Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 24 de enero de 2011

Librerías de Madrid (III). En la Cuesta de Moyano

Domingo por la mañana y soleado, la librería que corresponde visitar son las de la Cuesta Moyano, a la salida del Retiro y a espaldas del Botánico, barracas de madera con sus expositores enfrente alineados, en bastantes casos sucursales de librerías muy conocidas tradicionales. El sol engañaba, pues Madrid ha amanecido bajo cero y se ha mantenido así durante casi todo el día: el Retiro, desnudo, limpio con mucha gente andando deprisa, sin que falten las marionetas y los espectáculos de domingo por la mañana.



























He recorrido casi todas las casetas –la del Ayuntamiento estaba cerrada– y me he detenido especialmente en la de G. Blázquez, librero anticuario que tiene local en la carrera de San Jerónimo, comprando láminas de Madrid de Laborde, Swinburne,  Bradford.... algo apasteladas todas, pero indicadoras de momentos históricos. Lo que más me llamó la atención es que me dijo el librero que tenía un Texeira en venta, uno auténtico, del que solo se conocen cinco ejemplares. Y en efecto, así lo he visto en el catálogo que amablemente me dio; pero en realidad creo que hay más ejemplares, pues en algún lugar estarán los dos de la BNE; hay otros dos propiedad del Ayuntamiento, dos del servicio cartográfico del ejército (¿o son los dos que tenía la BNE?) y otros dos localizados fuera, uno en la HSA y otro en la British, que con el que expone a la venta Blázquez pueden alcanzar la decena.


Página central del Catálogo nº 35 de Blázquez (Carrera San Jerónimo, 44; Madrid)

A la vuelta, otra vez por el Retiro, me he parado a ver la exposición del Casón de Velázquez, que ahora me impresiona tanto o más por su espacio blanco y abierto que por el contenido: cualquier cosa que allí se muestre cobra una dimensión luminosa muy particular. Eran las expoxsiciones de: 

El frío, como se verá no amedrentó a los niños, que siguieron felices y quietos las marionetas.

2 comentarios:

  1. Ah, si supieras, Pablo, cómo echo de menos ese cielo de Madrid, diáfano y de un azul comestible! ¡Y el Retiro en invierno, bajo esa luz que proyecta sombras netas como recortadas en cartulina! Bienhadados vosotros. ¿Me invitas a pasear por allí cuando vaya? Por cierto, a Blázquez le he comprado algunos libros por Internet.

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  2. Pabloooooo...¿sabes si este domingo ponen los puestos de la Cuesta de Moyano?.Gracias.

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