Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 23 de noviembre de 2010

AMORES DE INVIERNO. Romancillo (I)







Amores tardíos,
amores de invierno
que vienen, si vienen,
con prisa pidiendo;
amores maduros,
castañas y fuego.
Amor tan tardío,
amor de invierno,
no quise buscarte,
y cerca te siento.
¡Por dios!, cómo mira
y yo aquí indefenso:
“Que bajes los ojos,
que da mucho miedo”.
Y ahora va y se va
y yo como lelo
me quedo mirando
camisa y vaqueros,

sus manos, su frente,
sus labios, su pelo,
mi perplejidad,
que grita en silencio:
"Ya sé que no miras,
ya sabes que quiero,
ya sé que quererte
dirán que no puedo;
por eso comprende
que hago lo que puedo,
y oculto pasiones,
te escondo en los versos,
y pierdo las gafas
y todo lo pierdo,
perdido me miro
si vuelves o vuelvo.
Haré disimulos
como que no veo,
que estás entre todo,
que estás aquí dentro;
que mire a tu lado
que mire bien lejos
al cabo tus ojos
será lo que veo;
detrás de tus ojos
yo ando bullendo,
quisiera besarte
en los pensamientos,
trazar tus sonrisas,
fabricar tus besos,
morder en tu lengua,
rodear tu cuello,
recorrer tu espalda,
remontar tu pecho,
deslizar tu piel,
enredar tu pelo,
contar muy despacio
nuestros once dedos,
andar con cuidado
abriendo secretos,
el camino rosado
el botón abierto,
túneles sin fin
que nos lleven dentro;
mirar si es que puedes
saber lo que siento
cuando puedas sentir
qué dicen los versos
que van como locos
cantando deseos".


Amores tardíos,
amores de invierno.

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