Endivias a la plancha
El resultado suele ser espectacular siempre que se respeten algunas normas sencillas: primero que las endivias, si son muy grandes, se laminen, normalmente en dos mitades; enteras, si son chicas, aunque en ambos casos capando la cola y suprimiendo las hojas externas si tienen alguna mancha ya.
Se toman o con cuchillo y tenedor, como si fueran solomillitos, o
llevándolas con la mano, a modo de tapa. Y sí, sí que aceptan juegos sofisticados
posteriores en los que sirvan de barquillas para cubrir de anchoas, quesos,
pepinos agridulces y demás ingredientes cuyo sabor contraste; pero el primer
sabor, sin nada, es excelente.