Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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jueves, 3 de noviembre de 2011

¡Viva Papandreu! Chantajes financieros

Someter a referéndum de aquellos a quienes van a mantener en la miseria durante ¿cuánto tiempo?, durante diez, quince  años, ¿durante toda su vida? Qué cosa más razonable incluso diríamos más democrática, si esa palabra no se hubiese ido vaciando de contenido. Pero no, no se puede hacer porque entonces ocurre un cataclismo y será mucho peor. ¿Para quién será peor y en qué términos exactamente? ¿Para los cuatro millones y pico de parados? No existe una explicación claro del proceso que puede seguir al referéndum, a la negación, al descarte... existe una amenaza de cataclismo financiero que afectará a todos, al parecer.
Empieza por ser sumamente sospechoso que no se pueda entender cabalmente lo que puede ocurrir -exactamente– si no se pertenece a la clase económica-política-financiera o a alguno de sus derivados. Sumamente sospechoso que no se pueda entender, saber, preguntar, conocer.
La sugerencia de que algo sería infinitamente peor si no se hace o cumple lo que no se llega a entender es una de las maniobras políticas más viejas y se llama chantaje. Por eso que Papandreu, de repente, se haya acordado de que es socialista y haya planteado un referéndum que ha estremecido a todo el esqueleto financiero de Europa parece de una nobleza y un arrojo fuera de tono particularmente en este contexto de mediocridad que ha encumbrado a la llamada "clase político", es decir, a aquellos que no son ciudadanos de a pie, normales, sino que han hecho de esa actividad su profesión. 
Claro que la política es necesaria –la organización del tinglado social–, lo que todo el mundo, sin embargo, parece tener claro es que quienes ejerzan esa función, por indicación y delegación de los demás, lo hagan porque formaban parte del cuerpo social y queremos que presten su honestidad, eficacia y trabajo durante un breve periodo de tiempo, sin enriquecerse, por cierto, y siempre que nos digan constantemente lo que podrían hacer y se esperen a que los ciudadanos les confirmen o denieguen su quehacer. Y siempre que entendamos qué es lo que se está haciendo. NO queremos "políticos" enriquecidos, corruptos y apoltronados en las cabeceras de todos los telediarios.

Estupendo, enhorabuena, señor Papandreu, nuestro aplauso.
Europa,  no. Ese "espacio común", el del dinero, NO.
Chantajes financieros y bancarios, NO.
Clase política ajena al cuerpo social, NO.

Me toca hablar de poesía actual en mis clases, en un caso; de investigación literaria, en otro; lo haré, desde luego, pero en conexión directa con lo que arriba va, subrayándolo y pidiendo a todos que abran el espacio de la discusión. Cervantes lo planteó muchas veces. Y en poesía actual, bueno, como dice la mejor veta de esa poesía, no debe de quedar al margen de lo que está –y daña y duele y pudre– en la vida real.

viernes, 28 de octubre de 2011

Espacio común y mosca en la oreja. EUROPA, NO

Creo que podríamos empezar a decir directa y llanamente EUROPA, NO, y ni siquiera con esas salvedades piadosas ("así no...", "con esas características...."). EUROPA, NO. Ya no es siquiera una renuncia porque se nos haya engañado mediante ese desvío financiero, mercantil, capitalista que ha arrojado a la miseria a millones de personas, es que la famosa identidad europea es una tomadura de pelo y a estas alturas ya resulta hasta lamentable ese intento de pérdida de identidad –entrañable, compleja, rica, modelada por la historia....– de los países menores  (Portugal, Grecia, Irlanda, España....) zarandeados como masa de futuros consumidores por los más poderosos (Alemania, Francia....) que parece que interpretan lo del "espacio común" para vendernos sus productos y engrandecer su mercado, porque lo que es más cierto y evidente a estas alturas es que no se trata de un espacio común cuando se trata del trabajo, el nivel de vida, la protección de sus industrias y su comercio, etc. es decir, para todo aquello que signifique un descenso de su nivel de vida "económico": espacio común quiere decir que los países y las gentes menos favorecidas tienen que pasar un calvario imposible para alcanzar el estatuto de europeos. Y que todo sigue no igual, sino peor. Pues no. Espacio común, NO.

Si los políticos –con sufijo "castros"– fueran consecuentes con lo que está ocurriendo crearían uno de esos gabinetes de "crisis" que empezaría a trabajar para que nos devuelvan a una Europa plural, rica, en la que iban a funcionar valores sencillos de las gentes, al margen de grandes intereses mercantiles y financieros. De todas maneras, seguimos intentando hablar inglés, nos encanta chapurrear francés, nos enamora el portugués, luchamos con el alemán, nos asombran las otras diez lenguas.... y cada vez que viajamos nos vemos distintos, dichosamente distintos es nuestros hábitos, costumbres, lenguas, culturas, haceres, historia...

Que no nos maltraten más. Que no nos engañen más.

Las gentes, los pueblos, la cultura, las diferencias, las lenguas..... de Europa, sí.

EUROPA, NO.