Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

viernes, 9 de agosto de 2013

La batalla de los alejandrinos y Ramón Pérez de Ayala

Nos faltan nombres im portantes para completar la historia de la batalla de los alejandrinos, que ha ocupado ya bastantes entradas de este blog: Valle-Inclán, Santos Chocano, Ibarborou, Manuel Machado, Ramón Pérez de Ayala.... Voy a traer al campo al escritor asturiano, que se formó en en colegio de jesuitas de Carrión de los Condes, en donde yo pasaba inolvidables tardes de verano, cuando íbamos desde Palencia en excursión con los "koskas". 
Me he reencontrado con Pérez de Ayala en múltiples ocasiones, la última en un viaje reciente a Buenos Aires, aunque no pude explorar detenidamente lo que fue allí su estancia –me faltaba tiempo y conocimiento del campo–, y no pude ver sus papeles, que estarán, entre otros lugares, en la Academia Argentina de las Letras y en los archivos de la editorial Espasa Calpe, si es que existen allí, creo que sí. 
Afortunadamente en una de mis tardes deambulando por librerías de viejo, encontré en la calle de Santa Fe precisamente la primera edición de sus poesías completas allí publicadas en 1942, en Buenos Aires, precisamente en la colección Austral de Espasa Calpe. Naturalmente que la compré (por 20 pesos, el equivalente a dos euros) y aquí me acompaña ahora, ya leída y corroborada o contrastada con las primeras ediciones que en Madrid guarda la BNE y supongo que otras muchas bibliotecas, entre ellas las del Ateneo. Por esas ediciones cito luego todos los versos.
Primera edición del primer libro de
poesías de RPA
Nos interesa sobre manera La paz del sendero por su fecha, 1904, y porque RPA estaba metido hasta el cuello en el universo literario de aquellos años, hasta el punto de que es uno de los fundadores de la revista de vanguardia del momento, Helios, en donde por cierto aparecieron algunos de los poemas que iban a parar al libro del año siguiente, no todos, pues los que siguen a la página que doy como ilustración no los recogió. En Helios es bien sabido publicaron los jóvenes –y menos jóvenes– de más prestigio desde los primeros números: Juan Ramón Jiménez, Antonio Machado, Salvador Rueda, Unamuno, Benavente, etc. 

La poesía de RPA ha sido escasamente considerada, primero porque él mismo adoptó un tono entre irónico y festivo para toda su obra que no acabó por encajar más tarde en la gravedad de la situación histórica; luego porque esta misma historia se lo llevó en volandas por caminos cada vez más extraños: corresponsal de guerra, embajador en Londres, exilio en Argentina.... vuelta a Madrid, en donde vive y muere silenciosamente. Y sin embargo, qué gran escritor era, tocado por la inspiración poética muchas veces. Para su imagen histórica, terminaré publicando aquí una carta escrita a Azaña en 1915, en pleno fragor bélico, ya que, además, suele trascender su enemiga con Azaña, que es una actitud mucho más tardía y también circunstancial.
ilustración de La paz del Sendero
(en la ed. de Mundo Latino)
página de Helios























¿Qué hizo RPA con los alejandrinos? Ante todo convertirlos en su verso preferido, como hicieron otros muchos (Machado, Juan Ramón, etc.) en la estela de Rubén Darío; pero lo hizo con sus versos de sorna y dejando caer de vez en cuando algún otro no tradicional, hasta ensayar el verso llamado libre, al que tendremos que dedicar otra serie de entradas, pues ese campo está definitivamente enmarañado.
En efecto, La paz del sendero apareció en 1904 (Madrid, Librería de Fernando Fe) y se abría con un poema en alejandrinos cuyo primer verso dice 

Con sayal de amarguras de la vida romero....

es decir con un 3.6 + 3.6. Lo que resulta evidente es que el alejandrino es el verso dominante, casi el único en la primera sección, mayoritario en la tercera, exclusivo en la quinta de los “Coloquios” (de esta sección se publicaron adelantos en Helios), muy adecuado además para el tono modernista y digresivo de RPA. Enseguida encontramos otros como

aguárdandome, como / a  la vuelta de un viaje
y las casas son las / más dulces criaturas

Y luego en otros poemas posteriores del mismo libro, y ahora ya selecciono ejemplos, porque abundan:

diríase que para / aliviar mis dolores
ha dejado atras en / su rápida corriente
se amontonaban en el / cielo los nubarrones
bajo la luna en las / praderas sin reproche
con sus pájaros, sus /  arroyos y sus flores
hay rosas cerca que / yo no dejo cortar
el encanto de las / fäenas campesinas
se posa encima de / la luna, ¡esa azucena!
y con su leche, para / mi paladar goloso
y ha penetrado hasta la / médula de mis huesos
bajo el alero de / las casas infanzonas

En el poema VII, que se abre con un eneasílabo, encontramos:

en la penumbra ves / pertina de la estancia

Y luego más ejemplos:

que en granito está, ba / jo el alero, esculpido
su resignada y me / ditabunda cabeza
pues tienen esos ani / males una mirada
de hortalizas tan so / lo este me prëocupa

y estas rarezas de imposible ritmo:

de mis abuelos torná / base su faz adusta
lechoso, diríase el camino de Santiago
y va irisando del campo los reflejos

sobre todo cuando incurre en tridecasílabo con acento en quinta.

RPA a veces abre un poema en alejandrinos con un octosílabo, o engasta endecasílabos (ix); determinadas libertades que se desarrollarán en libros posteriores.
Años más tarde aparece  La paz del sendero. El sendero innumerable, con prólogo de Rubén Darío (el escrito en 1913), en una bella edicioncita, de la que han desaparecido bastantes poemas o se han dispuesto de manera continua, que es lo que va a ocurrir en ediciones posteriores. 
En El sendero andante y otros versos posteriores, la capacidad rítmica de RPA se diversifica. De hecho el primer poema de ese libro es todo un laboratorio de métrica. 

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He aquí la carta prometida, que creo que se lee fácilmente:



RPA propone a Azaña un acto contra todos los energúmenos que simpatizan con Alemania, y que se van a reunir en torno al "idiota" de Vázquez de Mella. "Valle Inclán y yo hemos pensado que convenía oponer a esto cierta ejemplaridad correctiva, sobria y de peso", que podía celebrarse en el Ateneo; y explica de qué manera: encargando a Palacio Valdés un manifiesto que firmarían "todas las personas que hoy representan algo": don Benito (Galdós), Unamuno, Valle Inclán.... Se daría copia y propaganda a todos los periódicos y se incluirían determinados conceptos. ·"Todo es fácil de hacer". Etc.
Polifacético, siempre en vanguardia, con una pluma exquisita, extraña la historia y el olvido de este escritor.


2 comentarios:

  1. Yo también me pregunto, Pablo, cómo un escritor tan inteligente, ameno y elegante es un desconocido. Sólo un periódico asturiano y otro mejicano recordaron, el año pasado, su cincuentenario. Para colmo, murió el mismo día que Marilyn Monroe. Este año es el centenario de Troteras y danzaderas, espléndida novela del Madrid que frecuentaba el Ateneo al finalizar la primera década del siglo. Tampoco se ha mencionado. Todavía me estremezco cada vez que pienso en "La caída de los limones", obra maestra del tenebrismo con su toque de humor negro en el título. Y qué decir de la maravilla de Belarmino y Apolonio. En fin, la respuesta al porqué del ninguneo a un escritor tan extraordinario sólo puede tener un tono de lamento noventaiochista inadecuado, quizá, para este lugar.

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    1. Y aun más llamativo es el apartamiento de sus versos; aunque quizá en este caso la singularidad de sus versos no permite ubicaciones tradicionales en nuestras historias literarias. Algo hay de lo mismo, probablemente, con respecto a la singularidad de su postura literaria. No se sabe qué hacer o decir de su obra.
      El largo silencio, casi obligado, a raíz de su vuelta a Madrid parece prolongarse aun hoy.

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