope utilizaba, al igual que Polianteas, repertorios de botánica de la época; aunque era un fino conocedor de plantas y flores. De hecho en esta sencilla entrada al bodegón hemos ilustrado algunas de las denominaciones más difíciles, como camedros, napeles y balsaminas. A veces se trata de pequeñas deformaciones fonéticas que indican el uso de Lope de repertorios latinos, así por ejemplo, la "altamisa" o "artemisa", el abrótano pareja de la santolina. Y el "penses" será sencillamente nuestro actual "pensamientos". En otros casos la búsqueda léxica ha de seguir otros caminos –quizá vía Font Quer–, como el de la última ilustración, que indica que las balsaminas son una variedad de las "alegrías", aunque en otros lugares se aluda a una variedad de "camelias".
En todo caso, nada que envidiar los bodegones de Lope a los de Juan Van der Hamen.




