Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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domingo, 1 de mayo de 2011

Romance correntío: "Cuneta de tamarindos...."

Cuneta de tamarindos
devora el coche kilómetros
bajo un cielo encapotado
en un sábado glorioso.
Camino voy de la mar
toda castilla recorro;
con el ansia de llegar
se me va olvidando todo:
la vez que te quise tanto
y tú me quisiste poco;
qué importa ración de pena
si hay esperanza de gozo.

La vida se me resume
en estos romances locos,
refugiado el corazón
en ocultar su alboroto
y revestir su trasiego
con un rimar más gracioso.
Al mar, al mar, al mar vamos,
al viejo mar clamoroso,
el que de lejos me trae
lo que de cerca conozco:
el mapa de tus espaldas,
el tobogán de tus hombros,
la red oscura del vientre
y siempre al final tus ojos,
tus ojos, ¿y qué fue de ellos
si nunca jamás quise otros;
si yo tan solo quería
que al cerrarlos poco a poco
hacia el sueño descendieran
cuando en tu cuerpo reposo,
y que dejaran abiertos
los cuatro labios más rojos,
para no cruzar la noche,
para no cruzar tan solo,
que sobran las madrugadas
y si tú no estás yo sobro?

Hacia galicia marchamos,
hacia aquel rincón borroso
donde se termina españa,
donde acaba casi todo;
cabalga el coche a la mar
y cabalga temeroso,
que con el mar se vendrán
recuerdos que bien conozco:
mañana podré mirar
al horizonte remoto,
de donde viene tristeza,
de donde vienen otoños,
mirando al mar sueño amores,
sueño frente al mar tesoros.

Amores mueve la vida,
amores lo mueven todo;
cabalga el coche, cabalga,
cabalga el coche ansioso;
el campo de primavera
lo viene mirando todo:
los cantuesos florecidos,
los capullos olorosos;
tomillos habrá y encinas,
retama, romero y tojo,
que enciendan los olores
cuando comience el agosto;
pinos robustos y robles,
prunos, olivos y chopos....
devora, coche, devora,
lleguemos lejos muy pronto,
para ver si distinguimos
qué es el cielo y qué es el pozo,
saber lo que no entendemos,
lo que somos y no somos,
lo que dicen que es el tiempo
por qué si dueles te adoro,
y si no es más que mirarte
y si mirarte no es todo.

A la piel se va el amor
que me mandaron tus ojos,
y por la piel se derrama
y endulza todos sus poros,
y cuando los ojos cierran
la sangre fabrica el gozo
que atraviesa todo el cuerpo
con un temblor misterioso.



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