En el Retiro quiero que me dejen,
a ser posible como está Galdós,
con manta, niños por todos los lados,
estaciones que cambien el paisaje,
amantes furtivos entre las matas,
bajo los árboles, en los rincones...
O al menos una lápida sencilla,
porfi, señor alcalde del partido
que sea, yo me inscribo, de verdad,
me afilio a título póstumo al suyo
y le compongo un himno para mítines...
Y si así fuera, adornaré su paso
con violetas silvestres; y para mayo,
con las blancas varitas de san Juan.