Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

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viernes, 6 de marzo de 2015

rincones de Madrid y gotas de rocío en los pétalos


Symphyotrichum novae (Aster)
cosmos sulphureus

Proboscidea Lousianica


grindelia robusta


Gaillardia aristata

Thunbergia alata
Ipomoea (campanilla),. convolvulus sabatius
Madrid no se termina por conocer casi nunca: está lleno de rincones gratos en donde ocurren cosas, a veces, como la que ahora comento, valiosas, interesantes. Anuncié hace poco en este mismo blog un recital de poesía china, de una poetisa china de hace mil años, Li Qingzhao, con doble versión –chino y español– organizada por la incansable Pilar González España, en un local de la calle Amparo (nº 92) de Lavapiés. Y a eso fui, pero me encontré con más: con un logradísimo "centro cultural" La Puerta Estrecha, organizado, por lo que vi, por mujeres, repleto de actividades –de recovecos, de cosas, de personas....– que fui curioseando libremente.

Por eso esta entrada se va a dividir en dos, la que comienza y recoge las gotas de rocío en los pétalos –motivo poético de los textos recitados– es la misma que termina, sobre idéntico tema. En medio, el recital y el anuncio de las actividades inmediatas del centro. Todas las fotos son mías, las de flores, tomadas en el Jardín de Plantes de París durante la primavera-verano pasados; he rotulado las más raras, pues abundan las ipomeas o campanillas.





Tres euros pagamos a la entrada del local para asistir al recital que, en un piso superior, acomodaba en un desván de la casa –muy vieja– un salón de actos a modo de anfiteatro, capaz creo para unas cincuenta personas. Tuve la suerte de sentarme al lado de una dama que, estoy casi seguro, era de la nacionalidad hermana, china, y me explicó al final algunas cosas. No me atreví a decirle que unas manzanas más abajo se abría una de las tabernas más jugosas del Madrid viejo, en número par de la propia calle, en donde hubiéramos podido seguir con los nombres de los instrumentos musicales entre nuestras manos. Quizá me hubiera interpretado mal y, al hacerlo, me hubiera interpretado bien.
Pilar González España
Porque el recital tuvo varias caras: la versión española, con notas explicatorias, venía de la voz espléndida de Pilar González España; la versión china, de un varón de entonación lenta; pero al fondo sonaba un "zheng", es decir la cítara china, que se dispone como una mesa y cuyas cuerdas se pulsan y tañen, produciendo una riquísima melodía. De vez en cuando, otra solista china cantaba. El fondo poético se teñía de amor y naturaleza (ciruelos en flor, pétalos húmedos, primavera, melancolía...) El público recibía todo aquello en silencio.


He buscado entre mis fotos las florales con lágrimas de humedad, para concertar con lo expuesto, lo que también se puede hacer a partir de las fotos de tan grato lugar, algo destartalado (es parte de su naturaleza), en donde tantos esfuerzos femeninos se han concentrado para cumplir un programa de actividades. Con una de sus hojas de propaganda cierro la noticia, a la que sigue una nueva floración primaveral.



Delosperma cooperi


Altea (Alcea rosea)

campanula raiponce
Delphinium speciosum

Camnpanula de Bologne




jueves, 11 de diciembre de 2014

Escribir a mano 蝴蝶




Hay barullo con las disposiciones de los filandeses que han optado por simplificar la enseñanza de la escritura en sus escuelas y favorecer el mecanismo –nunca mejor dicho– que unifica en un solo tipo de letra, de escritura, derivado del que las máquinas realizan, primando efectividad y funcionalidad sobre subjetividad y dispersión. Los infantes filandeses aprenderán antes o mejor a escribir a máquina, ordenador, etc. que a mano: tecleado de dedos mejor que movimiento de la mano sosteniendo un instrumento.
Curso de caligrafía china en el Instituto Confucio de Madrid
Enseguida he acudido a mis cuadernos de chino y he elegido una simpática serie de palabras de trazado múltiple –por encima de la docena– para volver a escribirlos: mariposa, baile, miel, hurgar...




智   请   带  翻
赛  端  舞  警  察 
影 就  慧  译 

Por un lado, y con la primera de ellas, "mariposa", he subtitulado la entrada. 

Cierto deleite deriva del trazado cuidadoso o acertado de los caracteres, tal si el escritor ejerciera al tiempo de pintor y en el contorno de la figura empezara el significado del pictograma; por otro, el significado parece modelarse desde las mismas raíces, como si se recobrara totalmente y se individualizara subjetivamente –lo que no es sino un derivado del trazado artesanal, es decir, de no haber encomendado a otro (o a una máquina) la expresión escrita. 

De manera que mientras trazaba con parsimonia los caracteres he ido pensando los pros y los contras de ambas posturas. Lentitud frente a rapidez, efectividad frente a vacilación, rigor frente a ductilidad... y en su repercusión en quien escribe y en quien lee: el que escribe pasa rápido sobre la forma de su escrito, de cuya apariencia final no se hace responsable; solo quiere que funcione su significado único, no sus armónicos (forma, matiz, elementos suprasegmentales, tono, ritmo....). Aunque en menor medida, quien recibe y lee también lo hace en las mismas circunstancias, aunque esta vez, probablemente, más atenuadas.

autógrafo bilingüe chino-español (siglo XVII)
Desde esta segunda perspectiva, he recordado –como cualquier profesor– el primer conocimiento que nos dan las hojas de los alumnos que leemos por primera vez: la escritura femenina –la hay, en general la hay– frente a la masculina, el ductus, la formación y enlace de las letras, la personalidad de los rasgos, etc. Bien es verdad que, al menos en mi caso, no me remiten directamente a un tipo ni a una conducta, pero son un ingrediente más para el conocimiento del alumno. He dicho del alumno, sin embargo la observación puede extenderse a cualquier otra persona.

Autógrafo (s. XVII)
Y también he recordado la dimensión histórica de la escritura, una muestra de la cual son los cuatros volúmenes de nuestra Biblioteca de Autógrafos Españoles, que se puede observar por épocas y tipos (gótica, humanística, procesal, etc.) por periodos, por modas, por oficio, etc. 

Caligrafía japonesa
Son tres a mi modo de ver los aspectos generales que podrían desaparecer si se diera por bueno el triunfo del mecanicismo en la escritura: su dimensión histórica, a la que acabamos de aludir; su reflejo personal, barrido por la escritura mecánica y funcional; la pérdida de cualquier valor artesanal y de lo que conlleva al echarse en el saco común, es decir, la pérdida de uno rescoldo creativo cierto que en la escritura a mano permanece. 

¿Mejor o peor? Cada uno puede valorarlo.

autógrafo de Lope de Vega
Durante mis años de docencia, recomendaba a mis alumnos que los trabajos y ejercicios me los dieran escritos a mano y correctos; aunque no ponía ningún impedimento a que me los entregaran hechos con ordenador. 
Prolongaré el consejo con una invitación al recital de Pilar González España el martes 16 de diciembre, en Madrid, en donde sin duda la escritura algo tendrá que decir. Va en una entrada inmediata y simultánea a esta.


Transiberiano (fragmento) 
II  
Me voy de memoria hacia la historia y tropiezo en toda una historia del manuscrito y de sus circunstancias, que no solo es vieja –antes de la invención de la imprenta– alcanza al Transiberiano (c. 1912), a la última exposición que he reseñado en este blog (escrituras de vanguardia), al juego de firmas identificatorias, a la escritura convertida en arte en China o Japón, a la "Memoria de la Escritura" que recopiló el año pasado David López del Castillo.... Demasiadas cosas, quizá, que no son solo mera significación, transmisión de significados al margen de su forma o de su significante. De todo ello va ilustrada esta entrada.


De la palabra entendida como música


martes, 17 de junio de 2014

Poesía vegetal y sinesca al amor de Goya



Esa calle que termina en río es de Madrid, algo que saben solo los que viven cerca de San Antonio de la Florida, lugar de culto goyesco de los madrileños. Frente al puente, Goya, de hecho, mira hacia la ermita en monumento oscuro; y a sus espaldas, además del Manzanares, un tenderete de melones y sandías de los que antes tantos había en muchas ciudades españolas, entre ellas en Madrid. Sigue teniendo cierto sabor madrileño todo aquel barrio, el que va desde Principe Pío –borrado por el centro comercial– y sigue el río. 


Como el mundo es ancho y ajeno –esta cita es inevitable a cada paso– yo tenía encuentro grato en un vegetariano del final del Paseo de la Florida (El Vergel), en donde íbamos a hablar de poesía –fundamentalmente– y de poesía china, de paso, con t.l.q.p. 


Las siglas t.l.q.p. las aprendí en un viejo restaurante, sobre el menú, aplicadas a una ensalada, y significan sencillamente "todo lo que pille". Están muy bien, sobre todo si se sacan de contexto y se aplican a t.l.q.p. Mi interlocutora, una excelente poetisa –ahí ando, todavía, con el sufijo–, además sinóloga y viajera, me ha permitido que dé cuenta de algunas de las cosas que pillamos, entre versos, caligrafías y berenjenas rellenas de pisto. Ninguna tan grata como los libros que me trajo y su proyecto de ilustrar gráfica y musicalmente algunos de sus versos, de lo que doy información ilustrada. Yo le prometí los volúmenes de nuestra Biblioteca de autógrafos españoles (en IV vols.)
Tratamos así mismo de cómo se podría ampliar la colección de Clásicos Hispánicos al campo de su competencia; en el horizonte Xhueng Zi, Wang Wei, Liu Lei... En tanto que desaparecía la Vichisoy de manzana yo me relamía, más que con la Vichisoy, con la lectura que me esperaba esa tarde noche de tres preciosos libros que me dio, una antología suya, dos traducciones, las dos con texto bilingüe y una de estas dos, además, la de Wang Wei, con transcripción casi literal y explicación crítica. Quienes anden con versos y padezcan de esa enfermedad poética adivinarán el relamido previo a la lectura que se espera, o dicho con un verso de mi interlocutora: Solo quiero que me salven las palabras. Recomiendo vivamente su antología Retráctiles (2011), en la que emoción y pasión consiguen pasar, más que al verso, a los estancos biensonantes de la prosa al comienzo, casi siempre anclados en universales (luz, mar, aire, cuerpo....) Y en donde hay toda una sección, después, que proviene de libro (De transmutaciones), metapoética, con ramalazos cordiales (Sonreír / a un hombre / y convertirlo / en agua), breves, quintaesenciados de una lograda calidad poética.


La sobremesa pasó tan rápido como el flan de coco del postre, de modo que aplazamos más versos para otras ocasiones.

Tuve que atravesar Madrid para mi próxima tarea; pero le prometí al Manzanares que volvería pronto, después de mirar quizá si Mercedes (http://artedemadrid.wordpress.com) ha escrito algo sobre los lugares cercanos. Tomé el metro y no pude resistir la tentación; la línea 10 es larga y la estación de Begoña está lejos: me dio tiempo a abrir la mochila e ir releyendo:... "ignoro si esa nube / por el tejado entrecortada // se irá // para derramar su lluvia / entre los hombres". Levanto la vista: vamos por un túnel (Tribunal...), a mi lado una chica oriental ha debido ver los signos chinos del libro que voy leyendo, absorto, porque un poema habla de la maravillosa flor de los cornejos 
(http://hanganadolosmalos.blogspot.com.es/search?q=cornejo, de la que tanto he hablado en este mismo blog (Dando frutos / ya rojos / ya verdes / como flores que se abrieran más aun / para aquel que permanezca en la montaña: / esta copa de vino de cornejo). 

bouquet de flores del cronejo
Las drupas del cornejo
Aparta los ojos y se convierte en estatua, como suelen hacer las chicas chinas. Yo sonrío:  怎 么 样?