Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 2 de enero de 2011

El Salón del Reino y el Retiro

 Siempre aconsejo, particularmente si el domingo es luminoso, ir a perder la mañana al Retiro, donde se reúnen, además de los paseantes, multitud de grupos, personajes, artistas, etc. que montan su pequeño espectáculo, sea en el viejo paseo de coches, sea a lo largo del camino que bordea el lago. 

 Al menos seis marionetas distintas se disputaban en este último lugar al público infantil. Reconocí a dos argentinos –ya tradicionales, uno de ellos, además, de espectáculo muy, muy logrado–, una mujer, un latinoamericano, etc. 



Músicos, tanto tradicionales (saxo, guitarra, acordeón....) como internacionales, entre los cuales una excelente banda, creo que de rumanos. Estatuas vivientes, cabezas parlantes, echadores de cartas, etc. completan un panorama atractivo. Nos paramos –he ido con infante ocho años– a escuchar la serenata nocturna de Mozart a un trío, que siguió con un precioso tango; muy buenos, realmente. 

Maqueta de la remodelación de El Prado






Volvíamos de una exposición en el Salón del Reino, el
antiguo Museo del Ejército, remodelado, no como hubieran querido J. Elliott y J. Brown (llevando allí lo que allí había, por ejemplo los cuadros de Velázquez), sino habilitado, como se ve, para una exposición sobre maquetas y arquitectura. El barrio de los Jerónimos estaba apacible, limpio, silencioso; y el Retiro invitaba al paseo dominical.










2 comentarios:

  1. Qué ambiente más agradable. Qué envidia! Ese infante es un chaval privilegiado, no cabe duda.
    No comento tu bello poema, se lo dejo a tus estudiantes.

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  2. El tema del Salón de Reinos no es sólo cosa de Brown o Elliot, es que creo que pocos historiadores del arte o conservadores de museos habrá que no sean partidarios de que se recupere como fue. Desaparecido el viejo Alcázar, no es que haya en Madrid tantos ejemplos de arquitectura palaciega de los Austrias como para desaprovecharlo. Aquí queda el espacio. Quedan los cuadros, que fueron concebidos para él. No sé a qué esperan, quizás a que fructifique algún proyecto de esos de nouvelle cuisine museográfica como el que hubo hace poco de trasladar allí el Guernica desde el Reina Sofía (que salió en los medios entre lineas). En fin, es que es una pena.

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