Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 30 de abril de 2018

La transición


parece      cada vez          que hay    más basura

animalitos sueltos               y en manada

no me explico     por qué se ensucia todo

los jueces       y el pepé         todos engañan



las cosas que más duelen       se repiten

el tiempo     volverá       como si nada

funciona mal la historia      tantos postres

postre de zoilo             crema catalana



la gente         se organiza de otro modo

adolescentes jubilados        trazan

fronteras      con banderas y canciones

soria    que lleva     escoltas en canarias



no tiene por qué ser la historia     simple

dice Munir             la transición se acaba

jueves, 26 de abril de 2018

De las cocinas naturales

Nadie hace mejor las berenjenas que los chinos
La ventolera de cocina, cocineros y demás se ha ido acrecentando, quizá por eso me resisto a seguir mi inclinación natural a trajinar con manjares y recetas; pienso que la hora de mayor audiencia en casi todas las TV se trata de manera sistemáticamente frívola. Casi mejor, habida cuenta de la degradación de "Informe semanal", que tiene pretensiones de ¿sería?  Pero, ¿qué es lo que no ha venido degradándose sistemáticamente en nuestro entorno? Con la habilidad, además, de que nadie se percate –eso es la diplomacia del sistema capitalista o neoliberal, como se quiera llamar– y varios millones de españoles no acusen la degradación de la cultura, la sanidad, la información correcta, la educación, el sistema judicial, el sistema de urbanización, el incremento salvaje de las grandes compañías (agua, luz....) etc. Lugares hay en donde sí se ve, todavía, algún tipo de lucha: lo hay en el nuevo periodismo libre –creo que merced a los artilugios informáticos; lo hay muy tímidamente en alguna cadena de TV, obligado es citar la sexta, obligado es citar la marea blanca; quizá lo que hacen ayuntamientos como el de Palma (¡cables de alta tensión enterrados!, zonas urbanas acotadas....), el de Madrid (aunque sigue subiendo el IBI de modo incontrolado), no conozco muy bien el de Barcelona, etc. pero posiblemente están intentando poner coto a la mercantilización absoluta, que nos ha traído el gobierno del PP, el gobierno de los ricos para los ricos y caiga quien caiga. 



En ese contexto, cocina, Bustamente-Bisbal (¿cuándo van a dejar de entregarles cinco minutos en cada "Corazón" de TVE), confección, bailes folklóricos, etc. son la golosina para mantener entretenidas a las gentes.


Digo todo esto a costa de la cocina, en donde he andado de aquí para allá durante los últimos tiempos; primero por una cuestión relacionada con la cocina china, de enorme calidad y variedad cuando es buena –como la española y otras–, que está alcanzando en Madrid un cierto grado de excelencia, sobre todo porque mantiene y fomenta lo que siempre, dicen, fue característica suya. No es cosa a estas alturas de entrar en más detalles, incluyendo el rosario de excelentes comedores chinos en Madrid capital, a uno de los cuales (el restaurante Sichuan) pertenecen las fotos de esta entradita.


Lo otro es por la reverencia continua a modos de cocinar que eligen lo que está lejos y sabe regular frente a lo que está cerca y era, cuando se hacía bien, el curso del producto natural, vendido en el mercado, cocinado fresco y servido en la mesa cada día. Dicho sea en el tiempo de las almadrabas, las naranjas y los espárragos, cuando se avecinan (¡oh gloria!) los gazpachos. De ese cariz las pastas o los zumos, verbo y gracia. Frente a las pastas industriales y los zumos de no se sabe qué exactamente, ofrezco –lo hice ayer– el plato vegetariano con guisantes guisados (pimientos, cebolla, puerro, zanahoria....) y luego pasados por la sartén en la que se ha  batido un huevo, que servirá de base a ese plato. Entre nosotros se prefería esa base –la del huevo, a veces discretamente enharinado– para lo que luego se presentaba a modo de coca o pizza, que tenía sus lugares (la costa mediterránea).
No me digan que no me ha servido la canción con mandil para atacar a la mercantilización e industrialización de la vida natural. Anduve el año pasado en países como Finlandia, en pleno verano, en donde tomarse un tomate o una ensalada era un imposible, y en donde vendían las frutas por unidades (una naranja, un euro).
Que esto se quede así.

La nueva antología de la poesía española de los siglos XVI-XVII


Clásicos Hispánicos va a publicar uno de sus números atrasados, el 43, que lleva ese título, en el que se ha cambiado lo de "poesía del siglo de Oro" por el más neutro que indica los siglos. Ha sido un proceso largo y algo complicado. Todavía Carlos Fernández estará imaginando su cubierta, que prometo avanzar; pero la edición está por fin terminada. Lo que sigue es la nota sobre "esta edición" que preceden al texto, en el que se cuenta la historia de la edición –daré a conocer también el índice detallado– y algunas cosas más.



Esta edición

Toda antología sacrifica tanto como selecciona. En este caso ha sido mayor el sacrificio que la selección, pues se trataba de hacer realmente accesible nuestro tesoro poético clásico a un público lector medio. Téngase en cuenta que no se ha podido dar cabida a todos los grandes poemas —en el sentido de «extensos»— de la época (églogas de Garcilaso, epístolas de Aldana, grandes creaciones de Góngora, toda la poesía épica...).
Obviamente, he intentado seleccionar los mejores textos, aunque no siempre existen ediciones actuales a las que acudir, de modo que, a veces, muchas, he leído y cotejado fuentes originales. Tanto en uno como en otro caso, he modernizado los textos según criterios convencionales de las ediciones al uso, es decir, sin dañar su estructura fonológica. Por lo general, me he servido de los sistemas de puntuación de las ediciones modernas más fiables, pues no parece este el lugar para enmiendas e innovaciones de mayor calado, aunque la puntuación es el aspecto en el que más he intervenido. En muchos casos, ofrecemos textos que están siendo objeto de largos y sesudos estudios de crítica textual o de interpretación filológica.
Para la ordenación del conjunto se ha seguido la parte I de esta antología, es decir, la teoría histórica, pero en cada apartado se ha procedido a una ordenación cronológica generacional, por año de nacimiento, con pequeñas enmiendas para no desbaratar la propia historia. Por ejemplo, hemos colocado a Carrillo y Sotomayor al comienzo del periodo barroco —pues todavía seguimos llorando su temprana muerte—, cuando Góngora ni siquiera había dado a conocer las Soledades y el Polifemo. Tales enmiendas son mínimas e imperceptibles.
Tanto las notas al prólogo como la bibliografía han sufrido constantes procesos de simplificación y allanamiento, para hacer accesible estos tesoros poéticos a mayor público, sin el erizamiento erudito. Semejante criterio ha presidido la anotación de los textos, en donde no suele faltar una indicación sobre su forma métrica, la recuperación de léxicos y alusiones históricas y una breve impresión de conjunto que permita abordar el poema con un mínimo sentido histórico. Este proceso de simplificación jamás ha ido contra la pureza del texto ni la calidad de la lectura: creo que son cosas compatibles.
El origen de esta antología fue otra que Espasa Calpe me encargó para su colección Austral, en donde durante los últimos años se editaba y reeditaba; tengo conciencia de más de veinte ediciones, pero que hace un par de años no renové y retiré de la editorial, en donde, entre otras razones, los derechos eran algo así como del 3% y “no los podían subir”, es decir, una cantidad ridícula que no compensaba –nunca lo compensó– el trabajo que comportaba, sobre todo ahora que quería renovar la edición, ajustar todo, añadir y suprimir, etc. Eso es lo que he hecho en la que ahora edito.
Muchas cosas se han cambiado, y otras muchas se han ajustado; son nuevas por ejemplo las entradas a Sa de Miranda, Jorge de Montemayor, Gil polo, Pedro Padilla, Melchor de la Serna, Ramirez Pagán, los poetas de finales del siglo XVII, etc.  Unas treinta entradas nuevas. He intervenido en prácticamente todas; en bastantes casos para incorporar los textos de Clásicos Hispánicos ––de los que más me fío–, de manera que los textos de Garcilaso son los de Ruffinatto y Maria Roso; los de Cervantes, son los establecidos por José Luis Fernández de la Torre; los de Cairasco (que es entrada nueva también) son los de García Linares, cuya edición está por salir en Clásicos Hispánicos, y así sucesivamente. En otros casos he seguido el dicterio de los mejore editores, de manera que sigo a A. Carreira en el  caso de Góngora, a Rejano en el de fray Luis de León, etc. Cuando faltaba la guía, en casos como el de Villamediana o el propio Lope (muchas veces voy a J.M. Blecua, pero es edición de impresos), he acudido a fuentes originales, que he tratado con cautela, ese es el caso, digamos, de Sa de Miranda o Lomas Cantoral, entre otros.

La vieja edición de Austral llevaba un apéndice, que hice con Mercedes Sánchez, mi querida y antigua discípula, apéndice que también he reconvertido como final, para que no se pierdan aquellos textos que ayudaban a entender el panorama y tampoco el cariño y afecto que siento por Mercedes. Y ello me sirve para traer a esta nota no solo el nombre de mi antigua discípula, que ahora y desde hace mucho trabaja en la RAE, es decir,  sino también el del grupo de alumnos que hace años trabajaban e investigaban conmigo en la Biblioteca Nacional de España, en donde realizábamos muchas, muchas tareas filológicas, y que andarán dispersos, idos como están a los cuatro esquinas del mundo (canción de Moustaky), porque la universidad española –mafia y decadencia– fue incapaz de retenerlos, prefirió en muchas ocasiones envenenar su camino: Luis Peinador, Pedro Rojo, Delia Gavela, Mercedes Sánchez, Elena Varela, Enrique Jerez, Pablo Moíño, Marta Ortiz,  Diana Eguía, Juan Escourido, Víctor Sierra, Jose Calvo, Paula Pérez,  Ana Garriga, María Salgado, Jose Calvo, David Castillo, Tibi…. Y así hasta más de una treintena. Es a ellos a quien dedico esta nueva antología.

Madrid, primavera (que no acaba por entrar) de 2018



Ilustro con dos libros recientes de CH, con la vieja portada de Espasa y con fotos de la última travesía por el Retiro, señoreado por los "árboles del amor".









P. J. P.


sábado, 21 de abril de 2018

Colombia en Madrid....


Muchas cosas últimamente de Colombia en Madrid. País lejano, desconocido para la mayoría, y sin embargo tan cercano por la pureza de su lengua. Es difícil mantenerse al día de lo que allí ocurre o de lo que nos dejó la historia común. En Madrid, sin embargo, dos exposiciones al menos nos recuerdan la riqueza de su historia y de su cultura. "Campo a través. Arte colombiano en la colección del Banco de la República" (en Alcalá 31, se termina esta semana). O la exposición de Beatriz González en el Palacio de Velázquez del Retiro (una de las sedes del CNARS). Distintas ambas; la primera de carácter histórico, en la imponente y compleja sede de este centro oficial; la otra, en las exquisitas y blancas naves del Palacio. Ambas, como se sugiere en uno de los prospectos,  se pueden acompañar de la lectura de "Cuatro años a bordo de mí mismo" (1934), de Eduardo Zalamea. 


A la primera ella pertenece la serie siguiente, "comisariada" sagazmente por Estrella de Diego, que ha roto todos los moldes –si alguno quedaba– de lo que era una exposición tradicional.


Merece la pena fijarse en las salas, los techos, las barandillas....., en donde todos los objetos cobran extraño valor, incluso las imágenes de las monjitas muertas, que mezclan de belleza, repulsión, tristeza, religiosidad.... y no sé cuántas cosas. ¡Esas coronas de flores en el cadáver de la anciana entregada a sus rezos! Quizá en esa extraña mezcla resida alguno de los secretos de la existencia. 


Lo rudimentario, ingenuo (naif), moderno, natural, etc. se dan la mano de sala en sala, casi al mismo tiempo, pues la exposición no distingue ya entre fronteras clásicas de arte, vida, realidad, etc. De hecho he empleado alguna vez uno de los objetos industriales que se expone (con su ruido de motor), como ejemplo de que la variedad de la existencia se corresponde con la variedad del arte actual.

Histérica, 1968, Feliza Bursztyn


Incluso juega con ellas, pues en este precioso cuadro ("Inquilinato", 1976, de Oscar Muñoz) que admira la gente (en tonos grises) no es una foto antigua, sino un auténtico cuadro:


Hablaremos de Beatriz González en otro momento.

viernes, 20 de abril de 2018

El primer poema castellano de Antonio Machado

Es posible que Machado llegara en primavera a Soria, pues en mayo de 1906 tomó posesión de su plaza de profesor de francés en el instituto, aunque no la ocupará plenamente hasta el curso que empiece pasado el verano. Mientras tanto, está rehaciendo su librito Soledades (1903), para volverlo a publicar como Soledades, galerías y otros poemas. En realidad el librito no estaría terminado del todo, ya que ha cambiado mucho: desaparece parte de su carga simbolista –aguas, fuentes, etc.– y asoman poemas más directos, descriptivos, incluso líricos. O si el libro ya se ha entregado a la imprenta, lo que nace ahora, en el último momento, sí que va a tener cabida en la nueva edición, la de 1907, y desde luego se va a continuar en su próximo libro, Campos de Castilla (1912). Y no solo va a tener cabida, sino que AM va a colocarlo en el arranque del nuevo libro, que lleva como primer poema "El viajero"; ha suprimido varios de Soledades, y en noveno lugar aparece "Orillas del Duero", tejido sobre pies de romances (no creo que se imiten los hexadecasílabos a la francesa, de tres hemistiquios).

La poesía es todo un compendio de lo que va a ser "Campos de Castilla". Hela aquí:

Se ha asomado una cigüeña a lo alto del campanario
girando en torno a la torre y al caserón solitario,
ya las golondrinas chillan. Pasaron del blanco invierno
de nevascas y ventiscas los crudos soplos de infierno.
        Es una tibia mañana
El sol calienta un poco  la pobre tierra soriana.
        Pasados los verdes pinos,
        casi azules, primavera
        se ve brotar en los finos
        chopos de la carretera
y del río. El Duero corre, terso y mudo, mansamente.
El campo parece, más que joven, adolescente.
Entre las hierbas alguna humilde flor ha nacido,
azul o blanca. ¡Belleza del campo apenas florido,
        y mística primavera!
¡Chopos del camino blanco, álamos de la ribera,
        espuma de la montaña
        ante la azul lejanía,
        sol del día, claro día!
       ¡Hermosa tierra de España!

Todos los referentes de la poesía machadiana inmediata están aquí, como pinceladas impresionistas: cigüeña, campanario, torre, golondrinas....; pero, lo que es más importante, aparece la descripción mediante la nominación, que va a ir dejando en el poema toda una carga emotiva, hacia los epifonemas finales, exclamaciones. Muy a la manera luisiana –fray Luis va a ser durante esos años el mayor referente poético de AM– el poema acaba arriba, en el momento en el que se balbucean y reposan (ha desaparecido el verbo) las nominaciones.  La retórica los llamará más tarde "sintagmas no progresivos". Bueno. Como en las mejores odas del conquense, la inercia nominal exclamativa eleva la emoción, como en el lenguaje coloquial.
Ese va a ser uno de los modos peculiares en los versos de Campos de Castilla.

jueves, 12 de abril de 2018

Más sobre Antonio Machado y Campos de Castilla (II)

Parece que mis notas sueltas sobre Antonio Machado implican referencias a veces injustas o no muy claras; es natural: el nuevo formato de difusión, "en redes sociales", exige modos muy breves de referencia y repelen los mamotretos eruditos. No está mal que así sea, pues la erudición suele ser materia de basurero: importa su resultado.
La primera aclaración que he de hacer es que la inconmensurable tarea erudita del hispanista Oreste Macrí es merecedora de todo tipo de elogios y que ha depositado en su malhadada edición un sinfín de de materiales y juicios acertados, que resultan básicos para la lectura correcta de Machado. La segunda –aclaración– es a la "malhadada edición" de Espasa, con intervención del ínclito García de la Concha, en cuatro volúmenes, francamente inmanejables. Aun estoy intentando aclarar las referencias numéricas.

La tercera aclaración pide, casi por favor, que no todo el proceso y acopio del crítico termine por aparecer en las ediciones de nuestros escritores. Expurgo, filtro y refinamiento.
Sobre las fuentes, casi como una consecución de lo anterior.... ¡qué difícil saber la verdad! Explico aun mejor el caso de "Los Complementarios", para quienes me han protestado. 
Los Complementarios es un grueso cuaderno que Antonio Machado se llevó de Soria a Baeza y en donde fue anotando casi todo lo que le interesaba –un ordenador, vamos– hasta 1925: como se comprende, esencial resultará para editar, por ejemplo y entre otras muchas cosas, "Campos de Castilla", sobre todo la edición definitiva de 1917. Ese famoso autógrafo no se conocía plenamente hasta que hacia 1970 Domingo Ynduráin lo presentó como memoria de licenciatura o algo así, dirigida por Joaquín de Entrambasaguas, de transparente doctrina, y luego amplió como mérito académico –Domingo Ynduráin alcanzó la cátedra muy joven, en unas famosas oposiciones frente a Andrés Amorós. La ampliación fue una edición que él llama "crítica", en Taurus, en 1971. En realidad no es más que una transcripción paleográfica del facsímil, en dos volúmenes, en la que ni siquiera se aducen los textos que históricamente había manejado Machado (por ejemplo, las citas de Góngora van siempre por la ed. de Millé). Yo no pude saber nunca de dónde procedía ese volumen, y eso que se le pregunté a mi excelente colega en la Autónoma. Lo que yo sí sabía es que de ese manuscrito se habían publicado cosillas en "Cuadernos Hispanoamericanos" (1949) y en "Clavileño", algo después, sobre todo por E. Casamayor. Aquello me resultaba harto extraño, porque los herederos de Machado habían terminado en Chile, yo he investigado los papeles de José Machado, el hermano, cuyos papeles se habían quemado, con la casa, al comienzo de los años cincuenta. Lo publiqué en este mismo blog. 


O sea que ¿de dónde procedía de ese manuscrito? Mi historia sigue por muchos lados; pero no sé si interesa. Macrí, que no vio directamente el manuscrito, sino que trabajó con el facsímil, cuyo contenido traza puntillosamente (en el vol. I, 64-79), no añade nada; lo he querido saber intentando averiguar algo más en los papeles de Burgos, es decir, el archivo de Manuel Machado que se conserva en la fundación Fernán González de Burgos, porque el editor (se han editado tres gruesos volúmenes en facsímil de aquellos fondos, recientemente; el último en 2007) en el primer volumen sugiere que los papeles de Antonio Machado en el archivo de Burgos son los que su hermano Manuel, a poco de finalizar la guerra, recogió de ¿la casa madrileña de Antonio? Tengo otras hipótesis.
Sé muchas cosas más, naturalmente, pero también sé que me alejo de las poesías de "Campos de Castilla".



El último día en la BNE me dieron permiso para ver el original de los "Complementarios", que allí está; su cubierta es diferente a la que editó Domingo Ynduráin, por cierto. Es un tomo en la reserva, difícil de encontrar..... lo vendieron los herederos ¡en 1997! Pero, entonces, ¿quién lo tenía en 1949 para editar algunos de sus poemas? ¿Y quién acordó que lo editaran los Ynduraines, el padre era rector de la universidad de Zaragoza? ¿Y quién convino qué con la familia? Buff....
Quizá mejor volver a los poemas de "Campos de Castilla", y al texto genuino de los "Complementarios".


domingo, 8 de abril de 2018

El Retiro después de accidente, podas y lluvias


Un lamentable accidente en mi Puerta del Retiro, la de Ibiza, se ha llevado la vida de un niño de cuatro años; se cayó uno de los grandes pinos de esa entrada. Me dicen los expertos que es muy difícil evitar –con tanto temporal– los que se van a  caer; la poda, en todo caso, ha sido severa, por lo que veo, y muchas partes del parque se mantienen acotadas. Supongo que medio centenar de árboles viejos necesitan algún rodrigón que evite su caída sobre gente; y supongo que es una tarea larga y complicada.



Al margen de la poda y los espacios acotados, el Retiro había recibido la bendición de la lluvia –como toda España– y empezaba a desperezarse. Todavía está cerrada la Rosaleda; y el otro día fotografié las forsitias desde fuera de la verja; pero hay un despertar evidente que anda vistiendo el aire de brotes y capullos, los más abundantes esa especie de paracaídas que agrupan los retoños, las hojas retoño, de los castaños. En otros casos, el ciclo de la naturaleza ha vuelto a empezar, apenas quedan lilos y, como contraste, me llaman la atención los muchos álamos, esqueletos blancos y alzados, que salpican el verde generalizado.


También florecieron las magnolias de flor (como la de la  foto, delante del palacio de Cristal) todos los espacios acotados se han llenado de flores menudas y los jazmines sin olor (los amarillos), además de los prunos y otros muchos más. tempranos.
Ahora habrá que venir casi a diario. 
Y aun así, se anuncia un nuevo temporal, que llega desde Galicia.










un dolor nuevo

Si hacia el final del sueño se me pierde
                                                      algo
ya no puedo encontrarlo luego
                                                      nunca
amanece la luz
asustada
el "mac" tarda en encenderse
falta el "me gusta" que esperaba
                                                   en facebook
y la desesperanza se propaga
hasta a la sacarina del café
no hay manera        no hay modo
estamos hechos de cristal y lágrimas 
¿por qué hoy     precisamente hoy
tengo un dolor reciente    nuevo
que no se va
en la rodilla izquierda?
El naufragio parece        inconmensurable.

viernes, 6 de abril de 2018

Pascua de Resurrección


El año que viene se terminan los derechos legales de los herederos de la obra de Antonio Machado, ochenta años después de su muerte en 1939, lo que ya está bien, claro. Desde hace siempre estuvo en mis lecturas predilectas, y con cuidado me asomé con publicaciones a su obra poética, varias veces, una de ellas en torno a "Pascua de Resurrección", el hermoso poema de "Campos de Castilla" (1912), en donde, por cierto, está el único hemistiquio machadiano melódico, es decir, con acento en tercera ("madrecitas en flor / vuestras entrañas nuevas"), lo que tiene su explicación, que es de otro lugar. 


Mantengo entre mis pretensiones de lector editar los libros machadianos, cuya lectura me ha acompañado siempre y de los que he dado cuenta a veces de cuestiones importantes. Tanto como se ha trabajado y publicado de Antonio Machado, y aún y todavía hay variedad de aspectos importantes que resuenan cuando se leen sus libros. 


Voy a editar "Campos de Castilla", para que aparezca en "Clásicos Hispánicos" –con el número 100–; y estoy preparando la edición, que todavía no sé si será la de 1912 o la de 1917, o incluso la que se edita en las "Poesías completas" de 1936, la última que pudo ordenar Machado. Creo, por ejemplo, que no se ha puesto de relieve que el último de nuestros grandes clásicos vive en París (19010-1911) en los años de mayor convulsión y cambio artístico de los tiempos modernos (en París y entonces se estrena "La Consagración de la Primavera", pinta Picasso las mujeres D'Avignon, escriben el "Transiberiano" o "Alcools"....) O creo que en la batalla de los alejandrinos, que empapa los versos de Machado, la intervención–también clásica, pero muy consciente– de Antonio Machado es fundamental. Quizá estas y otras cosas explican su paulatino deslizamiento hacia la filosofía. 

Es el caso que estoy volviendo a revisar todos los originales de Machado, incluyendo los autógrafos, en los que hay bastante confusión. He pasado el día viendo los impresos originales de la BNE, aunque sigo prefiriendo la princeps de "Campos de Castilla" (1912) que se guarda en la Fundación Menéndez Pidal, y que Antonio Cid me facilitó, cuando visité la fundación.


La cadena de prestigiosos editores de Machado (Macri, Ribbans, Gullón, Valverde.....) han dejado muchas lagunas, por un lado, o han inundado el campo de trabajo, evidente en el caso de Macrí, que dispone de 400 páginas previas antes de los textos.... 

De los manuscritos, aun tengo que ver lo que hay en Burgos, porque es muy abundante lo que conserva la BNE (sobre todo entre los papeles de Domenchina y Champourcín). Y sigue siendo misterioso –bueno, secreto– lo que ha pasado con otras importantes autógrafos, como el de los "Complementarios", que publicó D. Yundurain en su tesina con Entrambasaguas y luego editó en Taurus.  ¿De dónde se ha sacado ese manuscrito? La ascendencia de Entrambasaguas e Ynduráin padre señalan claramente la procedencia de ese misterioso autógrafo. Misterioso porque yo se lo pregunté muchas veces a Domingo Ynduráin –compañero mío de cátedra en la UAM– y nunca me lo aclaró.


Sé que la la BNE está en conversaciones con los herederos, para la adquisición de otros papeles. Muchos se habrán perdido, como ya he dicho en otros lugares, pues se quemó la casa chilena que habitaba José, el hermano.




miércoles, 4 de abril de 2018

Clásicos Hispánicos nos lleva al siglo XVIII


Nuestro próximo número en la güeb será una antología de Eugenio Gerardo Lobo, preparada por Javier Álvarez; pero en taller también tenemos la vida de Torres Villarroel y algunas cosas más.

martes, 3 de abril de 2018

Tito de Úbeda


Alfarero que visité antaño con Alonso Zamora Vicente, y que nos hizo –y expuso– cerámicas de Edad de Oro, cuando se celebraba aquel Seminario, con la llegada de la primavera, en Madrid, durante dieciocho años. Coincidí con él hace poco, precisamente en Malpartida de Mérida, con motivo del centenario de A. Zamora. Me envía hoy este cartel, que me apresuro a publicar, junto a las fotos de algunas piezas que todavía conservo.



Detrás de la jarra de la primera foto, una colección muy especial de Clásicos Castalia, uno de los caprichos –bien hecho– de quien entonces era el dueño de la editorial, Federico Ibáñez. Los libros llevaban  cubierta doble, de tela y funda, con una ilustración que cubría toda la tapa. Debe de haber unos 100 números con esa peculiaridad.