Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

lunes, 19 de julio de 2010

fútbol, fútbol, fútbol. Adelfas y retamas

Solo cuando se llega a la acepción octava del diccionario de la RAE se barrunta el significado de ganar al futbol; no suelo hacer demasiado caso del diccionario de la RAE, porque sé que está viejo y padece arteriosclerosis léxica, de manera que definí para mi vástago pequeño que "ganar", con el significado que ha dado tanto que hablar aplicado al bolonpié, era 'hacer algo mejor que los otros', en este caso, jugar al fútbol, es decir realizar un deporte en equipo para competir. Uno de los dos equipos competidores "gana" a otro. Hay un equipo "español" que ha jugado mejor que los otros equipos del resto del mundo; y lo hemos visto y aplaudido, a ver, qué remedio.
No seré yo quien critique el hecho objetivo tal y como lo he expuesto, ni algunas de sus circunstancias, contingencias y vicisitudes, sobre lo que he leído ríos de tinta, y lo que te rondaré, morena. Incluso puedo discutir con primor de barra de bar detalles que no están al alcance de todos, como la maravilla de los cinco minutos que jugó Silva, la sagacidad de Cesc en el último pase o la sicología entre fría y llorona de Casillas, para quien la procesión iba por dentro... Y paso de puntillas por lo de las nacionalidades, no sea que el CGPJ (son unas siglas, no se asusten), me mande investigar, como ha hecho Conde Pumpido (¿a que tiene nombre de futbolista del depor, quizá convertido en entrenador? Pues no, es el fiscal general) con el ayuntamiento de El Ferrol, porque aprobaron una moción pareciéndoles muy mal lo de cargarse a Garzón. ¡A quién se le ocurre, pensar que está mal y decirlo en concejo! Y además, unos gallegos, en la ciudad del caudillo (está la casa, yo la he mirado, de reojo, no crean, allí, en el centro).
A lo que iba. De piedra me quedé cuando, por arte de birlibirloque (no aparece el término exento, en la b- del DRAE; aparece en "arte"; lo ven como estaba enfermo), en llegando el equipo ganador de marras a Barajas, se organiza (¿quién, cómo, a cuenrto de qué...?) una parafernalia de todos los demonios (ahora lo uso porque en la definición s.u. del primer término en el DRAE no se asocia a los demonios) que consigue que el entusiasmo de las gentes, literalmente huidas a la calle en busca de fiesta, juerga y ahora es la nuestra, se reconduzca y trasmita a todo el país con un concierto en la plaza del único superlativo militar contra la gramática (¡otra vez lo tenemos aquí!)  coronado por canciones de Bisbal y Manolo Escobar, venido de su vieja competencia con Bob Dylan para espetarle el "Y viva España". Dios mío, dios mío, dios mío.
Ya se ha comentado bastante, me parece, la reconversión de una juerga colectiva en castañuelas; a mi modo de ver falta la apostilla final: se estropeó todo lo que hubiera podido haber de noble, emocionante, colectivo, solidario, social... , que ante todo eso yo me inclinaba condescendiente y tal.  Mire usted, hasta ahí hemos llegado: ¡Bisbal, no!  Ganaron nuevamente los malos, como era de esperar.  Los millones, para los futbolistas y para los que chillaban en ópera.  De milagro no apareció por allí Plácido Domingo. Algo se hubiera salvado, cantando algunos fragmentos de Egmont.
Propongo, como penitencia, que el equipo escuche, mientras le da al tiqui taca, la Rapsodia Española de Ravel; el siempre socorrido España de Chabrier, Albéniz o, concediendo ya bastante, El tambor de granaderos. Y que se nombre a Vicente del Bosque académico; y que el "tiqui taca" tenga entrada de honor en el DRAE, por ejemplo al comienzo de la letra F-
Y me vuelvo al norte, porque en Madrid me han recibido las adelfas –que se van a vestir autopistas al sur y a Levante–, y en el norte las autopistas este año chorrean retamas, machadianas también. "Palo de escoba" las llaman en tierras de Sanabria, ya se ve para qué las empleaban, una vez que perdían su olor dulcísimo, a junio. Yo suelo poner un ramo a la entrada de la casa.


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