Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 30 de junio de 2010

Toda la mañana me ha estado cantando Françoise Hardy




Françoise Hardy: Jaurais voulue…



He estado toda la mañana oyendo
viejas
canciones de françoise hardy:
 
l’amour s’en va..., quel mal y-a-t-il a ça?
en mis estudios de filología

no encontré nada comparable, igual:
Il est des choses… que decir no debo,
no sea que me vuelvan a reñir
Viens… Fais moi une place…

Il est trop tarde?  Será siempre muy tarde
para cantar en la era digital
y llenar con su voz y con sus labios

la pantalla en color del mac gigante
mientras nos susurramos los encuentros.
Mais parfois dans leurs yeux se glisse la tristesse…






Y no se crean que FH es esa dama elegante, fina, de pelo cano que a veces canta junto a Julio Iglesias. Esa es otra, porque a estas alturas de la entrada habrán adivinado que la FH de la que yo hablo es inmortal, inmortal su modo de mirar cuando canta, la gravedad de su voz, la emoción de las canciones siempre al borde del exceso sentimental. No pudimos en su momento amarla como se hubiera debido porque todavía no se había muerto Franco. Me dirán que qué tiene que ver. En nuestra historia casi todo tiene que ver con casi todo, y vienen así las circunstancias, que ahora sería largo de explicar –y entretenimiento vano– una cosa la mar de sencilla como esa. Ocurre que, a años vista, con el veneno de la lejanía y con la carrera del tiempo, a deshora nos damos cuenta de que hubiéramos cifrado nuestro ideal de vida en un atardecer susurrando a François Hardy nuestra incompetencia absoluta para la Filología, y pidiéndola que una vez no más, de verdad, volviera a mover los labios mientras nos miraba con los ojos bien abiertos y sonaba lo del "amour s'en va", en cualquier callecita del viejo París. Pero la vida se suele venir a su manera y nos pide explicaciones que no estamnos dispuestos a dar a nadie. 
Por cierto, hay varios lugares en la red que han logrado recuperar bien a FH: diría que nos queda un 5% de lo mejor, para la pantalla del Mac.

3 comentarios:

  1. De un tiempo a esta parte siempre me ha llamado la atención que nunca hubieras hablado de Françoise Hardy, de la que todos estabais enamorados. Y con esa dulzura y esa voz no era para menos.
    Hace un par de años empecé a escuchar sus canciones, a buscar los acordes en la guitarra y todavía hoy, me atrevería a decir casi a diario, reservo unos minutos para cantar y tocar (como una buenamente puede) “Mon amie la rose”, “Un petit sourire, un petit mot”, “L´amitié”, “Soleil”, “Tant de belles choses”, por supuesto "L´amour s´en va" y “Tous les garçons et les filles” con la que me identifico plenamente.
    Ya ves, a mí también me gustan les chansons françaises de los 60. Cómo dejar de nombrar a Sylvie Vartan, Mireille Mathieu, Marie Laforet, Adamo, Gilbert Bécaud… y toda esa pandilla, reminiscencias que hay en casa y que poco a poco voy descubriendo. Cada melodía con una historia diferente.
    Hace también un par de años, empecé a interesarme por cantantes franceses actuales y un buen amigo (francés) me habló, entre otros, de Emmanuel Moire, concretamente de “Mon essentiel”, que pertenece a la BSO del musical Le Roi Soleil, que estuvo en el cartel parisino, creo recordar, hasta el año pasado.

    Gracias, gracias, gracias por recuperar en este cuadernito a la inmortal, como tú dices, Françoise Hardy, cuya última canción podemos escuchar ya: “La pluie sans parapluie” (2010).

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  2. Buena compañía Françoise Hardy.

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  3. Desde los 18 años sigo enamorado de ella y ya tengo 64, aunque yo creo que solo Zeus pudo amarla

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