Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 29 de mayo de 2011

Hacia el Sur: Puglia


Me voy hacia el Sur, a la Puglia, bordeando el Adriático, en un camino que, al menos en algunas de sus obras como Lince de Italia y Mundo Caduco, recorrió Quevedo. Hasta el tacón, con paradas en Trani, Brindis, Bari, Lecce y Gallipoli, más las que surjan. Y me llevo esas obras y documentación de sus cartas y referentes a las andanzas del duque de Osuna en los tres mares –Tirreno, Jónico y Adriático–, sobre todo en el último, donde, en expresión de la época, "metía los barcos" para amedrentar a los venecianos. 

No pasaré a tierra de los "uscoques" (bosnios, croatas, albanos....), pueblos a los que dedicó el escritor páginas muy curiosas. Eso y la Biblioteca Nacional de La Valleta, en Malta, tendrán que esperar otra ocasión.


Voy en coche, un poco de miedo dan las carreteras italianas, mejor dicho sus conductores, cuyo adelanto me han enseñado los motoristas de Nápoles: he llegado a ver cinco en una moto, de los cuales tres eran menores, todos sin casco. Conviven las motos con los viandantes y ni a unos ni a otros les interesa esa cosa rara que se llama "semáforo" y que juega a lo de las lucecitas. Damas, abuelitas, hombres fornidos, adolescentes.... todos van en moto por todos lados.

Resulta todo diferente, extraño, como vivido directamente sin pasar por el tamiz social u oficial; y no solo en los modos de vida y de conducta. Este olivo centenario, podado para que no supere el metro y medio, se encuentra delante del puerto de Nápoles –hay más–, prácticamente en maceta. No me lo explico.


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