Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 2 de noviembre de 2010

Quevediana

Autógrafode la Homilia de la Santísima Trinidad, de Quevedo

Mi asistencia reciente a tres reuniones de estudiosos del periodo de Quevedo me ha permitido renovar mi perspectiva de hacia dónde y cómo van los estudios sobre Quevedo, su vida y su obra, particularmente por la existencia de focos de trabajo consolidados; que es de lo que va a dar breve noticia este cuaderno ahora, sobre todo para orientación de aquellos que trabajan más aislados –bastantes y en lugares muy distintos– y de los que quieren saber lo que hay en marcha, aunque es probable que muchas cosas anden aletargadas, en rincones que desconozco.

Es quizá el grupo más activo el que dirige Alfonso REY en la Universidad de Santiago, que ya ha culminado la edición de los tomos I y II del volumen cuarto de sus Obras Completas, Tratados Morales, en los que han intervenido Claudia D’Ambruoso, Sandra Valiñas, María Vallejo, María José Alonso, entre otros. La última de las citadoa anda descubriendo manuscritos y anotaciones de Quevedo, con fortuna, ya que en uno de los congresos, el de Santiago, se nos anunció la aparición de fragmentos manuscritos de la Execración contra judíos. Notable es, del mismo modo, el estudio de la anotación a varios volúmenes que fueron de Quevedo en la BBMP (véase http://www.edobne.com/manuscrtcao/), pozo sin fondo que ya observé que no conocía bien –en el congreso de Nueva York– Isabel Pérez Cuenca, quien teóricamente se dedica a estos menesteres (ahora remito a
http://hanganadolosmalos.blogspot.com/2010/09/la-biblioteca-de-quevedo.html).  No sé qué van a hacer en Santiago con una copia de parte del legado Crosby, que la última vez que pregunté estaban catalogando. Es en todo caso un grupo activo, conjuntado, cuyos resultados son siempre fiables y rigurosos, tanto los del grupo como los de Alfonso Rey, a pesar de que –como sabemos los dos– no estoy de acuerdo con sus dataciones de El Buscón.
En fin, alumnos de Alfonso Rey, como Antonio AZAUSTRE (también en Santiago), CANDELAS (en Vigo), o Rodrigo CACHO (en Cambridge), entre otros, siguen trabajando sobre Quevedo. Y hasta Sagrario LÓPEZ POZAS (La Coruña) parece que va a volver a Quevedo para editar Providencia de Dios.
Como se ve, el grupo ha terminado por formar una constelación que irradia hacia los cuatro puntos cardinales, para el mejor conocimiento de la obra de Quevedo.
Los asistentes al congreso de Nuedva York visitan la HSA
Me sigue pareciendo muy irregular el grupo navarro, que dirige Ignacio ARELLANO; donde se producen ediciones como rosquillas, a veces tan descuidadas como la de Lince de Italia (ed. de Ignacio Pérez Ibáñez), que “olvida” los mejores manuscritos conocidos, cosa que les ocurre a los editores de las fiestas del Retiro, de 1637; o la pobrísima edición de la Junta de libros, de Tomas Tamayo de Vargas (de Belén Álvarez García, 2007; puede verse mi reseña en la RFE), por no hablar del disparate que es una extraña edición de Diego Martínez Torrón (Posibles inéditos de Quevedo a la muerte de Osuna, 2003), con textos que nunca fueron de Quevedo. Hay que agradecer, con todo, que de vez en cuando pongan al alcance de los lectores textos viejos que solo se podían encontrar en sitios raros. De El tribunal de la justa venganza, con autoría en cubierta de Luis Pacheco de Narváez (2008), por ejemplo, no existían ejemplares en las bibliotecas públicas de Madrid; ahora hemos sabido que uno había en Valdecillas (UCM, digitalizada); la edición de Roncero es correcta textualmente, lo que no se puede decir de todas las ediciones quevedianas que salen de aquella fábrica, pues sigue sin ser definitiva –y así lo dice él en el prólogo– la de Grandes anales de quince días, que forma parte de un volumen de las ya mentadas OC. Y no me detengo a considerar el desafuero de la reciente edición de Carmen García Valdés –investigadora con mucha experiencia, sin embargo– al publicar la La cuna y la sepultura y la Doctrina moral en Cátedra (2008). No puede ser que en el año 2008 se siga editando a Quevedo con esa falta absoluta de rigor, y en una editorial con solera. Por lo demás, la actividad del centro editor de Navarra y de su organizador y jefe, Arellano, cubre tal cantidad de campos, obras, autores, periodos... (basta con echar una ojeada al catálogo de Ibervuert) que no parece sino que se trata de un montón de investigadores escondidos detrás de ese nombre. Y allí sigue apareciendo La Perinola, revista quevediana, también algo irregular, pero que cumple una labor digna.
El rector de la Universidad de Santiago abre el congreso
El grupo americano de quevedistas, en torno al Centro de Graduados de Nueva York y a la personalidad y haceres de Lía SCHWARTZ, otro de los más importantes referentes para el estudio de Quevedo, parece haber dado un extraño giro hacia la mediocridad, llevando a sus tribunas trabajos y amagos de quevedistas advenedizos, como Mariano de la Campa, o promocionando actuaciones y publicaciones muy ramplonas; y así fue en el AIH de Roma y en algunas de las cosas que escuché en Nueva York. No tengo explicación para este giro, que nos hace olvidar la cumplida edición de La Hora de Todos, de Lía Schwartz, hace bien poco. Lo mejor de lo que escuché allí –había excelentes jóvenes investigando– no se refería a Quevedo.
Hay un quevedismo disperso en el área inmensa de América, del que no trato aquí, más inclinado hacia la crítica que hacia la filología.

Los quevedistas italianos están, me parece, menos organizados, aunque es interesante siempre lo que se hace en torno a MARTINENGO (excelente la edición de Clio, que editó en Nápoles: Liguori, 2005, con F. Cappelli y B. Garzelli); y no puede ser mejor lo que sale del trabajo paciente de esa gran investigadora que es Valentina NIDER, que ya nos dio una Caída para levantarse... modélica y que nos va publicar en breve más textos. Luego, también se encuentran cosas dispersas (como las del Walter GHÍA).
El quevedismo francés ha tropezado, esperemos que por poco tiempo, en algún contratiempo de Jossette RIANDIERE LA ROCHE, que trabaja, creo en solitario, y que terminará por editar el Marco Bruto.  Otro foco, aunque me parece que también trabaja en solitario,  se encuentra en la continuada labor de Mercedes ROIG-MIRANDA.

Por nuestra parte, en Madrid, Diana EGUÍA trabaja sobre los autógrafos de Quevedo; mientras que catalogamos toda la espesa documentación que poseo del AHPM y de otros lugares, que entregaré pasado medio año a la Fundación Quevedo de La Torre de Juan Abad, donde ya entregamos el repertorio que confeccionó Pablo MOIÑO, del legado de sus papeles particulares adquirido por la fundación a los herederos de don Francisco, tan rico, que el catálogo los recoge en 300 páginas. A ese legado esperamos que no tarde en unirse el de los papeles que fueron de Fernández Guerra.
De manera inmediata iremos dando a conocer testimonios directos, como ya hemos hecho con el codicilo, tres cartas autógrafas, la serie de retratos, etc. Quizá sea lo más interesante de todo ello el volumen del Epistolario que editará Mercedes SÁNCHEZ, para cerrar las OC, cuya edición dirige A. Rey.
Y mientras eso ocurre, muy avanzada está la edición de la poesía de Quevedo, completada sobre el volumen de la colección Austral, que esperamos dar a la luz en breve.

Y luego un montón de cosas sueltas: Soledad ARREDONDO nos anunció un precioso volumen, inmediato, sobre historia y literatura, que será excelente a juzgar por lo que oímos; Fernando BOUZA se mueve entre miles de papeles de archivos donde se ocultan importantes datos de Quevedo (creo que tiene otro volumen en prensa); etc., etc., etc.
Yo creo que don Francisco estará contento.

3 comentarios:

  1. Pues no, no estoy contento, porque siempre me distinguí por estar a la última (tabaco, quevedos, rumores e intrigas, métrica...) y veo que ustedes quevedistas se preocupan más de buscar viejos papeles que de divulgar lo bueno que Quevedo tenga, por ejemplo en Twitter.

    La prueba: ni una de las personas citadas en esta entrada de blog tiene cuenta Twitter, incluido usted, don Pablo. He comprobado uno por uno todos los nombres y ninguno publica en Twitter. La única referencia académica quevediana es @ManuscrtCao , cuenta que ha piado 2 veces y tiene 5 seguidores (3 de los cuales soy yo mismo, un lector de Quevedo de andar por casa).
    Conque, con todo respeto, pónganse las pilas que tienen todo un mundo por descubrir.

    Firmado: @FcoDeQuevedo Torre de Juan Abad

    Estoy deseando poder seguirles a ustedes en Twitter y poder retuitearlos.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu dedicación, y por saber contarlo. Desde las clases de Poesía española de los siglos XVI-XVII de aquel primer curso de Filología en que presentabas a Quevedo bajo el epígrafe: "un jovencito peligroso, Quevedo, el más decidido: silvas estacianas" (¿te acuerdas?), hasta todo lo que vino después y que hay quien ha tenido la suerte (y ha sabido no dejar pasar la oportunidad) de seguir aprovechando. Recuerdo perfectamente la clase en la que contabas cómo fue sacado Quevedo de la casa del Duque de Medinaceli de forma imprevista una noche de principios de diciembre, cómo intentó coger algo de abrigo, cómo los alguaciles le registraron los bolsillos en busca de las llaves de los baúles, cómo lo introdujeron en un coche que esperaba a la puerta, cómo atravesaron las oscuras calles de la Corte sin que Quevedo supiese qué iba a ser de él (¿temiendo, quizá, que lo fuesen a ejecutar?), cómo el coche se detuvo a la altura del puente de Toledo junto a un segundo coche, este de viaje, que se disponía a salir hacia algún lugar lejano... Nos contagiabas tu entusiasmo, que, como descubrimos poco a poco, no solo era entusiasmo por Quevedo y la poesía, por la literatura y el conocimiento, sino también por la vida. Porque el entusiasmo engendra entusiasmo. Detrás de esta "quevediana" hay mucho entusiasmo y, también, mucha generosidad, y la voz sigue siendo la misma. Thank you!

    ResponderEliminar
  3. Estimado Toreño, una diferencia grande hay en lo que hacemos y quizá en esa diferencia estribe la razón de por qué Vd. anda por un lado y yo por otro. No soy anónimo: tengo nombre, apellidos y declaraciones... Veo que Vd. es un "anónimo" que escribe desde lugares "anónimos". ¿Cómo cree que se puede compartir con un "anónimo" lo que, al parecer, el twiter comparte. Yo le enseño todo lo que hay, libremente, con mi nombre.

    ResponderEliminar