Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

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martes, 19 de julio de 2011

El románico del mar (I)


La conjunción de mares y arte románico cuaja en los alrededores de Santoña, en donde es posible pasar de las arenas doradas de las marismas a los praditos que rodean alguna vieja iglesia románica, aisladas las más de las veces en medio del fragor inmobiliario de lugares insoportables, en donde los muros de cemento y ladrillo pueden alcanzar los veinte pisos o varios kilómetros y decenas de urbanizaciones (Zaráuz, Laredo, Castro Urdiales....) La belleza de estas tierras todavía se conserva en playas escondidas, acantilados que repelen el cemento, valles en donde no se permitió que se enriquecieran los desaprensivos. Y también en estos pequeños remansos de viejas iglesitas, que casi siempre conservan algo –un retablo, una pila bautismal, el campanario, el pórtico.... Es difícil visitarlas, habría que parar un par de días –entrar en contacto, pedir permiso, encontrar el horario–, pero merece la pena.

Venía ya buscando esos lugares, sobre todo después de haber visitado la iglesia de Mézos, en las Landes, románica, muy bien conservada, a pesar de estar construida con argamasa y no piedra –en zona  bosques–, en medio de las casas de madera típicas de esa zona. En ese pueblo de la zona de los lagos pasé una noche, deslumbrado por la iglesia y el contorno.

Luego, el viajero ha podido visitar la red de iglesias de Isla, Noja, Ajo, Bárcena de Cicero, etc. en torno a Santoña, cuyo estuario quizá sea una de las zonas mejor conservadas, con inmensas y abundantes playas en los alrededores, todavía medio vacías, sin aglomeraciones. Y así he podido ver varias de estas iglesias y entrar despacio en la que más me interesaba, la de Santa María del Puerto en Santoña, que además de su coquetería exterior, guarda tres retablos preciosos, una pila bautismal (de finales del s. XII, probablemente) y toda una colección de capiteles.
Santoña, Santa María del Puerto
Con representaciones de todo tipo, algunas de un realismo excepcional: ¡cómo se aprovecha el espacio para representar la caza del jabalí, con los perros mordiendo al animal!; o cómo nos miran de cuclillas.




Toda la zona fue repoblada por Alfonso I, a mediados del siglo VIII. Todavía se conserva un inscripción, semiescondida, que habla de un obispo "hermano" de un rey godo. Santa María de Santoña se documenta a lo largo de toda la Edad Media, y hubo de edificarse, remodelarse, adaptarse.... Lo que hoy se ve es de finales del siglo XII y parte del siglo XIII: domina el medio punto, pero las cúpulas del crucero son góticas y el ábside es aun más tardío, en ese último momento sin duda se añadió el Retablo de San Bartolomé –uno de los tres que conserva–, obra de Juan de Nior (Moor, de Brujas), que se tiene por una de las joyas pictóricas de la pintura flamenca en España.


Daré una segunda parte con el restante románico de estos días, pues la página me ha empezado a fallar, quizá porque va ya muy cargada. Los dos paisajes son dos de esos rincones todavía no invadidos, entre Castro Urdiales y Santoña. Aun así, voy a intentar cerrar con una foto que tomé del retablo de San Pedro y de la enorme pila bautismal.






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3 comentarios:

  1. Buenas fotos! Me ha gustado la escalera de caracol de las tercera foto.

    Un saludo desde Castro Urdiales!!!

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  2. Eso de que un "superjau" esté en Castro Urdiales es curioso. La foto es del interior de la iglesia de Mezos, la escalera sube al coro/órgano.

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