Estuve ayer toda la mañana en el museo del Prado, en donde tenía que recoger unas cuantas notas sobre aspectos diversos, la mayoría de los cuales han ido asomando en este cuaderno (El San Hermenegildo de la parroquia de San José, El Milagro del Pozo de Alonso Cano, el retrato de Isabel de Portugal de Tiziano, la escultura de la misma hermosa reina....) En muchos casos tendré que añadir o matizar cosas ya dichas antes; no todo lo que explican las cartelas explicatorias está bien ajustado a la realidad histórica; sin embargo y en general, me he reconciliado con este Prado moderno, oriental –por sus visitantes– y arquitectónicamente mixto, y no solo por lo que desde siempre se sabe –Velázquez, Goya, retablos góticos....–, sino también por algunas de las novedades.
El claustro de San Jerónimo, por ejem plo, vacío en esta ocasión, con solo las estatuas de los Leoni y una luz invernal entrando a raudales por el techo y los vanos acristalados –los arcos–, con muy poca gente, prácticamente solitario, era un lugar perfecto para una "estadía" contemplativa y evocadora, probablemente para un puro estar. Eso sí, no se podían obtener fotos (buscaré alguna en la red).
El claustro de San Jerónimo, por ejem plo, vacío en esta ocasión, con solo las estatuas de los Leoni y una luz invernal entrando a raudales por el techo y los vanos acristalados –los arcos–, con muy poca gente, prácticamente solitario, era un lugar perfecto para una "estadía" contemplativa y evocadora, probablemente para un puro estar. Eso sí, no se podían obtener fotos (buscaré alguna en la red).




La historia de la emperatriz –mujer de Carlos V, madre de Felipe II....– está llena de lienzos conmovedores, a los que asoman no solo los dos reyes, sino también Francisco de Borja, Garcilaso, Toledo, Granada, las Descalzas Reales, etc.
Si que debio ser hermosa la reina. Deslumbrante retrato
ResponderEliminar... POESIA PORTUGUESA -- UMA VOZ ANTIGA...
ResponderEliminar"Meditação do Duque de Gandia sobre a morte de Isabel de Portugal"
Nunca mais
A tua face será pura limpa e viva
Nem teu andar como onda fugitiva
Se poderá nos passos do tempo tecer.
E nunca mais darei ao tempo a minha vida.
Nunca mais servirei senhor que possa morrer.
A luz da tarde mostra-me os destroços
Do teu ser. Em breve a podridão
Beberá os teus olhos e os teus ossos
Tomando a tua mão na sua mão.
Nunca mais amarei quem não possa viver
Sempre,
Porque eu amei como se fossem eternos
A glória, a luz e o brilho do teu ser,
Amei-te em verdade e transparência
E nem sequer me resta a tua ausência,
És um rosto de nojo e negação
E eu fecho os olhos para não te ver.
Nunca mais servirei senhor que possa morrer.
(Sophia M.B.A.)