Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 13 de diciembre de 2010

Oda a los ascensores, "Hoy he robado un beso, ha sido un beso..."


Hoy he robado un beso, ha sido un beso
mutuo en el ascensor, mientras subía,
escapada de labios hacia el aire
en un instante de que sí y de vida,

de sangre que empujaba hacia la piel
y en tumultos de amor se precipita,
dulces aves que estallan si se encuentran
y la pasión se dicen a escondidas.

Y no sé si se puede relatar,
que ya nadie conmigo subiría
en las cuatro paredes de metal
sufriendo del espacio y de las prisas.

¡Sed lentos ascensores donde subo,
concededme la vida suspendida! 

7 comentarios:

  1. Qué cosas pasan en los ascensores, ¡si yo le contara…! Al cuerpo no se le puede privar de algo que nos pide en un momento así, mucho menos si es un beso y menos aún si ese beso es motivo de un poema como este. ¡Claro que se puede relatar! No se corte y la próxima vez robe algo más si tiene oportunidad.

    ResponderEliminar
  2. Posible alternativa a sus pasiones, de esta poetisa argentina:

    Razón de anatomía

    Me he besado con poetas, pintores, cineastas
    empleadas, jew princesses, rateros, hippies
    ingenieros, tenores, guerrilleros

    en mi boca todos los caminos de la vida

    es tiempo / de ocuparme de mis pies.

    Luisa Futoransky

    ResponderEliminar
  3. Poeta, espero que ese beso se lo haya llevado usted y no su "rapsoda".
    Quizás deje de escribir poemas tan melancólicos, aunque sea durante las fiestas.

    ResponderEliminar
  4. Disculpe la impertinencia, pero permítame dudar de sus pruritos sobre contar o no contar. Para mí que lo cuenta justamente para tener una fila de féminas rodeándolo cada vez que se dispone a tomar un ascensor...

    ResponderEliminar
  5. todo lo que dicen los versos es cosa de la literatura, de rapsodas...

    ResponderEliminar
  6. ¡No diga! ¡Y yo que me lo creía todo!
    Ya andaba queriendo una vida como la suya y estaba preparándome para salir al mundo a buscarme aventuras melancólicas, sufridas y emocionantes como ilustre filóloga andante. Y no sabe la de noches sin dormir que he pasado, pensando en el nombre del académico a quien servir...

    Fuera de chistes, me encantan tus poemas

    ResponderEliminar
  7. ... y a los rapsodas se los inventan los que escriben; de manera que la pescadilla se muerde la cola. Y está bien que las cosas sean complejas, porque así suele ser lo que nos rodea. Gracias, Julia.

    ResponderEliminar