Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Dos sonetos de setiembre


I
en el rincón donde al final te dejan
restos quedan del paso por batallas
se perdieron las más         mucho me temo
¿no sirvió tanta lucha para nada?

algún libro ha quedado en el rincón
aunque mejor      mirar por la ventana
emplearme bien a fondo en la cocina
mientras los beatles otra vez me cantan

barbolilla en el saco de recuerdos
y los ojos de suny en la mirada
todo lo que nos venga a los mecachis
y la tarde perdida que se alarga


perdida como todo lo perdido
que se alarga    y se alarga     y se alarga    y se alarga











II
pues ya no queda más que lo que sobra
setiembre venga triste y desganado
poco temple parece que le queda
de ser como el otoño de otros años

aquel de las estampas de los versos
todavía con algo de verano
amores que se vienen y se van
nadie sabe si empiezan o acabados

sin motivo aparente    sigo aquí
quizá para mirar lo que he dejado
“te llamas como yo –digo al espejo– 
un señor eres que se llama pablo”

que viene cada día a  saludarme
cada día le noto más cansado


Le viene bien a esta entrada la imagen de los "dormidos" chinos; esa imagen sorprendente de la gente que se duerme en cualquier tiempo y lugar, hasta culminar en el "dormido de pie", bastante frecuente, como ese varón que se echó una siesta delante de un establecimiento bancario en Kunming, impertérrito, y al que fotografié a mi paso y, media hora más tarde, cuando volvía.

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