Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 24 de octubre de 2010

El III Duque de Osuna y un retrato de Guido Reni

En la próxima edición que voy a publicar de toda la poesía completa de Quevedo hay una decena de lugares –quizá más– cuyo trasfondo histórico no he podido dilucidar. Uno de ellos es el del soneto dedicado a un retrato que le hizo Guido Boloñés, y que dice así:


A UN RETRATO DE DON PEDRO GIRÓN, DUQUE DE OSUNA, 
QUE HIZO GUIDO BOLOÑÉS, ARMADO, Y GRABADAS DE ORO LAS ARMAS

  
Vulcano las forjó, tocolas Midas,
armas en que otra vez a Marte encierra,
rígidas con el precio de la sierra
y en el rubio metal descoloridas.
   Al Ademán siguieron las heridas
cuando su brazo estremeció la tierra;
no las prestó el pincel, diolas la guerra;
Flandres las vio sangrientas, y temidas.
   Por lo que tienen del Girón de Osuna
saben ser apacibles los horrores
y en ellas es carmín la tracia luna.
   Fulminan sus semblantes vencedores;
asistió al arte en Guido la Fortuna
y el lienzo es belicoso en los colores.

 [La edición es paelográfica, a partir de Parnaso, 1948]

Los viejos editores nada comentaban sobre ese retrato y yo tampoco lo identifiqué en la antología anotada de Espasa-Calpe (Col. Austral), aunque luego apareció una noticia correcta en la antología de Lía Schwartz-Arellano; pero en ningún caso se llego a dar con el paradero del cuadro; de manera que he vuelto a recorrer el camino en una doble dirección: por un lado, buscar en los catálogos de un pintor así llamado, que naturalmente es Guido Reni; por el otro, localizar los retratos del III Duque de Osuna, sobre todo los que se hubieran podido realizar durante su virreinato napolitano. Y he terminado parte de la investigación, aprovechando mi reciente viaje a Palermo, lo que incluye haberme servido de la información que me ha suministrado Paco Ledesma, el eficiente archivero del ayuntamiento de Osuna, que además de corroborame que en Osuna no queda nada que recuerde la efigie del III duque de Osuna, me ha hecho llegar el precioso volumen sobre el archivo de Osuna (ilustración).
No puedo suministrar ahora todo el aparato erudito que he atravesado para llegar a esta nota, pues resultaría insoportable; pero sí que puedo allanar el camino a quien pueda dar la noticia y salto final, poniendo en claro que: 
Es indudable que existió el cuadro, desde luego, y que aparece mencionado en todos los catálogos de Guido Reni y en los panoramas de la pintura boloñesa e italiana del seiscientos, particularmente en artículos, trabajos y recensiones de A. Pérez Sánchez; (reproduzco alguna de sus pesquisas), pero nunca se dice inequívocamente que se haya localizado o inventariado el cuadro, aunque en algún caso se hacen referencias vagas como si el cuadro estuviera... en el Prado.
La otra posibilidad es que se hubiera quemado o destruido en cualquiera de los incendios que asolaron el Palacio del virrey en Nápoles, para lo cual haría falta proseguir con investigación local –en Nápoles– que reseñara los daños sufridos por aquel palacio. No creo, sin embargo, que Osuna se dejara su retrato allí. ¿O lo dejó como huella de su paso? También ese dato necesita aclararse con investigación local, que no he podido alcanzar, y para la que solicitaré ayuda. En mayo de 1896 se vendieron los bienes del más casquivano de todos los Osunas y en el “Catálogo de la venta de cuadros y objetos artísticos de la Casa de Osuna”, como se sabe, se relacionan varios cuadros (de lo que hablaremos Mercedes Sánchez y yo en otra ocasión).; pero no el que buscaba. Véase Narciso Sentenach, “Catálogo...” y “La galería de la Casa de Osuna” en La ilustración Española y Americana”, 30 de junio de 1896, nº XXIV. Hay que buscar un cuadro "belicoso en los colores"; los ejemplos que ilustran esta entrada, de Reni, muestran hasta qué grado eso pudo ser cierto.

Y es que la cara, el rostro, la efigie de don Pedro Girón se nos ha ido por las tuberías del tiempo, hasta el punto de que se le recuerda por la medalla acuñada en Nápoles (1618), motivo incluso del póster reciente, el del Congreso de Nápoles (octubre, 2010), y cubierta de la buena monografía –a pesar del mal prólogo de Antonio Feros– de Luis M. Linde, Don Pedro Girón, duque de Osuna. La hegemonia española en Europa a comienzos del siglo XVII  (Madrid: Ediciones Encuentro, 2005).  Véase: http://books.google.es/books?id=hXfk03V5e3UC&printsec=frontcover&dq=Luis+M.+Linde&source=bl&ots=imSksluK6q&sig=Wc3CfVbIy314zJqB4-ZX2cweJUY&hl=es&ei=4ibETIv8D47KjAfwp-C5BQ&sa=X&oi=book_result&ct=result&resnum=5&ved=0CCwQ6AEwBA#v=onepage&q&f=false
Ese perfil creo que es el mismo que pude ver –gracias a Pilar Picavea– en la sala Goya de la BNE, particularmente el grabado de Antonio Porriño en su espléndido Teatro eroico e político.... (Nápoles, 1692), y en uno de los dibujos de Cordedera (signatura 15/27/17).., en ambos casos, a mi modo de ver, derivados claramente de la moneda, cuyo perfil y rasgos generales aceptan.... unos setenta años más tarde.

Lamento no poder todavía reproducir esas imágenes (trámites y plazos son más largos en la BNE). Queda además por cuadrar con todo ello la estatua que se abre en las cuatro esquinas de Palermo, a la que se abre la vía principal (véase fotografías) y que nunca  que yo recuerde, se ha utilizado para recordar al duque. Y queda por hacer una visita guiada a las "cavas" del Prado, en donde a lo mejor duerme el retrato.

La nueva rebusca, en fin, en la que en varios momentos me ha ayudado  –a pesar de ser una gongorista– Enrica Cancelliere, me ha llevado a plantear otra vez la calidad y origen del busto de terracota de la BNE, que será objeto de un trabajo menos noticiero y más cumplido que daremos a conocer Mercedes Sánchez y yo, y para el que hemos contado con la ayuda y orientación de Concha Huidobro. En este último caso el itinerario de la investigación prácticamente se ha cumplido y redondeado.






1 comentario:

  1. NUNO JÚDICE (II) - História, Lenda e Mito... ou talvez não...


    "Pedro, lembrando Inês"

    Em que pensar, agora, senão em ti? Tu, que
    me esvaziaste de coisas incertas, e trouxeste a
    manhã da minha noite. É verdade que te podia
    dizer: «Como é mais fácil deixar que as coisas
    não mudem, sermos o que sempre fomos, mudarmos
    apenas dentro de nós próprios?» Mas ensinaste-me
    a sermos dois; e a ser contigo aquilo que sou,
    até sermos um apenas no amor que nos une,
    contra a solidão que nos divide. Mas é isto o amor:
    ver-te mesmo quando te não vejo, ouvir a tua
    voz que abre as fontes de todos os rios, mesmo
    esse que mal corria quando por ele passámos,
    subindo a margem em que descobri o sentido
    de irmos contra o tempo, para ganhar o tempo
    que o tempo nos rouba. Como gosto, meu amor,
    de chegar antes de ti para te ver chegar: com
    a surpresa dos teus cabelos, e o teu rosto de água
    fresca que eu bebo, com esta sede que não passa. Tu:
    a primavera luminosa da minha expectativa,
    a mais certa certeza de que gosto de ti, como
    gostas de mim, até ao fim do mundo que me deste.

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    "Solidão"

    Um mar rodeia o mundo de quem está só. É
    o mar sem ondas do fim do mundo. A sua água
    é negra; o seu horizonte não existe. Desenho
    os contornos desse mar com um lápis de
    névoa. Apago, sobre a sua superfície, todos
    os pássaros. Vejo-os abrigarem-se da borracha
    nas grutas do litoral: as aves assustadas da
    solidão. «É um mundo impenetrável» diz
    quem está só. Senta-se na margem, olhando
    o seu caso. Nada mais existe para além dele, até
    esse branco amanhecer que o obriga a lembrar-se
    que está vivo. Então, espera que a maré suba,
    nesse mar sem marés, para tomar uma decisão.


    Nuno Júdice, da obra homónima "Pedro, lembrando Inês"


    Vide: http://pt.wikipedia.org/wiki/In%C3%AAs_de_Castro

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