Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Dos sonetos para las noches más frías y largas de este invierno




Que le amo sé desesperadamente;
eso se ve con claridad en lo...
en lo que sufro cada vez que callo,
cada vez que desecho su presencia

en las noches que invade la pasión,
en tanto que desnudo sus temores
y recojo la piel estremecida
de su cuerpo en mis labios, hasta que

pierden mis dedos la serenidad
de la caricia al alcanzar el vello
de su vientre y desciendo como loco

para que se abra el cuerpo cuando llegue,
cuando a rasgar atormentado llegue
la húmeda seda por la que ascendemos


y II 


esta noche en tu cuerpo he dibujado
de labios y manzanas una senda
que empezó con la piel que se desnuda
y acabó sin saber de qué pulpa era,

lo que fuera mordí como a manzana,
semillas y botones y azucenas;
la humedad empapó los cuatro labios
y recogerla tuve con mi lengua;

que me guiaran tus manos no hizo falta
por los campos frutales de la seda;
se confundieron gritos y suspiros,
botón, labio, manzana, enredadera....

solo quiero mis ojos en tus ojos,
y morder las manzanas más abiertas.

3 comentarios:

  1. Para que no se agobie por las noches y descanse -y deje descansar- de tanta carne y flujos,

    Dueño de una amplitud.

    Voy a mirar este terreno

    lentamente, a recorrerlo con los ojos

    y los pies

    antes de edificar el primer muro,

    como un paisaje virgen

    lleno de densidad

    y de peligros,

    porque lo quiero recordar

    cuando la casa me lo oculte,

    porque no quiero confundirme

    con la casa,

    no voy a olvidar

    este paisaje

    ni cómo soy ahora,

    dueño

    de una amplitud,

    de todo lo que tengo.

    Mejor no tener casa

    que estar en ella como un ciego.

    Voy a quedarme aquí

    despacio,

    nativo y pobre,

    viendo el terreno cómo es,

    no imaginando nada,

    ni un muro, ni un ladrillo,

    a oírlo todo

    hasta saber

    dónde ha de doler menos

    una casa,

    dónde es mejor poner

    la piedra del comienzo.




    Fabio Morábito.

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  2. El segundo es precioso, y el verso final... sigue escribiendo estos versos, Pablo.

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