Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

domingo, 12 de septiembre de 2010

Revistas profesionales, la Widener

He estado todo el día trabajando con revistas profesionales en la biblioteca Widener (en Harvard), con una pausa para poder comer algo en la grata compañía de Ch. Maurer y de Teresa Guillén, de cuyos resultados, digamos, profesionales, les daré cuenta. Las condiciones de trabajo en la Widener son realmente inmejorables, y no solo por la calidad de las instalaciones, la facilidad de acceso y la riqueza de los fondos, sino también por extensiones como el poder escanear, fotocopiar, consultar simultáneamente, etc. El horario de apertura es, finalmente, tan generoso como pueda resistir el estudiante o el investigador. Pero en fin, quisiera referirme ahora, por encima, a la cuestión de las revistas profesionales, que a mí me suele gustar conocer con ella en las manos, ojeando, leyendo y curioseando, lo que es un despropósito porque –calculo– superan el millar las que se refieren estrictamente al campo de la Filología románica, y se disparan a varios millares en cuanto uno conecta con temas afines (semiótica, cine, teatro, historia de la lengua...), en  donde ya es difícil controlar hasta qué punto interesa tenerlas en cuenta o no. Las revistas profesionales fueron en las décadas pasadas un avance de lo que ahora es google y semejantes: un mar sin fondo para el que hace falta un buen mapa, la brújula y una tripulación avezada. Y en eso estamos y eso es una de las cosas que vamos a ofrecer en la página web de edobne.com.
Los anaqueles de la Widener te dejan husmear, alfabéticamente, todas las revistas de todo el mundo. Por supuesto –vamos a despacharlo rápidamente– que ahí figuran las que nosotros hemos hecho o estamos publicando, por ejemplo, y en sitio de honor, VOZ Y LETRA; así como las más conocidas de nuestro campo; pero también puede uno ver cómo son las revistas filipinas sobre el humanismo, las cubanas cobre poesía cubana, la media docena de revistas sobre el siglo XVII, todo el abanico de revistas italianas sobre la cultura, las más extrañas: una revista inglesa sobre el cine español, las revistas sobre cultura popular de universidades del sur americano, etc. Y no se crean, en muchas de ellas, sorprendentemente –y no debería sorprendernos– asoma el artículo sobre el Quijote, sobre Borges (que tiene su propia revista), sobre Muñoz Molina, etc. Sumamente interesantes son las revistas sobre poesía actual, que muestran la uniformidad creadora en un momento de dispersión. Alguna universidad americana se ha especializado en poesía francesa; los franceses han profundizado en revistas teatrales de carácter internacional; hay una revista sobre la historia de la historiografía... Anodadado, feliz, desbordado estoy por esa dispersión de la que podré dar cuenta pronto –con ayuda de mis jóvenes colaboradores–: es un campo cuyo futuro no sé cuál va a ser. Nuestra última revista, on line, como tangtas otras ya no está en los anaqueles de la Widener, y sin embargo, digo yo, es una revista fundamental. 
Durante el breve almuerzo Teresa Guillén me prometió, porque yo se lo pedí, un juego de cartas inéditas de su padre, Jorge Guillén, para que diéramos noticia en manuscrit.cao.













El campus de Harvard, a la salida, la tarde que se iba, era espectacular: sábado por la tarde, los patios convertidos en lugar de lectura. Allí les dejo.

5 comentarios:

  1. ¡Preciosa biblioteca! Avisa si tienes pensado pasar por Filadelfia.

    Abrazos

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  2. Bien que me gustaría, Juan; aunque ya tengo noticias indirectas de que ya eres el dueño de EEUU... Me falta tiempo; vívelo tú por nosotros y nos lo cuentas.

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  3. Me parece una idea muy buena el ofrecer una guía sobre revistas; me parece una idea horrible el evaluarlas, el evaluar a toda una profesión. Se ha intentado en algún que otro campo científico ya y los resultados no pudieron ser peores. ¿Es una moda también venida de los EEUU?. Porque, ¿quién evalúa a los evaluadores y a la relación que hagan los que evalúan?.
    No dudo de que la "tripulación avezada" será inteligente y competente, pero de ahí a evaluar a otros compañeros que pueden componer otras "tripulaciones divergentes" ... parece muy atrevido y creo que no provocará la participación y colaboración necesarias entre crítica y opiniones diversas para realizar este tipo de empresas que ya desde el origen están algo viciadas.
    De todas formas, una buena guía de recomendaciones, sugerencias y opiniones sí es muy necesaria en cualquier materia ... pero sin "evaluar" suena mejor.
    Disfrute de su estancia.

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  4. Pues querido anónimo, razón tiene y mi modo de presentarlo ha sido algo burdo: no evaluaremos, pero sí que construiremos itinerarios de investigación conectando temas, revista, etc. De hecho, prescindo inmediatamente, para bien o para mal, de las revistas que pudieran resultar inservibles. Ocurre que al señalar, por ejemplo, "revista muy necesaria por el vaciado de revistas que publica", o "los artículos y referencias de esta revista se escriben siempre con un soporte documental de fuentes primarias" o "el tema de este artículo no se ha planteado nunca desde una perspectiva tan actual", etc. Ocurre, decía, que estoy "valorando". Podemos andar con mucho tiento y cambiar las palabras que, necesariamente, dicen algo de la revista.

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  5. Decididamente, exponerlo así, "itinerario de investigación", guía o similares, resulta mucho más interesante, menos desafiante y más atractivo para todos. Aunque parezca que no, las formas son muy importantes y, usted, poeta, lo sabe hacer. Gracias.

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