Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

jueves, 1 de julio de 2010

Monetizo, pestañas, publicidad...

Me ha resultado simpática la oferta de añadir publicidad en este cuaderno, cosa que debe de ser automática: lo consultan unas 150 personas al día y a lo mejor ese es el baremo por el que se guían, aunque me parece que es baremo de amigos, de manera que lo que he hecho ha sido darme una vuelta para inspeccionar cómo es esa publicidad, quién la expone y de qué manera afecta al "cuaderno". Y también he preguntado por los réditos y beneficios, ya que, como todo el mundo sabe, la Filología es un campo de frustraciones, entre las cuales la económica no es la menor, sobre todo ahora que nos han bajado el sueldo. Obtendría, obtendría, me dicen, unas ganancias de dos o tres euros al año, en el mejor de los casos y en este momento. Dudo, dudo sobre si de sí o sobre si de no. ¡Qué lejos me queda la opulencia! Tengo que indagar lo de "monetizar" que aparece en una pestaña de mi "blog" ahí arriba. El verbo, que el DRAE admite, no puede ser más feo de lo que es: no se me ocurriría utilizarlo más que para ofender a algún lexicógrafo.
Es duro eso de no poder comer cerezas hasta que no bajen los precios, o de pasar del gazpacho cuando la cosecha de tomates se estropea, o de preguntar en una terraza del bulevard que cuánto me cobrarían por un mojito... Tengo un soneto, sin terminar,  que acaba con mojitos, una noche de verano y abandono. A ver si lo copio luego, que esta página viene endiablada y no sé si voy a poder salir de ella con dignidad.  "La cena de la dignidad" terminó diciendo  ayer por la noche Francisco Pérez González, en el homenaje que se le tributó a Milagros del Corral en el Círculo de Bellas Artes. Lo diré en hoja aparte, también por dignidad; ya que en este laberinto que me he metido, una vez señaladas la Filología y las mujeres como culpables de mi ruina, que lo son, iba a encarar el ejemplo de las páginas en las que que mayor publicidad he ido encontrando. Y claro, no son siempre páginas dignas de alguien sesudo, con dejes de erudito, como yo, con todos los quinquenios y sexenios posibles a sus espaldas y a quien la Comunidad de Madrid, en unas listas que saca para calificar a los profes, me ha puesto ¡un diez! (sobre diez). ¡Qué simpáticos son!  ¿Quién se habrá leído mis obras eruditas en la Comunidad? Arruinado estoy, de todos modos. Recobro el hilo después del punto y aparte y de la primera ilustración, que me dará el pie. 
Otra cosa, decía, es la vuelta que me he dado por los aldeaños, aunque no me he ido demasiado lejos, me he ido inicialmente a un "blog" simpático, el de "mujeres deportistas" http://fotosdechicasdeportistas.blogspot.com/  me he  hecho seguidor del sitio, y siempre lo hago públicamente; no solo porque me gusta, sino porque además les he robado las imágenes; por cierto también existe la versión masculina) y ahí, mientras admiraba las instantáneas de algunos fotógrafos para captar los escorzos de las atletas, me saltaban anuncios varios. 
Molesto es, desde luego.Pero la investigación –gozosa– me ha llevado algo más lejos, pues mientras Jade Barbosa, Gro Hammerang, Hui Yu Phang, Alba Cabello... y otras deportistas se acompañan de anuncio fijo, ¡ay! que un anuncio de "Phone House" se interpone súbitamente entre nuestros ojos y la camiseta húmeda de Ana Kournikova. Podría hacer yo lo mismo: nada para los manuscritos del Lazarillo, que ni siquiera le interesan a Francisco Rico ni a Aldo Ruffinatto; pero un buen anuncio que se interponga entre los ojos de mi lector y la página sobre el Ministerio de Hacienda (que es la más leída) o el poema sobre mis amores (que va en segundo lugar)... Por dos euros al año. No sé si merece la pena.


1 comentario:

  1. Pues tiene razón en que la frustración económica es importante: es horrible:. Más cuando uno, desde la infancia, tiene tendencia gastona y regalona. Para colmo de males, ya no es que no se puedan comer cerezas cuando están caras sino que cuando se compran -caras- encima están malas. El euro ha sido una gran ruina. Antes uno era pobre pero se movía en un ambiente general de pobreza y gustos simples. Ahora los gustos simples (vinos, cañas, cafés, terrazas, helados, pan, terrazas, piscina, periódicos, cine, libros ...) son los más caros de todos y a uno ¡le entra un gran tedio vital! cuando deber ir preguntando cuánto le van a timar (o cobrar, como usted escribe). Los negocios eran de generaciones pero como ahora en un par de años se tiene que forrar uno o si no se cierra, pues nos toca pagar entre todos la carrera empresarial (antes las empresas eran comercios y los pequeños empresarios tenderos y santas pascuas).
    Tal vez la crisis baje el nivel de todo y los de letras nos situamos un poco más en el medio; al menos en esta ciudad tan cara como Madrid que nuestro alcalde quiere convertir en ciudad europea de hoteles de lujo, lo cual provoca que los precios nos hagan sufrir un poco más debido a nuestros sueldos birriosos.

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