Cuaderno de pantalla que empezó a finales de marzo del año 2010, para hablar de poesía, y que luego se fue extendiendo a todo tipo de actividades y situaciones o bien conectadas (manuscritos, investigación, métrica, bibliotecas, archivos, autores...) o bien más alejadas (árboles, viajes, gentes...) Y finalmente, a todo, que para eso se crearon estos cuadernos.

Amigos, colegas, lectores con los que comparto el cuaderno

martes, 24 de diciembre de 2013

Elías L. Rivers, en dos tandas de recuerdos (1)

El día 21 –me dicen correos y noticias que llegan de Estados Unidos– ha muerto Elias L. Rivers, conocido y prestigioso hispanista, muy querido colega, que ha dejado una estela impagable de hispanistas, que con él se formaron, y el legado de sus trabajos, fundamentalmente sobre la poesía española de los siglos XVI-XVII y sobre Cervantes. Suya es la edicioncita de la poesía de Garcilaso, en Clásicos Castalia, y que, curiosamente, nunca quiso cambiar, a pesar de la ponderación de su introducción y que de contaba con ediciones y estudios largos y sesudos sobre el mismo Garcilaso.

Javier Huerta Calvo, Luis Vázquez, Elías L. Rivers. De espaldas: Clarita (organizadora).
Es inevitable que recuerde las muchas veces que viajó a España para acudir al Seminario Edad de Oro –vino desde las primeras ediciones– que fundé y organicé durante sus primeros dieciocho años, para hablarnos de Garcilaso, de fray Luis de León, de los clásicos....  Y en nuestra revista publicó sus contribuciones. También acudió para organizar los seminarios sobre Cervantes que organizaba a la par que Edad de Oro en la UAM, mesa redonda a la que acudían los alumnos, becarios, ayudantes, etc. de los últimos cursos (Jesús Gómez, Carmen Valcárcel, Florencio Sevilla, Óscar Barrero, etc.) , que hacían sus primeros ensayos en estas actividades, con lo mejor del hispanismo internacional.
Mi pequeño álbum de aquellas estancias lo recoge en Córdoba, Madrid, Cuenca, etc., afable, tranquilo, sonriente, con la sabiduría de la experiencia, hablando con mis alumnos o compartiendo sencillez con sus colegas.

Elias preside un ágape campestre en una reunión de hispanistas
(Buenos Aires)
En uno de mis viajes académicos a Nueva York –me alojaba en casa de Lía e Isaías Lerner– me alargué a dar varias conferencias quevedianas (Harvard, Baltimore, Pittsburgh....) Una de ellas me llevó a Stony Brook, a donde él me había invitado. Me alojé en su coqueta casa medio cubana –la mano de Georgina, su mujer–; de la estación nos habíamos ido directamente a ella, en donde, mientras charlábamos, me preparó con suficiencia un tortilla francesa (yo creo que con algo de queso), que compartimos, y así mantuvimos el tipo para ir a la universidad, en donde iba a hablar del "Miré los muros de la patria mía...." quevediano, con el riesgo evidente de que se me había olvidado el texto con la charla. A decir de Elías, mejor, porque aquello tuvo el aire de una clase, que es lo que a los dos nos gustaba.

Con PJP en la reunión de la AISO (Córdoba).
Detrás y de blanco, Cristobal Cuevas
A Elías le encantaba su casa de Chinchón –el pueblo cercano a Madrid– y su piso al lado de la glorieta de Bilbao, es decir, apropiado para dar una vuelta por Malasaña o tomar café en el Comercial, en homenaje a don Antonio Machado; pero Elías no pudo mantener todo aquello –distancias y tiempos– y acabó por venderlo todo y trasladarse a Florida. Luego me encontré con él en algunas otras ocasiones, por ejemplo (lo dice una de las fotos) en la Pampa argentina. La última vez, creo recordar, que lo vi físicamente –sabido es que mandaba unas felicitaciones novelescas en las que pasaba revista a su inmensa familia– llevaba una biografía de Quevedo que yo acababa de escribir bajo el brazo: para el avión y para Jim (Crosby), me dijo. Buenos colegas, alguna vez coincidieron en mi casa de Madrid, con asombro de Georgina que –desde su condición cubana– miraba bailar  a Crosby no sé si con reprobación o con envidia.

Rivers (a la derecha según se mira) a la entrada de Edad de Oro en la UAM.
PJP habla con Harry Sieber. Detrás varios de los alumnos organizadores, la
primera (de blanco) Celia (hoy profesora de IES).
Durante alguno de aquellos seminarios de Edad de Oro a lo que aludí, la TVE acudió a dar noticia cultural y me pidió que designara a algún hispanista para entrevistarlo –saldría en el telediario de la uno, y así fue–: les indiqué que podría ser Rivers, y me pidieron unas palabras para explicar en qué consistía aquello del "hispanismo". Mezcla de orgullo y vergüenza, dije en algún momento: son los que han dedicado su vida y su profesión a conocer cómo somos y como hemos sido, investigando en los rincones de nuestra historia.
Seguiremos leyendo a nuestros colegas hispanistas, aunque solo sea para conocernos mejor.

James O. Crosby,
A. Trueblood y PJP

Alan Deyermond, Michel Moner y PJP














Mercedes Blanco y Michel Moner
Y ya puestos, he rescatado algunas instantáneas del viejo archivo fotográfico de Edad de Oro: la resolución en casos no es muy buena, pero a lo mejor alguien gusta de reconocer a gente. Empiezo con las panorámicas, en Madrid (UAM), en Cuenca, en Lisboa.... Se celebraron también en EEUU (Dartmouth, Segovia, Toledo....) 
Seguimos con algunos hispanistas. Y termino con una miscelánea de instantáneas. Parte del álbum pasará a una segunda entrada del blok, que parece que tiene una cabida más limitada que mis fotos y recuerdos.

Empiezo con una miscelánea de instantáneas
El público del salón de actos
de la UAM, desde Carmen
Valcárcel
Organizadores, a la izquierda: Adriana Saint-Supery, PJP,
Florencio Sevilla; a la cabeza de la derecha: José Montero
Concierto en la Iglesia de San MIguel (Cuenca).
En primer término, Agustín Redondo y Michel Moner
Y terminamos con un cariñoso recuerdo de los alumnos –entonces lo eran– que organizaban todo:

Los asistentes se fotografiaban en la puerta de la catedral de Cuenca
Lina Rodriguez Cacho,
Dolores Noguera
y Carmen Valcárcel
Los organizadores de una de las sesiones
(en primer término, Guillermo Carrascón)




1 comentario:

  1. Para entender lo que significó la figura de Elías L. Rivers para todos nosotros hay que haber accedido a la poesía de Garcilaso a través de sus ediciones. De Edad de Oro, qué se puede decir...: ver, escuchar, tratar con personalidades como las que recogen las fotografías de estas dos entradas fue algo impagable. ¡Qué fortuna tuvimos aquellos alumnos de Filología de la UAM!

    ResponderEliminar